« Lo odio, lo odio desde que lo vi. »
« Esa sonrisa, como si nada malo pasara a su alrededor. Como si no tuviera ningún problema, como si pudiera resolver los problemas de otros »
“ Odias a muchas personas. Dimelas” dijo una voz.
— Connor, Zoe, Leonardo … mis padres, mi hermano … y mis padres adoptivos.
Dante frunció el ceño al ver la rigidez en los hombros de Dylan. Intentó acercarse, pero Dylan avanzó sin mirarlo, obligándolo a seguir.
Entonces, un recuerdo golpeó a Dylan como un puñetazo en el pecho.
— Tienes que comportarte Dylan, ellos nos darán una nueva vida — dijo su hermano— tendremos una buena vida, estoy seguro.
— callate, esto es lo que tu querías.
Su hermano se acercó, lo abrazó desde atrás.
— desde que nos enviaron al orfanato, hasta hoy, estoy seguro que tendremos una buena vida. Compórtate, se amable y no te metas en problemas, esta familia nos ha dado otra oportunidad.
—¡Ya lo sé! —gritó Dylan, apartándose de un empujón—. ¡Me esforzaré!
—¡Eso quería oír! —su hermano rió, dándole una palmada en la espalda.
.
— ¡Dylan! — grito Dante.
El recuerdo estalló. Sin pensar, Dylan atrapó la muñeca de Dante y la torció con firmeza. Lo obligó a girar sobre sí mismo y presionó su brazo contra su espalda, inmovilizando.
— ¿Qué te pasa? —gruño Dante— ¿te estás convirtiendo?
— ¿Yo? — escupió Dylan. Se despertó de su propio trance y lo empujo— ¿te estás burlando de mí? Los que se convierten en monstruos son débiles
— Si - si, tienes razón —gimoteo.
Dylan siguió avanzando seguido de Dante. Aún revisando su alrededor, con cuidado de no ser escuchado.
— Ese solo es un rumor —susurro para si mismo Dante, un poco tímido.
Por otro lado, el suave cantar los kharis jharis resonaban como un aro alrededor del grupo de tres.
"Jiahh!" "Jiahh!" "Jiahh!"
Leonardo revisó a sus dos acompañantes, pero su concentración se quedó en Zoe. Ella rasco su cabello, cerró los puños y se obligó a respirar. No podía permitirse temblar. No ahora.
Entonces lo vio.
Junto al meneo de las ramas, Connor emergió bajo las sombras del bosque.
"Jiahh!" "Jiahh!" "Jiahh!"
Caminó con pasos inseguros, su cuerpo tambaleándose por el cansancio y el dolor. Entonces los vio. Uno por uno. Hasta que sus ojos encontraron a Zoe.
Ella contuvo el aliento y, con el alma al borde del colapso, corrió hacia él.
—Connor …
Extendió los brazos, dispuesta a abrazarlo, pero Connor dio un paso atrás. Su mirada bajó a la sangre en su ropa, la prueba de lo que había hecho.
— Ah…
Gimoteo. Se detuvo, sus manos temblaron antes de caer lentamente a los lados. Apretó los labios y bajó la mirada, tragándose todo lo que quería decir.
Connor no pudo mirarla. No podía.
"Dile que estás bien" escuchó del niño en su cabeza. "Debemos avanzar, Morales y todos esos monstruos, están dispersos”.
—Estoy bien —murmuró Connor al fin, su voz apenas un susurro ronco.
Pasó de largo. Zoe lo siguió con la mirada, inmóvil.
Desde la distancia, Leonardo vio la escena y apretó los labios. Sintió su corazón apretarse, sabía lo que Zoe sentía y sabía lo que Connor intentaba esconder. A unos pasos, apoyado contra un árbol, Emanuel respiró hondo. Su camisa estaba pegada a su brazo por la sangre seca. Intentó acomodarla con un gesto incómodo.
—Debemos seguir —dijo con una determinación forzada— Creo que escuché pasos por aquí.
—¿Crees que encontraremos a otros? —Leonardo dudó—. En la cueva hay diez… sin contarnos, faltan veintisiete.
—Veinticinco —corrigió Connor con frialdad—Karina ya no se puede salvar —su voz no tembló— Y Arturo está muerto. Morales lo mató.
Emanuel resopló, sin palabras. No había manera de suavizar la verdad. Extendió la mano y apoyó su palma en el hombro de Connor.
Pero, el aire se tensó. Antes de que alguien pudiera hablar, una voz rompió el silencio.
— ¿Hay alguien? — dijo una voz femenina.
Todos se giraron de inmediato, alertas.
Entre los árboles emergieron dos chicas, una más escondida que la otra. Sus rostros y ropa sucios, el maquillaje corrido por el sudor. Se veían exhaustas, desesperadas. Hechas un desastre.
— Zoe — dijo la más escondida.
— Eli, Nati —susurró ella.
Tan solo dio un paso adelante cuando el báculo de Connor apareció delante suyo.
— Ustedes dos no merecen ser salvadas
Connor creó una pistola dorada en su mano derecha y apuntó con ella. Mientras el miedo se apoderaba de ambas.
— Para — pidio Zoe — ellas dos
— Se burlaron de mí hace una semana —interrumpió. su rostro lleno de frialdad se mantuvo sobre las dos asustadas— solo porque casi me caigo de las escaleras. Elizabeth me empujó, pero pude detenerme.
“Connor” se escuchó del niño. una pequeña voz infantil proveniente de la cabeza de Connor. “si lo haces, no hagas que les duela”
Los ojos de Zoe se abrieron en sorpresa y volteo a las dos chicas.
— E, eli …
— No, ¡No es cierto! — grito la chica— nosotras nunca
— No grites, o vendrán — ordenó Connor. Con una voz tan calmada, que enfureció a Zoe.
— ¡Ya para! — grito Emanuel. Golpeando la nuca de Connor y empujando hacia atrás— Elizabeth, Natalia, ¿están bien? ¿Algo les pasó?
Mientras el mayor se encargó de hacer preguntas y revisar el estado de las adolescentes, Zoe se interpuso en el camino de Connor. Antes de disparar o golpear al profesor, alzó sus brazos, con el ceño fruncido vio directo a Connor.
— Estamos bien — divago Natalia, sin dejar de ver a Connor— fuimos a ver la salida por el puente, pero está destruido.
— Además, no podíamos pasar por los escombros.
— ¿A qué te refieres? — preguntó Leonardo — fue … ¿Lo explotaron?
Poco a poco, se reunieron en un círculo. Zoe muy cerca de Connor, agarro una parte del báculo, mientras los demás hablaban: