Cero

CAPÍTULO 15: No lo dejaré atrás

A punto de lanzar el silbato, apretó su mandíbula. Evito llorar y guardó el silbato en su pantalón.

— En ese entonces — gimoteo adolorida— ambos queríamos ser como nuestros padres. Importantes y, … líderes.

— ¿Zoe?

Ahora Leonardo se acercó, quiso entenderla. Pero ella volteo con tanto odio que terminó por retroceder, sorprendido.

— Ese — respiro ella — connor … él sigue ahí.

Balbuceo entre palabras, mientras tanto, Leonardo regresó sobre sus pasos hacia su profesor. En sus rostros flotaba la incertidumbre, motivados por huir pero al mismo tiempo, con miedo por la joven.— Debemos hacer caso a lo que dijo — Emanuel se acercó a ella.

— No —volvió a interrumpir Zoe.Rechino sus dientes enojada— Connor no actúa como él. Connor sigue ahí dentro, solo necesita ayuda. Necesita que alguien lo salve.

— Espera ¡No digas tonterías! — epxloto Emanuel. En un corto grito, tomó los brazos de la chica y la sacudió— no vas meterte en una pelea contra un monstruo! Primero, es ilegal y nada

— ¿Seguro? —arqueo sus cejas. Vociferó con fuerza, sus manos apretaron las muñecas de su profesor y las empujó — ¿Desde cuándo vivimos en un mundo seguro? Mi papá, varios padres militares murieron cuando inició todo! Nuestras madres nos enviaron a una escuela pública, debíamos ser oficinistas normales para que no nos manden como primera línea, y lo primero que hace Connor es volverse…

De repente, su respiración fue rápida. Se hiperventiló.

— Zoe — el suave tono de Leonardo salió sin darse cuenta

Las manos de la chica apretaron su cabello, lágrimas empezaron a salir. Desesperada, su cuerpo se encorvó un poco.

— ¡AH!

El grito de Leonardo atrajo miradas. Al mismo tiempo que Zoe echa lágrimas se consolaba, él con fuertes pisadas se acercó a un arbol con varias ramas y lo pateó varias veces.

Zoe con lágrimas rodando por sus mejillas se acercó a Emanuel.

— Por favor. Profesor, no abandones a Connor.

Sus mejillas rojas, ojos brillantes y gimoteos golpearon en el corazón de Emanuel. Limpió su palma y lentamente acarició la cabeza de la chica.

— Si un profesor deja a un alumno será sancionado y no voy a dejar a ninguno.

— ¡Bien! — intervino Leonardo. con dos ramas gruesas en sus manos, las dejo en el suelo y volteo directamente a Zoe— Si quieres proteger a tu amigo, entonces iré contigo. Yo, te voy a demostrar que no soy como Dylan.

Entonces Zoe sonrio. Tan grande que Leonardo se emocionó,entregó la rama a la joven. Ella presionó el silbato, lo guardó en su bolsillo y tomó la rama.

Emanuel, por su lado, no pudo evitar sonreír con pena. Con miedo, mientras seguía a los dos adolescentes por el claro, en direccion a los ruidos.

Por otro lado, los pies de Dante se detuvieron en seco; una explosión retumbó por todo el bosque, sacudiendo el aire como un trueno contenido demasiado tiempo. Giró hacia Dylan, pero su paso no había cambiado: seguía corriendo con fuerza, el ritmo tan constante como feroz. Su rostro estaba tenso, el ceño comenzaba a marcarse con líneas duras mientras un gruñido gutural escapaba de su garganta con cada exhalación. Entonces, algo lo hizo frenar.

Un hedor, su aliento.

De pronto, su vision se distorsionó. El césped se volvió borroso y el aire lo mareo.

— ¿Estás bien? — preguntó Dante. Su mano tocó el hombro del chico.

Dylan alejó su hombro, su mirada escalofriante hizo retroceder a Dante. De repente, una gran sonrisa lo asustó. Sus dientes blancos se mostraron cuando tomó los hombros de su amigo.

— Vamos a ver?

— ¿Qué?

Dio media vuelta, atras de Dante y lo empujo. Corriendo, arrastrando consigo, mientrasel ruido de una pelea se hacía más fuerte. Cada vez más presente, quejidos y gritos resonaron.

Poco a poco, el miedo de Dante fue más grande, cuando vio las primeras dagas voladoras exhaló y se agacho. Llevando consigo a Dylan contra el suelo.

— ¡Eso dolio! — grito Dylan, vio a su alrededor y al final, la pelea — ¿como llegamos aqui?

— ¿Qué? —susurro Dante — tú nos trajiste.

— ¿Yo?

Dante inclinó la cabeza, confundido, y miró a Dylan. Notó cómo el chico se llevaba las manos al cabello, apretaba los dientes y fruncía el ceño con una tensión creciente.

— ¿Estás…

Dante apenas pudo hablar, cuando una patada brutal lo impactó de lleno. Voló varios metros, estrellándose contra el suelo con un golpe seco que sacudió la tierra.

La pelea entre Connor y la criatura se congeló en seco. Emanuel y los dos adolescentes se quedaron inmóviles, con los ojos clavados en el cuerpo caído.

Leonardo fue el primero en moverse, corrió en direccion a su amigo, mientras Connor con su baculo salto sobre el monstruo. En segundos, de su arma creció una hacha.

Corto a la criatura en dos, mientras sangre se esparcia en el suelo. Emanuel, apreto la brazo herido y se interpuso delante de Zoe. Manchas salpicaron su espalda.

— ¿Estás bien? — preguntó él.

Zoe, no hizo caso, con cuidado lo alejó mientras sus ojos terminaron hacia Connor y en segundos, hacia la oscuridad del bosque. Donde dos círculos rojos brillaron.

Se acercaron lentamente hacia Connor.

— ¿Qué pasó? — preguntó Connor.

— Dante, está muy herido —susurró Leonardo. Perplejo ante el cuerpo y los quejidos ahogados y tragicos del muchacho.

Connor volvió a ver como Emanuel se acercaba a ayudarlo, sin mucha empatía, arrugó lentamente su rostro. Mientras Zoe, intentaba ver el par de luces rojas.

Por otro lado, Dylan sacudio su cabeza varias veces.

“¿Quieres ser el número uno? — escuchó entre sus pensamientos— acepta lo que te dijo y serás el mejor del mundo”.

— ¿Qué es esto?

— Estás infectado — escuchó a su lado.

Se volteó en segundos, hacia un hombre con cubrebocas y gafas de sol. Aún sentado en el suelo, su cuerpo se inclino atras.

— Qué carajos … yo no estoy infectado — gruño entre dientes— es imposible, que Yo…esté




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