Yo no soy así, no me pongo a llorar por cualquier cosa y menos por algo como esto, soy más de enojarme mucho que de llorar pero está vez no me pude contener y lo solté todo. Me da tanta rabia estar así y más por culpa de las tontas palabras que me ha dicho Matteo, ¿que me tiene que importar lo que el diga? Si él no figura nada en mi vida, el ya ha quedado en el pasado. Ha quien engaño, si se perfectamente que aún siento algo por el y quizás es demasiado tarde para darme cuenta
Quisiera no sentir todo esto y lo peor es que no puedo explicar lo que siento porque no sé cómo me siento. Es una mezcla de emociones en mi interior, quizás sea porque llevo mucho tiempo acumulando todo y las palabras de Matteo fueron mi detonante.
¿será por qué siento cosas por él que me afectan tanto sus palabras?
No, no. Yo ya no siento nada por él, eso tiene que quedar en el pasado. No sé a quien engaño, si cada vez que el está cerca de mí, mi corazón amenaza con salir.
Trato de limpiar mis lágrimas y arreglar un poco el maquillaje para que no se note lo que he llorado. Aun falta un poco para que termine la boda pero creo que me iré directo a dormir, aunque no quiero irme sin antes despedirme de Bárbara, ya que al terminar se irán de luna de miel y no la veré por un buen tiempo. Saldré del baño he iré a buscar a los novios y luego de ahí, me iré a dormir. ya han sido muchas emociones por hoy.
Por otro lado me siento mal porque debería estar feliz, hoy es el matrimonio de mi mejor amiga en realidad si estoy feliz solo que también estoy un poco triste por mi situación pero trataré de no pensar tanto en ello y estaré feliz por ella, no permitire que estos sentimientos me dañen la noche, hoy es un día para estar feliz y celebrar. Así que mejor salgo y hago lo posible para disfrutar.
Al salir del baño veo a Matteo parado de espaldas hacia mí, trato de dar la vuelta sin que se de cuenta que estoy ahí pero el se da la vuelta:
—Si estabas esperando para ir al baño ya está, puedes entrar —Digo con indiferencia al ser descubierta
—No, te estaba esperando a tí —responde con un tono suave
—¡En verdad no te entiendo, primero me dices que tienes la mala suerte de toparte conmigo y que no te agrado y ahora vienes a buscarme! —digo de mala gana.
—Tú me mal interpretaste, yo no quise decir que no me agradas. Claro que me agradas, fuiste mi mejor amiga y se que me conoces más que cualquiera
Sigo enojada pero mi corazón como el tonto que es, se alegra a escuchar esas palabras.
—No te creo
Me doy la media vuelta y voy por el pasillo directo al jardín y el viene detrás de mi tratando de disculparse
—Espera —me grita mientras trato de huir, pero ya es demasiado tarde. trato de esquivar su agarre pero él es más rápido y de un momento a otro me atrae hacia él, hasta tenerme lo más cerca posible —¿estuviste llorando?
Esa fue su pregunta al tenerme a unos pocos centímetros de su rostro, su cara pasa de indiferente a preocupada en un instante
—¿Alguien te hizo algo? ¿te paso algo? —El no deja de preguntarme cosas sin siquiera tener la mínima sospecha que estuve llorando por su culpa
—Estoy bien, déjame ir —mis ojos se están comenzando a cristalizar una vez más, mis lágrimas intentan escapar pero yo trato de ocultar. Quisiera gritarle y decirle que todo es por su culpa, porque no he dejado de quererlo pero él prefirió irse, quisiera decirle que lo he querido y que me ha dolido todo lo que ha pasado entre nosotros, que se alejara de mí y que no confiara, era lo que más me dolió, que todas las noches he pensado si yo fui la culpable de lo que sucedió entre nosotros o mas bien de lo que no sucedió
—Por favor —Esas últimas palabras las digo más a súplicas que otra cosa. —dejame ir
En su cara se refleja preocupación y al escuchar mi voz rota me suelta y justo a tiempo porque en ese momento escuchamos una voz que viene desde el final del pasillo..
—¿Que está pasando aquí? —dice la madre de Matteo que al parecer ya lleva un buen rato presenciando nuestra escena
—Todo bien mamá, solo estábamos... jugando —responde Matteo rascándose la cabeza mientras mira hacia el piso
—Si señora, solo estábamos jugando —trato de confirmar lo que ha dicho Matteo, ñero claramente eso no convenció a su madre, porque mi cara refleja otra cosa
—Pues yo no lo ví como un juego y ustedes están los suficiente grandes para andar jugando por los pasillos de la casa
La señora Beatriz nos mira de arriba hacia abajo buscando respuestas, cosa que no tiene porque los dos nos quedamos callados.
—Todo está bien Mamá, no entiendo porque nos ves con esa cara —le dice Matteo para romper el silencio mirándola a los ojos
—Espero y sea así, vamos a la boda ustedes no deberían estar aquí si alguien más los ve va a iniciar chisme y quien sabe que puedan decir de ustedes. —nos regaña
Ella nos conduce hacia la resección de nuevo y ya estando allí me dirijo hacia mi familia que está sentada en la mesa comiendo y hablando de una que otra cosa. Trato de parecer lo más normal posible para que no se den cuenta que estuve llorando.
—¿Dónde estabas? —pregunta mi madre al verme llegar
—Fui al baño —respondo
—¿y con quién? porque yo te vi hablando con Matteo y luego te desapareciste tú y él por igual —dice mi hermano menor. El cual se caracteriza por ser el menos discreto de la familia
—¡Oye! —lo tomo por la oreja mientras le digo su cuántas cosas —Deja de estar hablando cosas que no son y busca que hacer con tu vida y no te estés metiendo en la de los demás
El me empuja y trata de zafarse de mi agarre, cosa que no permito pues lo agarro más fuerte
—¡Dejen de comportarse como unos niños!—dice mi madre más enojada aún.
Que bueno que la música está alta y que nadie se ha dado cuenta del show que estamos montando mi familia y yo
—Pero mamá —gritamos mi hermano y yo al mismo tiempo
—¡Pero nada! estamos en una boda, ustedes deben ser el ejemplo para los demás no pueden andar comportándose como animales en la calle —comienza a regañar
Editado: 26.02.2026