La noticia del compromiso de Adrián y Valeria recorrió rápidamente Grupo Velasco.
Lejos de generar problemas, el ambiente en la empresa se llenó de alegría.
Muchos empleados se acercaban para felicitarlos durante los descansos.
—¡Muchas felicidades! —decían una y otra vez.
Valeria agradecía cada felicitación con una sonrisa.
Todavía le costaba creer que todo hubiera cambiado tanto desde el día en que llegó como becaria.
Una semana después, el trabajo volvió a la normalidad.
El proyecto con Grupo Horizon seguía avanzando y Valeria continuaba coordinando las reuniones con el mismo compromiso de siempre.
Una mañana, Elena Robles la llamó a su oficina.
—Antes de hablar de trabajo, quiero darte esto.
Le entregó una pequeña caja envuelta con un listón azul.
Valeria la abrió con cuidado.
Dentro había una elegante pluma grabada con su nombre.
—Es un regalo por tu compromiso y por el excelente trabajo que has realizado estos meses.
Valeria sonrió emocionada.
—Muchas gracias, Elena. La voy a cuidar mucho.
—Estoy segura de que te acompañará en muchos proyectos importantes.
Mientras tanto, Adrián y Mateo revisaban algunos documentos.
—¿Ya pensaron cuándo será la boda? —preguntó Mateo.
Adrián sonrió.
—Todavía no tenemos una fecha.
—Entonces será mejor que empiecen a organizar todo.
—Eso mismo me dijo Valeria ayer.
Los dos rieron.
Aquella noche, Adrián pasó por Valeria para cenar.
Después de la cena caminaron por el parque que tantas veces había sido testigo de sus conversaciones.
—¿Cómo imaginas nuestra boda? —preguntó Adrián.
Valeria pensó unos segundos.
—Sencilla.
—¿Solo sencilla?
—Con muchas flores, música tranquila y las personas que realmente forman parte de nuestra vida.
Adrián sonrió.
—Eso suena perfecto.
—¿Y tú?
—Solo tengo una condición.
Valeria lo miró con curiosidad.
—¿Cuál?
—Que tú seas la novia.
Ella comenzó a reír.
—Eso creo que ya está asegurado.
Al día siguiente, Sofía llegó con una libreta.
—Muy bien.
Valeria la miró confundida.
—¿Qué pasa?
—Ha llegado el momento de organizar la boda.
Abrió la libreta.
En la primera página había una lista.
Lugar.
Fecha.
Invitados.
Vestido.
Flores.
Valeria no pudo evitar reír.
—¿Preparaste todo eso?
—Claro. Alguien tiene que ayudarte.
En ese momento entró Camila.
—¿Están hablando de la boda?
—Sí.
Camila sonrió.
—Si necesitan ayuda con la organización, cuenten conmigo.
Valeria la miró sorprendida.
—¿En serio?
—Por supuesto. Será un gusto.
Las tres comenzaron a conversar entre risas.
Esa tarde, Adrián recibió una llamada de Nicolás.
—Quería felicitarte otra vez.
—Gracias.
—Y también decirte que estaré encantado de asistir a la boda, si me invitan.
Adrián sonrió.
—Claro que estás invitado.
—Perfecto. No me la perdería por nada.
Antes de terminar el día, Adrián y Valeria se encontraron en la cafetería donde habían tenido una de sus primeras citas.
Pidieron dos cafés y se sentaron junto a la ventana.
—¿Sabes qué es lo que más me emociona? —preguntó Valeria.
—¿Qué cosa?
—Que todo lo que viene será una nueva aventura... pero esta vez la viviremos juntos desde el principio.
Adrián tomó su mano.
—Y pienso disfrutar cada momento.
Los dos sonrieron.
Aún quedaban muchas decisiones por tomar y muchos preparativos por organizar.
Pero por primera vez, no tenían prisa.
Sabían que el verdadero comienzo de su nueva vida no sería el día de la boda.
Había empezado desde el momento en que decidieron caminar siempre uno al lado del otro.
Editado: 24.07.2026