La semana transcurrió entre reuniones y los preparativos para el evento benéfico.
Grupo Velasco sería uno de los principales patrocinadores y Adrián estaría encargado de dar el discurso de apertura.
Valeria asistiría como coordinadora del nuevo proyecto conjunto con Grupo Horizon.
Aunque ambos irían al mismo lugar, acordaron llegar por separado para mantener la misma imagen profesional de siempre.
La noche del evento, el salón estaba elegantemente decorado.
Representantes de distintas empresas conversaban mientras una orquesta interpretaba música instrumental.
Valeria llegó acompañada de Sofía.
Llevaba un vestido color verde esmeralda que contrastaba con un discreto collar de plata.
—Te ves hermosa —dijo Sofía.
—Gracias. Tú también.
Las dos entraron sonriendo al salón.
Minutos después apareció Adrián.
Vestía un elegante esmoquin azul oscuro.
Saludó a los invitados y subió al escenario.
—Bienvenidos. Esta noche nos reúne un mismo propósito: apoyar programas de becas para jóvenes universitarios que desean construir un mejor futuro.
Los asistentes respondieron con un fuerte aplauso.
Valeria observó el discurso con orgullo.
Conocía al empresario exitoso que todos admiraban, pero también al hombre generoso que pocas personas tenían la oportunidad de conocer.
Después de la cena comenzó la subasta benéfica.
Varias empresas realizaron importantes donaciones.
Cuando llegó el turno de Grupo Velasco, Adrián anunció una beca anual para estudiantes con alto rendimiento académico.
El salón volvió a aplaudir.
Elena Robles se acercó a Valeria.
—Ahora entiendo por qué disfrutas trabajar con él.
Valeria sonrió.
—Siempre busca apoyar a los demás.
—Eso habla muy bien de ambos.
Más tarde, los invitados pasaron al jardín del recinto para disfrutar de un pequeño concierto.
Las luces iluminaban los árboles y el ambiente era tranquilo.
Mateo se acercó discretamente a Adrián.
—Todo está listo.
Adrián respiró hondo.
—Gracias.
Esperó unos minutos y luego se acercó a Valeria.
—¿Podemos caminar un momento?
Ella aceptó con una sonrisa.
Se alejaron unos metros del resto de los invitados, hasta una terraza rodeada de flores.
Antes de que Adrián pudiera decir una palabra, un empleado del evento se acercó apresuradamente.
—Disculpe, señor Velasco.
Adrián giró.
—¿Sí?
—Lo buscan con urgencia. Hay un problema con la transmisión en vivo del evento y necesitan su autorización para continuar.
Adrián miró a Valeria con una expresión de disculpa.
—Volveré enseguida.
—No te preocupes. Te espero aquí.
Él se marchó acompañado por el organizador.
Valeria permaneció en la terraza contemplando el jardín iluminado.
No sabía que Adrián había planeado algo muy especial para esa noche.
Mientras tanto, Mateo observaba la escena desde la distancia.
—Qué mala suerte... —murmuró.
Después de solucionar el inconveniente, Adrián regresó a la terraza.
Pero Valeria ya no estaba allí.
Sofía se acercó.
—La llamaron porque Elena Robles quería presentarle a unos empresarios extranjeros.
Adrián sonrió con resignación.
—Parece que otra vez tendré que esperar.
Mateo puso una mano sobre su hombro.
—Cuando llegue el momento indicado, todo saldrá mejor de lo que imaginas.
Adrián guardó nuevamente la pequeña caja de terciopelo en el bolsillo de su saco.
Miró a Valeria conversando con los invitados y sonrió.
No sentía prisa.
Sabía que las mejores decisiones también sabían esperar.
Sin embargo, al finalizar el evento, Elena Robles hizo un anuncio inesperado.
—Dentro de un mes celebraremos el aniversario de la alianza entre Grupo Horizon y Grupo Velasco.
Luego miró a Adrián y a Valeria.
—Espero que ambos acepten ser los invitados de honor.
Sin saberlo, acababa de darle a Adrián una nueva oportunidad para cumplir el sueño que llevaba semanas preparando.
Editado: 24.07.2026