Desde aquella noche, Valeria no dejó de pensar en la pequeña caja de terciopelo.
Adrián se la había confiado con una sola condición: no abrirla hasta que él se lo pidiera.
La curiosidad era enorme, pero también lo era la confianza que existía entre ellos.
Por eso decidió esperar.
Los días continuaron con mucho trabajo.
El nuevo proyecto entre Grupo Velasco y Grupo Horizon avanzaba rápidamente.
Valeria coordinaba reuniones entre ambos equipos y, gracias a su organización, el proyecto comenzaba a dar excelentes resultados.
Durante una de las reuniones, Elena Robles comentó:
—Señorita Cruz, ha logrado que dos empresas trabajen como si fueran una sola.
Valeria sonrió.
—Todos han colaborado mucho.
—La humildad también es una de sus fortalezas.
Mientras tanto, Adrián preparaba algo en secreto.
Una tarde llamó a Mateo a su oficina.
—Necesito tu ayuda.
Mateo sonrió.
—Con esa cara, estoy seguro de que no es un asunto de negocios.
Adrián abrió un cajón y sacó un pequeño cuaderno.
En él había anotado varias ideas.
—Quiero organizar una noche especial.
Mateo comenzó a leer.
—Cena... música... flores... paseo por el jardín...
Levantó la vista con una sonrisa.
—¿Piensas pedirle matrimonio?
Adrián no respondió de inmediato.
Solo sonrió.
—Quiero que sea un momento inolvidable.
—Entonces cuenta conmigo.
Ese mismo día, Sofía notó que Valeria estaba distraída.
—¿En qué piensas?
—En la caja que me dio Adrián.
Sofía abrió los ojos.
—¿Todavía no sabes qué tiene?
—No.
—¡Yo no habría aguantado tanto!
Valeria rió.
—Me pidió que esperara.
—Entonces seguro vale la pena.
Al finalizar la jornada, Adrián invitó a Valeria a cenar.
Durante la cena hablaron de trabajo, de sus proyectos y de los sueños que todavía querían cumplir.
—¿Recuerdas la cafetería con librería? —preguntó Adrián.
—Claro.
—Sigo pensando en ella.
Valeria sonrió.
—Yo también.
—Algún día la construiremos.
Ella lo miró con ternura.
—Me encantaría.
Cuando salieron del restaurante comenzó a llover.
Los dos corrieron hasta un pequeño quiosco en el parque para resguardarse.
Mientras esperaban, comenzaron a reír.
—Creo que el clima tenía otros planes para nosotros —comentó Valeria.
—Y aun así está siendo una noche perfecta.
Valeria apoyó la cabeza en el hombro de Adrián.
—Gracias por estar siempre conmigo.
—Siempre.
En ese momento, Adrián estuvo a punto de sacar la caja de terciopelo.
Pero al ver la lluvia caer con fuerza, decidió esperar un poco más.
—Todavía no...
Pensó que el momento ideal aún estaba por llegar.
A la mañana siguiente, Grupo Velasco recibió una invitación para asistir a un importante evento benéfico organizado por varias empresas.
Todos los directivos y coordinadores de proyectos estaban invitados.
Elena Robles también asistiría.
Mateo sonrió al leer la invitación.
—Creo que acabas de encontrar el escenario perfecto.
Adrián observó la fecha del evento.
Sonrió con ilusión.
Tal vez, después de todo, ese sería el momento que había estado esperando durante tanto tiempo.
Editado: 24.07.2026