Cero Absoluto

Capítulo 4: La Sinfonía de los Descartes

El aire en la entrada de la "Gruta de Hierro" era pesado y olía a moho y ozono. Las mazmorras de Nivel 1 eran consideradas campos de entrenamiento para novatos, pero para el grupo que Kai tenía detrás, era una sentencia de muerte. A su izquierda estaba Lian, un chico flaco que parpadeaba constantemente debido a su [Visión Térmica] defectuosa; a su derecha, Mina, que se miraba las uñas con nerviosismo, consciente de que su habilidad de endurecimiento era el hazmerreír de la clase de combate. —Escuchen bien —dijo Kai, su voz rompiendo el silencio sepulcral del túnel de entrada—. Para la Academia, ustedes son piezas defectuosas. Para el Director Thorne, son el daño colateral de mi fracaso. Pero para mí, son los componentes de una máquina. Si hacen exactamente lo que digo, cuando lo digo, saldremos de aquí no solo vivos, sino con el récord de la incursión. —Kai... —susurró Lian, temblando—. Mi visión térmica apenas llega a los dos metros. Si un Lobo de Sombra nos embosca, no lo veré a tiempo. —No necesito que veas al lobo —respondió Kai, mirándolo fijamente—. Necesito que detectes el cambio de temperatura en el aire a tu alrededor. Yo me encargaré del resto. Mina, tú serás nuestra armería. Kai no esperaba una respuesta heroica. No la necesitaba. Caminaron hacia la oscuridad del primer piso. Las paredes de piedra vibraban con el eco de criaturas que acechaban en las sombras. En menos de diez minutos, el primer encuentro ocurrió. Tres Goblins de Piedra, criaturas de piel grisácea y fuerza física superior a la de un humano promedio, bloquearon el camino. —¡Son tres! —chilló Mina, retrocediendo—. ¡Nuestras estadísticas no son suficientes para perforar su piel! —Formación Delta —ordenó Kai. Su mente ya estaba en el "Modo de Cálculo"—. Lian, posición de reloj a las 2. Mina, endurece tus uñas y plántalas en el suelo a tres metros detrás de mí. ¡Ahora! Los Goblins rugieron y se lanzaron al ataque. Eran rápidos, pero Kai ya había procesado su vector de movimiento. Mientras los Goblins corrían, Kai empezó a realizar una serie de movimientos que parecían absurdos. Lanzó tres puñetazos al aire vacío en diferentes direcciones. Dio una patada baja al suelo donde no había nada. Los Goblins, al ver que el "lento" fallaba por metros, soltaron una carcajada gutural y se prepararon para destrozarlo. —Lian, ¡marca la firma térmica del líder! —gritó Kai. —¡Está a tu izquierda, 1.5 metros! —gritó Lian, forzando sus ojos hasta que sus capilares empezaron a romperse. Kai no miró a la izquierda. En su lugar, se movió hacia la derecha. El primer Goblin saltó hacia donde Kai estaba hace un segundo. Pero en ese preciso instante, el Eco de Retraso de los golpes que Kai había lanzado al aire se manifestó. ¡CRACK! El aire sólido, cargado con la fuerza de los golpes anteriores, impactó al Goblin en pleno vuelo. La criatura salió despedida como si hubiera chocado contra un camión invisible. Los otros dos Goblins se detuvieron, confundidos por la fuerza invisible que acababa de derribar a su compañero. —Mina, ¡el anclaje! —ordenó Kai. Mina, presa del pánico pero siguiendo la instrucción por puro instinto, clavó sus uñas endurecidas en las grietas del suelo. Kai retrocedió, atrapando el brazo de uno de los Goblins y usando su propia inercia para lanzarlo hacia donde Mina había preparado sus "estacas". El Goblin se empaló la pierna contra las uñas reforzadas, quedando inmovilizado. —Dos segundos de latencia... —murmuró Kai, cronometrando el latido de su propio corazón—. Ahora. Kai lanzó una ráfaga de impactos directos al tercer Goblin. El monstruo los bloqueó con sus brazos de piedra, riendo porque los golpes de Kai eran débiles. Pero Kai no buscaba daño inmediato. Estaba aplicando el [Impacto de Resonancia Cero]. Golpeó el mismo punto exacto tres veces en una sucesión rítmica. Cuando el Goblin se dispuso a contraatacar, los tres Ecos de esos golpes se activaron simultáneamente en el mismo microsegundo. La fuerza no se sumó, se multiplicó. El brazo de piedra del Goblin estalló en fragmentos, y la onda expansiva le destrozó el pecho. En menos de tres minutos, los tres monstruos estaban muertos o incapacitados. Lian y Mina miraban la escena con