Las cerezas son una fruta muy curiosa algunas son dulces y otras son agrias, son como las personas, hay gente que es amable, búena y algunas veces son un poquito crueles, esas personas serían las cerezas dulces, después hay gente que son malas y crueles, como una cereza agria, pero que pasa si hay una cereza que es amarga, sería una persona rota por dentro, infeliz y ansiosa......
No quiero ir a clase, mi alarma no deja de sonar y sonar, solo quiero quedarme en la cama ahora siempre y dormir para siempre.
—Levantate de una vez, apaga esa puta alarma tuya!—grito papa.
—Ya voy, lo siento!—resopondi, que ganas de morirme.
Pues al final si o si me tengo que levantar, abrí la puerta de mi habitcion, huele muy mal, papa se quedó otra vez a beber por la noche, es mejor que se vaya a beber en otra parte, siempre se pone agresivo si no lo dejo beber en paz, así que siempre me quedo en mi habitación por las noches.
Me duele otra vez la cabeza, me preparo con mucha dificultad para ir al colegio, hace mucho frío afuera pero no quiero estar en casa, mejor me voy.
Tengo que coger el autobús para llegar al colegio, solo quiero estar con mis amigos y olvidar todo, por fin llegue al colegio, espero que aun no hayan abierto la puerta del colegio, en la entrada hay alguien nuevo, no la reconozco, debe de ser nueva.
—Te encontre—escuche un susuro en mi oreja.
—Hay que susto!—exclame.
—No hagas eso, me da escalofríos cuando haces eso!—exclame.
—Vamos Minerva no seas tan amargada y sonríe un poco—respondio.
—Solo entremos de una vez Febo—refunfuñe.
Febo es un amigo que conozco desde que soy pequeña, es mi único amigo.
—Buenos días chicos hoy tenemos a una compañera nueva en clase, te puedes presentar por favor—decia el profesor.
—Hola me llamo Vera, tengo 14 años y soy nueva en el barrio—se presento la niña nueva.
No mire a la niña nueva, seguramente me odira en solo unos dias, mis compañeros de clase siempre se meten conmigo y no me deja en paz, solo me gusta venir a clase para estar con Febo, nada más.
*Después de clases.*
—Esperame aqui que voy al baño del bar de ahí.—me dijo Febo con prisa.
—Vuelve rapido!—respondi gritando
Espero que vuelva pronto, no me gusta estar sola sin el, tengo un mal presntimiento.
—Mira quién está tan solita!,qué pasa!?, tú novio te ha dejado sola!—escuche una voz que me daba miedo y escalofríos por todo el cuerpo.
Febo no es mi novio, querido responder pero me quedo callada, no se defenderme yo misma, eran mis compañeros de clase, no tienen nada mejor que hacer para meterse conmigo.
—Por qué no respondes cuando te hablan!?—grito uno de los chicos.
Seguia sin responder, se empezaron a acercarse a mi, retrocedo con miedo, me van a pegar otra vez pero está vez no está Febo conmigo para defenderme.
—Por qué estás tan asustada!?, sabes hoy estoy muy enfadada, no quieres ayudarme a sentirme más aliviada—se me acercó otre chica del grupo y me susuro en el oido.
Por favor Febo salvame, estoy temblando de miedo, me cogió del pelo y sacó un chicle de su boca y lo pego en mi pelo largo y liso.
—Te quedan bien los chicles en el pelo—balbuceaba la chica.
—Es verdad, chicos vamos a pegar nuestros chicles en su pelo así quedará muy guapa—respondio otra chica del grupo.
Intenté salir corriendo pero los chicos me cogieron de los brazos y no me dejaron ir.
—A donde crees que vas!—me grito en la oreja uno de los chicos.
Todos empezaron a sacar chicles de sus bocas y me los pusieron en el pelo.
—FEBO, AYUDAME POR FAVOR!!—grite a todo pulmón.
Por qué me hacen esto?, yo no les e echo nada en la vida para que me traten asi, abrí los ojos y la vi una chica desconocida, seguro que es la nueva, sacó un chicle de su boca y me lo puso en la frente.
—Oye soltarla ahora mismo!!—gritó Febo.
Me quedé aliviada al escuchar su voz, todos salieron corriendo y me tiraron al suelo, mi cara se estrecho con el suelo frío y duró, siento un líquido saliendo de mi nariz.
—MINERVA ESTAS BIEN!?, ESTAS SANGRANDO POR LA NARIZ!!—gritaba muy fuerte Febo.
Me está doliendo más la cabeza.
—Tranquilo estoy bien, de paso necesita un corte de pelo nuevo—le respondi a Febo con calma.
Me levante con Febo y me lavé la cara en la fuente de la plaza,
—Vamos a mí casa, te voy a cortar yo mismo el pelo—explico Febo.
Me quedé mirándole con cara de culo por unos segundos.
—Voy a ir a tu casa pero yo misma me voy a cortar el pelo—aclare.