Faltaban solo cinco días para el aniversario de la alianza entre Grupo Velasco y Grupo Horizon.
En las oficinas de ambas empresas, el ambiente era de entusiasmo.
Todos trabajaban para que la celebración fuera un éxito.
Valeria revisaba el programa del evento junto con Elena Robles.
—La recepción comenzará a las siete de la tarde —explicó Elena—. Después vendrán los discursos y, finalmente, la cena de gala.
Valeria revisó cada detalle.
—Todo está en orden. Solo falta confirmar la decoración del jardín.
—Perfecto. Confío en ti.
Mientras tanto, en Grupo Velasco, Adrián y Mateo mantenían una conversación en voz baja.
—¿Ya está todo listo? —preguntó Adrián.
—Casi todo.
—¿Qué falta?
—Solo confirmar que la terraza del jardín quede libre después de la cena.
Adrián sonrió.
—Ese será el lugar perfecto.
Mateo asintió.
—Nadie sospecha nada.
Al terminar la jornada, Sofía invitó a Valeria a salir de compras.
—Necesitas un vestido para el aniversario.
—Todavía tengo el de la gala.
—Sí, pero esta ocasión es diferente.
Después de recorrer varias tiendas, encontraron un elegante vestido color vino.
Valeria se miró al espejo.
—¿No será demasiado llamativo?
Sofía negó con una sonrisa.
—Es elegante, no exagerado. Además, te queda perfecto.
Valeria terminó comprándolo.
Esa misma tarde, Adrián regresó a la joyería.
Quería asegurarse de que el anillo estuviera en perfectas condiciones.
El joyero le entregó la pequeña caja.
—Todo está listo, señor Velasco.
Adrián la abrió unos segundos.
El anillo brillaba bajo la luz.
—Gracias.
—Le deseo mucha felicidad.
Adrián sonrió.
—Espero recibir un "sí".
Dos días después, Elena convocó una última reunión de organización.
—Quiero agradecerles el esfuerzo de todos.
Los empleados aplaudieron.
—Este aniversario representa el inicio de una gran alianza y también el trabajo de personas que han demostrado compromiso desde el primer día.
Miró a Valeria.
—Especialmente tú.
Valeria respondió con humildad.
—Ha sido un trabajo en equipo.
Al finalizar la reunión, Adrián alcanzó a Valeria en el estacionamiento.
—¿Cómo van los preparativos?
—Muy bien. Creo que será una noche inolvidable.
Adrián sonrió.
—Yo también lo creo.
—¿Por qué sonríes así?
—Porque tengo un buen presentimiento.
Valeria rió.
—Últimamente eres muy misterioso.
—Tal vez.
Ella negó con la cabeza entre risas.
—Ya me contarás.
La noche anterior al aniversario, Adrián apenas pudo dormir.
Repasó una y otra vez todo lo que pensaba decir.
No quería un discurso perfecto.
Solo quería hablar con el corazón.
Mientras tanto, Valeria preparaba su vestido y los documentos de la presentación sin imaginar que el verdadero motivo por el que esa noche sería inolvidable no estaba en el programa del evento.
En una mesa de noche, la pequeña caja de terciopelo esperaba el momento indicado para ser abierta.
Y, por fin, parecía que nada impediría que Adrián diera el paso más importante de su vida.
Editado: 24.07.2026