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Capitulo 49: La lista de invitados

Con el lugar y la fecha ya confirmados, Adrián y Valeria comenzaron una de las tareas más difíciles de la organización: preparar la lista de invitados.

Una tarde se reunieron en el departamento de Valeria.

Sobre la mesa había una libreta, varias hojas y dos tazas de café.

—Creo que esta será la parte más complicada —dijo Valeria mientras tomaba un lápiz.

Adrián sonrió.

—Prometimos una boda sencilla.

—Y así será.

Valeria escribió el primer nombre.

—Sofía.

—Sin duda.

Adrián escribió el siguiente.

—Mateo.

Los dos sonrieron.

Sabían que ninguno de los dos podía faltar.

Después comenzaron a anotar a las personas que habían formado parte de su historia durante los últimos meses.

Elena Robles.

Nicolás Ferrer.

Camila.

Los directivos y compañeros más cercanos de Grupo Velasco.

Todos habían compartido, de alguna manera, momentos importantes con ellos.

Al día siguiente, Sofía encontró a Valeria revisando la lista una vez más.

—¿Todavía no terminas?

—Cada vez que creo que ya está lista, recuerdo a alguien más.

Sofía soltó una pequeña risa.

—Es normal.

—Solo quiero asegurarme de no olvidar a nadie importante.

—Lo importante no es la cantidad de invitados, sino que estén las personas que realmente se alegran por ustedes.

Valeria asintió.

—Tienes razón.

Mientras tanto, Mateo entró a la oficina de Adrián.

—¿Cómo va la organización?

—Mejor de lo que esperaba.

—¿Ya elegiste a tu padrino?

Adrián sonrió.

—Sí.

Mateo levantó una ceja.

—¿Y quién es?

—Tú.

Mateo permaneció en silencio unos segundos.

—¿Hablas en serio?

—Claro. Has estado conmigo en los momentos más importantes de mi vida.

Mateo sonrió con emoción.

—Será un honor.

Ambos estrecharon sus manos.

Esa misma tarde, Valeria llamó a Sofía.

—¿Puedes venir un momento?

—Claro.

Cuando llegó, Valeria le mostró una pequeña caja.

—Quería preguntarte algo.

—Dime.

Valeria respiró profundamente.

—¿Aceptarías ser mi madrina de boda?

Sofía abrió los ojos con sorpresa.

Después sonrió emocionada.

—¡Por supuesto que sí!

Las dos se abrazaron entre risas.

—Gracias por acompañarme desde el principio.

—Siempre estaré para ti.

Los días siguientes transcurrieron entre reuniones de trabajo y pequeños avances en los preparativos.

Aunque el proyecto con Grupo Horizon seguía ocupando gran parte de su tiempo, Adrián y Valeria encontraban momentos para hablar sobre la boda.

Una noche, mientras cenaban juntos, Adrián preguntó:

—¿Ya pensaste cómo será tu vestido?

Valeria sonrió.

—Tengo algunas ideas, pero todavía no he encontrado el indicado.

—Estoy seguro de que te verás hermosa con cualquiera.

Ella rió.

—No vale intentar convencerme de dejar de buscar.

—Lo intenté.

Los dos comenzaron a reír.

Antes de despedirse, Adrián tomó la mano de Valeria.

—Cada día falta menos.

Ella observó el anillo de compromiso y sonrió.

—Y cada día estoy más feliz de haber dicho que sí.

Adrián le dio un beso en la frente.

—Yo también.

Mientras caminaban hacia el automóvil, ambos sintieron que cada pequeño detalle de la boda los acercaba aún más al inicio de una nueva vida juntos.




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