La boda estaba a solo una semana.
Aunque Adrián y Valeria querían mantener todo sencillo, Sofía y Mateo insistieron en organizar una pequeña despedida de solteros.
—Nada exagerado —aclaró Sofía.
—Solo una reunión para celebrar esta nueva etapa —añadió Mateo.
Los dos aceptaron con una sonrisa.
El sábado por la tarde, Sofía reunió a Valeria, Camila y Elena Robles en una acogedora terraza decorada con flores y luces.
Sobre una mesa había bocadillos, postres y bebidas sin alcohol.
—¡Bienvenida, futura novia! —dijo Sofía mientras la abrazaba.
Valeria sonrió.
—Gracias por organizar todo esto.
—Te lo mereces.
Camila levantó su vaso.
—Por Valeria.
Todas hicieron un brindis.
Después comenzaron a recordar anécdotas.
—¿Recuerdan el primer día de Valeria como becaria? —preguntó Elena.
Sofía rió.
—Llegó con una libreta enorme y decía que había anotado todas las dudas que tenía.
Valeria se llevó una mano al rostro.
—¡No me hagan recordar eso!
Camila sonrió.
—Lo mejor es que ahora eres quien responde las dudas de los nuevos becarios.
Las cuatro comenzaron a reír.
Mientras tanto, Mateo organizó una cena con Adrián, Nicolás y algunos de sus compañeros más cercanos.
No hubo juegos extravagantes ni bromas pesadas.
Solo una buena comida y muchas conversaciones.
Nicolás levantó su vaso.
—Quiero brindar por Adrián.
Todos lo observaron.
—Has demostrado que se puede ser un gran líder sin dejar de ser una buena persona.
Adrián agradeció las palabras.
—Y también por la nueva etapa que estás por comenzar.
Todos aplaudieron.
Más tarde, Mateo entregó a Adrián una pequeña caja.
—Es un regalo de parte de todos.
Adrián la abrió.
Dentro había un elegante reloj grabado con una frase:
"Cada momento vale más cuando se comparte."
Adrián sonrió emocionado.
—Muchas gracias.
—Queríamos que tuvieras un recuerdo de este día.
Al mismo tiempo, Sofía entregó a Valeria un álbum de fotografías.
En la primera página había una imagen del primer día que ambas trabajaron juntas.
Después aparecían fotografías de la gala, de los proyectos, de reuniones y de momentos compartidos.
En la última página había un mensaje escrito por todas.
"Nunca dejes de sonreír. Esa sonrisa cambió muchas vidas, incluida la nuestra."
Valeria sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.
—Es el regalo más bonito que pudieron darme.
Las cuatro se abrazaron.
Al terminar la noche, Adrián y Valeria se encontraron unos minutos antes de regresar a casa.
—¿Cómo estuvo tu despedida? —preguntó ella.
—Muy tranquila.
—La mía también.
Los dos comenzaron a caminar.
—¿Sabes qué fue lo que más me gustó? —preguntó Valeria.
—¿Qué cosa?
—Darme cuenta de la suerte que tenemos de estar rodeados de personas que nos quieren de verdad.
Adrián asintió.
—Eso hace que todo sea aún más especial.
Antes de despedirse, ambos se abrazaron.
—La próxima vez que nos veamos... —dijo Adrián con una sonrisa.
—...ya estaremos a solo unos días de la boda —terminó Valeria.
Él asintió.
—Cada vez falta menos.
Valeria miró el anillo de compromiso.
—Y cada vez estoy más segura de que estoy tomando la mejor decisión de mi vida.
Los dos sonrieron.
Mientras cada uno regresaba a su hogar, una mezcla de emoción y nervios comenzaba a llenar sus corazones.
La espera estaba llegando a su fin.
Muy pronto, aquella historia que comenzó con un inesperado match daría un nuevo paso, frente a todas las personas que habían acompañado su camino.
Editado: 24.07.2026