Ceo busca esposa por app. Hizo macht con su becaria: yo

Capítulo 70: El futuro que construimos

Habían pasado varios años desde aquel día en que Adrián y Valeria hicieron match en una aplicación.

Muchas cosas habían cambiado.

La empresa había crecido, sus proyectos habían ayudado a muchas personas y su hogar se había llenado de nuevos recuerdos.

Pero algo seguía igual: seguían disfrutando cada momento juntos.

Una mañana tranquila, Adrián caminaba por la casa mientras observaba las fotografías que estaban en la biblioteca.

Cada una representaba una etapa importante.

La boda.

La luna de miel.

El primer día con Bruno.

Los proyectos que habían logrado.

Sonrió al recordar todo lo que habían vivido.

Valeria entró a la biblioteca con una taza de café.

—¿Otra vez viendo nuestros recuerdos?

Adrián sonrió.

—No puedo evitarlo.

Ella se acercó y miró las fotografías.

—Hemos pasado por muchas cosas.

—Y todas nos trajeron hasta aquí.

Ese día decidieron visitar algunos de los lugares más importantes de su historia.

Primero fueron a la cafetería donde tuvieron una de sus primeras citas.

Después caminaron por el parque donde encontraron a Bruno.

Cada lugar tenía una historia que contar.

—Es curioso pensar que todo comenzó con algo tan sencillo.

Adrián tomó su mano.

—A veces los momentos pequeños cambian toda una vida.

Por la tarde regresaron a casa.

Bruno, ya más grande, los esperaba moviendo la cola.

Aunque había pasado el tiempo, seguía siendo parte importante de la familia.

Valeria se agachó para acariciarlo.

—Él también ha estado con nosotros en muchos momentos.

Adrián sonrió.

—Fue una de las mejores sorpresas que nos dio la vida.

Esa noche organizaron una pequeña cena en la terraza.

Invitaron a Sofía, Mateo, Camila y Elena.

Todos hablaron sobre los recuerdos que habían compartido.

—Parece que fue ayer cuando conocimos esta historia —dijo Sofía.

Valeria sonrió.

—Y ahora estamos aquí.

Mateo levantó su vaso.

—Por todos los capítulos que ya vivimos y por los que todavía faltan.

Todos celebraron.

Después de que sus invitados se fueron, Adrián y Valeria se quedaron unos minutos mirando las luces de la ciudad.

El silencio era tranquilo.

—¿Estás feliz? —preguntó Adrián.

Valeria sonrió.

—Mucho.

—¿Cambiarías algo?

Ella pensó unos segundos.

—No.

Adrián sonrió.

—Yo tampoco.

Antes de dormir, volvieron a la biblioteca.

Valeria tomó el pequeño separador de libros que Adrián le había regalado en su aniversario.

La frase seguía ahí:

"Nuestra mejor historia apenas comienza."

Ella sonrió.

—Creo que tenía razón.

Adrián la miró.

—¿En qué?

—En que nuestra historia nunca tendría un final.

Desde aquel primer mensaje hasta la vida que habían construido, Adrián y Valeria aprendieron que el amor no estaba solo en los grandes momentos.

También estaba en los pequeños detalles.

En una conversación.

En una decisión.

En un apoyo.

En elegir a la misma persona cada día.

Y así, aquella historia que comenzó con un inesperado match se convirtió en el futuro que siempre habían querido construir.

FIN




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.