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Capítulo 32: Rumores en la empresa

El éxito de Valeria seguía siendo tema de conversación en Grupo Velasco.

Su colaboración con la empresa internacional había despertado admiración entre muchos empleados.

Sin embargo, no todas las conversaciones giraban en torno a su trabajo.

En la cafetería de la empresa comenzaron a surgir rumores sobre la vida personal del CEO.

—¿Se han dado cuenta de que el señor Velasco ya no asiste a los eventos solo? —comentó una empleada.

—También parece de mejor humor últimamente.

—Dicen que está saliendo con alguien.

Las voces eran discretas, pero suficientes para que la curiosidad creciera.

Sofía escuchó parte de la conversación mientras esperaba su café.

Decidió no intervenir y regresó al escritorio de Valeria.

—Creo que debemos tener más cuidado.

Valeria levantó la vista.

—¿Qué ocurrió?

—Hay rumores de que el señor Velasco tiene novia.

Valeria sintió un pequeño nudo en el estómago.

—¿Mencionaron mi nombre?

—No. Solo son comentarios sin fundamento.

Valeria respiró aliviada.

—Entonces no debemos preocuparnos... todavía.

En el piso ejecutivo, Mateo también había escuchado los rumores.

Entró a la oficina de Adrián con una sonrisa.

—Parece que tu vida amorosa ya es un tema de interés.

Adrián levantó la vista de su computadora.

—Era cuestión de tiempo.

—¿Piensas hacer algo?

—No. Mientras no afecte a Valeria ni a la empresa, prefiero ignorarlos.

Mateo asintió.

—Es la mejor decisión.

Esa tarde, Valeria fue invitada a una reunión con varios clientes.

La presentación fue un éxito y recibió nuevos elogios por su trabajo.

Cuando terminó, uno de los empresarios comentó:

—Señorita Cruz, tiene un futuro brillante.

—Muchas gracias.

Adrián observó la escena desde el fondo de la sala.

No dijo nada.

Solo sonrió con orgullo.

Al finalizar la reunión, Valeria y Adrián coincidieron en el elevador.

Estaban completamente solos.

—Felicidades por la presentación —dijo él en voz baja.

—Gracias.

Por unos segundos, ninguno habló.

Cuando el elevador llegó al estacionamiento, Adrián sonrió.

—Cada día estoy más orgulloso de ti.

Valeria respondió con una sonrisa.

—Y yo cada día me siento más afortunada de haberte conocido.

Las puertas se abrieron y ambos salieron por caminos distintos, como siempre hacían dentro de la empresa.

Nadie los vio.

O al menos eso creían.

Desde el pasillo, una joven asistente alcanzó a ver que ambos salían del mismo elevador.

No escuchó la conversación.

Pero la curiosidad comenzó a despertar.

Esa noche, Adrián llamó a Valeria.

—¿Te preocupan los rumores?

—Un poco.

—A mí también, pero no quiero que vivamos con miedo.

Valeria guardó silencio unos segundos.

—Algún día tendremos que contar la verdad.

Adrián asintió.

—Sí... pero cuando llegue el momento adecuado.

Ambos sabían que ese momento estaba cada vez más cerca.

Y aunque su relación era más fuerte que nunca, el mayor reto aún estaba por llegar.




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