Los días posteriores a la gala fueron mucho más agitados de lo habitual.
Las entrevistas sobre el proyecto ganador continuaban y varios medios especializados solicitaban hablar con integrantes de Grupo Velasco.
Valeria comenzaba a hacerse conocida dentro del mundo empresarial.
Aquella mañana, la gerente de marketing reunió al equipo.
—Recibimos una invitación para participar en el Foro Nacional de Innovación. Quieren que presentemos el proyecto ganador.
Los empleados sonrieron emocionados.
—¿Quién hará la presentación? —preguntó uno de ellos.
La gerente respondió sin dudar.
—Valeria Cruz.
Valeria abrió los ojos con sorpresa.
—¿Yo otra vez?
—Sí. Has demostrado que comunicas muy bien las ideas y conoces el proyecto mejor que nadie.
Los compañeros comenzaron a aplaudir.
En la oficina principal, Adrián recibió la misma noticia.
Mateo sonrió.
—Parece que ya tienes una estrella en la empresa.
Adrián negó con una pequeña risa.
—No exageres.
—No exagero. Cada vez más personas reconocen su trabajo.
Adrián miró por la ventana.
—Y eso me alegra.
—Aunque también significa que será más difícil mantener el secreto.
Adrián guardó silencio.
Sabía que Mateo tenía razón.
Al terminar la jornada, Adrián y Valeria se encontraron en la cafetería donde solían verse fuera del trabajo.
—Estoy un poco nerviosa por el foro —admitió ella.
—¿Por qué?
—Porque siento que cada vez más personas me observan.
Adrián tomó su mano.
—Eso ocurre cuando haces las cosas bien.
—¿Y si comienzan a hacer preguntas sobre nosotros?
Adrián pensó unos segundos.
—No podemos controlar lo que la gente imagine. Solo podemos actuar con honestidad.
Valeria sonrió.
—Me gusta cuando piensas así.
Mientras tanto, Camila caminaba por los pasillos de la empresa cuando escuchó a dos empleados conversar.
—¿Crees que el señor Velasco ya tenga novia?
—Quién sabe. Nunca habla de su vida privada.
Camila sonrió para sí misma.
Meses atrás habría intentado averiguar la verdad.
Ahora simplemente siguió caminando.
Había aprendido que la vida personal de sus compañeros debía respetarse.
Dos días después, Valeria realizó su presentación en el Foro Nacional de Innovación.
El auditorio estaba lleno.
Al finalizar, recibió una ovación y varios asistentes se acercaron para felicitarla.
Una periodista le hizo una última pregunta.
—Señorita Cruz, ¿quién ha sido su mayor inspiración profesional?
Valeria sonrió antes de responder.
—He aprendido de muchas personas, pero el señor Adrián Velasco me enseñó que un buen líder no solo dirige un equipo, también confía en él.
Las palabras fueron sinceras y completamente profesionales.
Cuando la entrevista fue publicada, Adrián la leyó desde su oficina.
No pudo evitar sonreír.
—Gracias... —susurró.
Esa noche, Adrián invitó a Valeria a caminar por el mismo parque donde habían celebrado sus primeros logros.
—Estoy orgulloso de ti.
—Y yo de nosotros.
—¿De nosotros?
—Sí. Porque hemos logrado mantener el equilibrio entre el trabajo y nuestra relación.
Adrián sonrió.
—Y seguiremos haciéndolo.
Sin embargo, mientras caminaban, un automóvil se detuvo al otro lado de la calle.
Un periodista había reconocido a Adrián.
No alcanzó a ver con quién estaba.
Pero decidió seguir investigando.
Sin saberlo, una nueva etapa estaba por comenzar.
Editado: 24.07.2026