las mandíbulas desencajadas. Habían ganado sin recibir un solo rasguño, utilizando habilidades que siempre consideraron inútiles. —La fuerza bruta es ineficiente —dijo Kai, limpiándose una mancha de sangre de la mejilla—. La física, en cambio, es absoluta. Continuemos. El Jefe de la Mazmorra está a tres niveles de distancia, y el Director Thorne seguramente ha enviado a alguien para asegurarse de que no lleguemos a él. A medida que descendían, la dificultad aumentaba. Kai empezó a notar algo extraño en las paredes de la mazmorra. Había marcas de quemaduras de maná que no pertenecían a monstruos de Nivel 1. Eran cortes limpios, precisos... marcas de un asesino profesional. Análisis de situación: Variables detectadas: Presencia humana no autorizada (98%). Nivel de amenaza: Rango A o superior. Objetivo: Mi ejecución. —Lian, Mina —dijo Kai, deteniéndose en un cruce oscuro—. El examen de la Academia terminó. Ahora empieza el examen por nuestras vidas. Hay un asesino en este piso. —¿Un asesino? —Mina palideció—. ¡Debemos salir y avisar a Varg! —Varg es el que permitió que entrara —respondió Kai con una frialdad que los hizo estremecer—. Si intentamos huir, nos matará por la espalda. Nuestra única opción es obligarlo a jugar en mi tablero. Kai sacó un pequeño frasco de polvo metálico que había recolectado de los Goblins de Piedra. Empezó a esparcirlo por el suelo en un patrón circular. No era magia; era preparación. Si el asesino era rápido, Kai convertiría todo el pasillo en una zona de "retraso mortal". De las sombras, una figura emergió. No era un estudiante. Era un hombre vestido con un traje táctico negro, con una máscara que ocultaba su rostro y una daga que goteaba un veneno púrpura. —Vaya, el "Lento" tiene buenos instintos —dijo el asesino, su voz distorsionada—. Lástima que el intelecto no pueda salvarte de alguien que se mueve a la velocidad del sonido. El Gremio Colmillo paga muy bien por tu cabeza, niño. —El problema de la velocidad del sonido —dijo Kai, dando un paso adelante y activando su cronómetro mental— es que siempre llegas antes que tu propia sombra. Y en esta pelea, yo soy el dueño de las sombras. El asesino desapareció en un estallido de velocidad. Era un Rango A, un profesional de la eliminación. Lian y Mina ni siquiera pudieron ver el destello de su daga. Pero Kai no necesitaba ver al asesino. Solo necesitaba saber dónde tenía que estar para matarlo. Kai cerró los ojos. Se dejó llevar por el ritmo de la mazmorra. Empezó a bailar en medio del pasillo, lanzando golpes y patadas al aire vacío, moviéndose como un loco frente a un enemigo invisible. —¿Qué estás haciendo? —gritó el asesino, apareciendo por encima de él para un golpe mortal. —Calculando tu final —susurró Kai. Dos segundos después, el pasillo se convirtió en un infierno de impactos. Los golpes que Kai había lanzado "al azar" empezaron a detonar como minas temporales. El asesino, atrapado en su propia inercia de alta velocidad, chocó contra un Eco en el aire, luego contra otro en el suelo, y finalmente contra uno que lo golpeó directamente en la garganta. El profesional cayó al suelo, tosiendo sangre, con los ojos llenos de un terror absoluto. No entendía cómo un Rango F lo había interceptado en medio de su técnica de desplazamiento más rápida. Kai se acercó al hombre caído. No había piedad en sus ojos. —Dile a quien te envió —dijo Kai, poniendo su pie sobre la daga del asesino— que el tiempo de los "fuertes" se ha acabado. El Cero Absoluto está llegando. Lian y Mina observaban desde las sombras, dándose cuenta de que el chico que tenían delante ya no era un estudiante. Era algo mucho más peligroso. Era un líder que no necesitaba poder para dominar, solo necesitaba que sus enemigos cometieran el error de existir en su mismo espacio-tiempo. —Capitán... —susurró Lian, usando por primera vez un título de respeto—. ¿Qué hacemos ahora? Kai miró hacia la profundidad de la mazmorra. —Ahora, vamos a matar al Jefe de esta Mazmorra y a cobrar nuestra recompensa. Y después... después iremos por la cabeza del Director Thorne.



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En el texto hay: peleas, amistad, venganza

Editado: 29.03.2026

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