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Capítulo 24: Trabajando juntos

Los días siguientes estuvieron llenos de reuniones, llamadas y presentaciones.

El nuevo proyecto con Grupo Ferrer Capital avanzaba más rápido de lo esperado, y Valeria se convirtió en una pieza clave del equipo.

Cada mañana llegaba antes que la mayoría de sus compañeros y revisaba cada detalle antes de las reuniones.

—Buenos días, Valeria —saludó Nicolás al entrar a la sala de juntas.

—Buenos días, señor Ferrer.

—Por favor, llámame Nicolás. Vamos a trabajar juntos durante varios meses.

Valeria sonrió con amabilidad.

—De acuerdo... Nicolás.

La reunión comenzó y, durante casi tres horas, analizaron estrategias, presupuestos y campañas para la expansión de la empresa.

Nicolás quedó impresionado por la rapidez con la que Valeria resolvía cada problema.

—Tienes una gran capacidad para encontrar soluciones —comentó al terminar.

—Gracias. Siempre intento dar lo mejor de mí.

Desde la oficina principal, Adrián observaba el desarrollo del proyecto a través de los reportes.

Mateo entró con una carpeta en la mano.

—Las cosas van muy bien.

—Sí.

—Pero tú no pareces tan tranquilo.

Adrián sonrió con sinceridad.

—No estoy preocupado por el proyecto.

—Entonces es por Nicolás.

Adrián suspiró.

—Confío en Valeria. Lo que no me gusta es que casi no hemos podido pasar tiempo juntos.

Mateo le dio una palmada en el hombro.

—Eso se arregla hablando.

Aquella noche, Adrián invitó a Valeria a cenar después del trabajo.

Se encontraron en un pequeño restaurante que ya se había convertido en uno de sus favoritos.

—Te extrañé esta semana —dijo Adrián.

Valeria sonrió con ternura.

—Yo también.

—El proyecto nos está absorbiendo.

—Pero terminará pronto.

Adrián tomó su mano.

—Lo importante es que seguimos encontrando tiempo para nosotros.

Valeria asintió.

—Y quiero seguir haciéndolo.

Al día siguiente, Nicolás reunió al equipo.

—La próxima fase del proyecto requerirá viajar dos días a Monterrey para reunirnos con un cliente.

Todos comenzaron a revisar sus agendas.

—Me gustaría que Valeria me acompañara. Ella conoce mejor que nadie la estrategia que vamos a presentar.

Valeria miró a su gerente.

—Si la empresa lo autoriza, iré con gusto.

La gerente asintió.

—Está aprobado.

Adrián, que también estaba presente, mantuvo la calma.

Era una decisión completamente profesional.

Aun así, sabía que ese viaje sería una nueva prueba para ambos.

Al terminar la reunión, Camila se acercó a Adrián.

—Señor Velasco.

—¿Sí?

—Solo quería decirle algo.

Adrián la escuchó con atención.

—La señorita Cruz está haciendo un excelente trabajo. Creo que eligió a la persona correcta para liderar este proyecto.

Adrián sonrió.

—Estoy de acuerdo.

Camila también sonrió.

Aquellas palabras demostraban que, por fin, había dejado atrás sus prejuicios.

Esa noche, Valeria llamó a Adrián.

—¿Te molestó lo del viaje?

—No.

—¿De verdad?

—Claro. Confío en ti. Además, sé que es una oportunidad importante para tu carrera.

Valeria sonrió al otro lado de la pantalla.

—Gracias por entenderlo.

—Solo prométeme que, cuando regreses, tendremos un fin de semana solo para nosotros.

Ella rió.

—Prometido.

Sin embargo, ninguno imaginaba que ese viaje de trabajo cambiaría muchas cosas y que una inesperada noticia pondría a prueba la fortaleza de su relación.




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