Después del éxito del viaje a Monterrey, varios directivos comenzaron a reconocer su talento y dedicación.
Esa mañana, la gerente de marketing reunió al equipo.
—Tenemos una nueva propuesta para la expansión de la empresa.
Todos prestaron atención.
—El proyecto necesita una persona que coordine la parte creativa y la comunicación con los nuevos clientes.
Valeria escuchaba con interés.
—Después de revisar el trabajo de todos, hemos decidido ofrecerle esta responsabilidad a Valeria.
La sala quedó en silencio unos segundos.
Valeria abrió los ojos sorprendida.
—¿A mí?
—Sí. Has demostrado que tienes la capacidad para asumir este reto.
Sus compañeros comenzaron a felicitarla.
Sofía fue la primera en abrazarla.
—¡Sabía que lo lograrías!
Valeria sonrió emocionada.
Más tarde, Adrián recibió la noticia en su oficina.
Mateo entró con una sonrisa.
—Parece que alguien está creciendo rápidamente en la empresa.
Adrián sonrió orgulloso.
—Se lo merece.
—¿Vas a felicitarla como CEO o como novio?
Adrián soltó una risa.
—Como ambos, pero primero como CEO.
Esa tarde, Adrián llamó a Valeria a una reunión.
Ella entró con un poco de nervios.
—¿Necesitaba verme, señor Velasco?
Adrián sonrió.
—Sí. Quería felicitarla por la nueva responsabilidad.
Valeria sonrió.
—Gracias. Estoy muy emocionada, pero también un poco asustada.
—Es normal.
—¿Y si no puedo hacerlo?
Adrián la miró con confianza.
—Valeria, si algo he aprendido de ti es que no te rindes cuando algo parece difícil.
Sus palabras le dieron tranquilidad.
—Gracias por confiar en mí.
—No es confianza. Es reconocer tu talento.
Al salir de la oficina, Valeria se encontró con Camila.
Esta vez, la conversación fue diferente.
—Felicidades por tu ascenso de responsabilidades.
—Gracias, Camila.
—Al principio pensé que todo lo que conseguías era por tu cercanía con el señor Velasco.
Valeria guardó silencio.
Camila continuó:
—Pero me equivoqué. Tu trabajo habla por ti.
Valeria sonrió.
—Aprecio que lo reconozcas.
—Creo que ambas queremos lo mismo: que la empresa tenga éxito.
Por primera vez, dejaron atrás la tensión del pasado.
Esa noche, Adrián llevó a Valeria a celebrar su logro.
Fueron a una pequeña cafetería, el lugar que ella siempre había querido conocer.
—Esto es perfecto.
—Pensé que te gustaría.
Valeria miró alrededor con una sonrisa.
—¿Sabes? Algún día todavía quiero abrir una cafetería con libros.
Adrián sonrió.
—Entonces algún día tendremos que hacer realidad ese sueño.
Valeria lo miró sorprendida.
—¿Lo dices en serio?
—Completamente.
Ambos sonrieron.
Sin embargo, al día siguiente, llegó un correo importante a la empresa.
Un grupo de inversionistas quería conocer al nuevo talento detrás de los proyectos recientes.
Y el nombre de Valeria Cruz estaba en la lista.
Su carrera estaba comenzando a cambiar.
Pero también aumentaría la atención sobre ella y su relación con Adrián.
Editado: 24.07.2026