Cero

CAPÍTULO 16: Eres debil

—Te mataré —escupió Connor, con los ojos ardiendo de odio. Ya no le pesaban las ojeras ni el cansancio; sus manos apretaban con fuerza el báculo.

De pronto, una sombra se abalanzó sobre Dylan y lo estampó contra el suelo. El crujir de huesos retumbó en el aire. Connor giró apenas la cabeza y vio a Morales… más pálido, más humano, sin una sola herida.

Connor se volvió hacia el grupo que intentaba rescatar a Dante.

—Váyanse —ordenó, mirando a Zoe y el silbato—. Gracias.

Esa fue la primera sonrisa que dio. Calmo a la joven, con una suave sonrisa antes de escuchar:

—Tienen suerte de que solo quiero a Connor. A ustedes les daré cinco minutos.

Zoe salió corriendo tras Emmanuel, con Dante sostenido entre ellos. Leonardo fue el único que, antes de irse, miró a Dylan una última vez… quizá por última vez.

—Al fin —murmuró Morales.

Connor lo examinó de arriba abajo. Sin heridas. Sin rastro de monstruo.

—¿Qué te pasó? —preguntó con una sonrisa ácida—. ¿Te cansaste de ser bestia o solo te disfrazas de humano?

—Sigo siendo humano —contestó Morales—, pero quiero saber por qué tú tienes ese poder.

—¡Qué te importa! —rugió Connor.

“Debes correr.”

La voz infantil golpeó su mente. En sus manos apareció una escopeta. Apuntó a Morales… hasta que sintió un tirón en el tobillo.

Miró abajo. Dylan. Sus ojos, inyectados y fijos, le atravesaban el alma. Connor retrocedió y le apuntó.

—Ah… —suspiró Morales, observando al segundo que se levantaba con esfuerzo—. Así que eres uno también.

—Te convertiste en monstruo —susurró Connor. Sin creer lo que veia.

Un aro dorado comenzó a girar bajo sus pies. La escopeta se desdobló en dos pistolas. Apuntó a ambos. Morales rió.

—¿Poder? —gruñó Dylan, se levantó y escupio un diente—. ¿De qué hablas? ¿Tu no eres también, un monstruo?

“Morales evolucionó rápido… y Dylan… no creo que sea un monstruo común”, dijo el niño en su cabeza. “Debe ser algo de esos médicos.”

—¿Médicos? —preguntó Connor.

De pronto, la sonrisa de Morales se contrajo por un segundo. Desquiciado, volteo a Connor, mientras Dylan suspiro con fuerza.

— ¿Como? — Dylan solto sin aliento— ¿Cómo sabes?

Connor no respondió. Dos disparos resonaron: las balas rebotaron en el cuerpo de Morales, pero Dylan… las absorbió.

—Patético, ¿nos disparas mientras hablamos? —rió Morales. Otra bala le golpeó en la frente sin hacerle nada.

“No recuerdo bien, pero … “

La voz del niño desaparecido, sacudio en la mente de Connor, antes de desaparecer las armas y volver con el baculo.

“ Los médicos son peligrosos. Y ese chico Dylan y Morales, son monstruos diferentes … eso creo”

— ¡¿CREES?! — gritó Connor.

Golpeó el báculo contra el suelo y, de inmediato, el círculo dorado se expandió y un viento brutal se levantó, formando un domo que los encerró a los tres. Dylan golpeó la barrera con el puño, solo para retirarlo quemado.

—Ah, mierda… —jadeó aquel bully retrocediendo—. igual cuando quise irme — apreto su puño — ¿Qué es esto? ¡Maldito cero perdedor!

—¿Perdedor? —susurró Connor. Levantó una ceja, mirándolo fijamente.

Su sonrisa era lenta, segura. Apoyó el báculo sobre los hombros y descansó los brazos en él.

—El que terminó hecho monstruo fuiste tú. Y yo… soy más fuerte que tú.

Cada uno, en su sitio. Atento a los otros, Morales volteo a Dylan

— Dylan —siseo Morales— eres muy fuerte, aún antes de hoy, tienes el control de todos y toods.

Morales sonrio.

— eres el número uno… ¿Quieres ver a ese “cero” seguir respirando mientras te mira desde arriba? —su voz era venenosa, casi dulce—. Ayúdame y te prometo que él caerá.

Dylan apretó la mandíbula. Sus nudillos crujieron.

—…Sí. Vamos a matarlo.

Connor no esperó la emboscada. El círculo dorado rugió y el viento estalló dentro del domo. Las pistolas brillaron en sus manos, cambiando a un filo largo de energía. Se lanzó contra Morales, esquivando un golpe de Dylan por puro instinto.

El filo chocó contra el brazo endurecido de Morales, mientras Dylan lo atacaba por la espalda. Connor giró para esquivarlo, jadeante.

“Estás en desventaja, Connor… pero no es imposible.”

« No ahora » connor respondio, en pensamientos.

“Solo … recuerdo que yo estaba en una clinica. Recuerdo que me sacaron de ahí y luego nada”

—¿Qué Clinica?

La imagen se formó sola en la mente de Connor: una sala blanca, el sonido de líquidos goteando, una sombra alargada con un bisturí. El olor metálico.

Entonces, un recuerdo pasó por su mente:

___

—Él es compatible. Hasta ahora, fue el único que logró pasar cada prueba —dijo un médico uniformado, revisando el cuerpo inmóvil.

—Ni siquiera la sangre de los monstruos pudo corromperlo —exclamó emocionado otro médico, con el rostro cubierto por dos capas de mascarilla—. No solo es compatible… ¡Él puede ser la cura!

___

Gruño connor, un pequeño rugido que alarmó a Morales. Despues rio, su brazo se convirtió en una gran cuchilla y arrancó un pedazo de la piel del abdomen de Connor.

Él retrocede y en segundos, esquivó el golpe de Dylan. Cayó al suelo y vio a sus dos contrincantes.

—¡Concéntrate, cero! —bramó Dylan, embistiéndolo.

Connor apenas alcanzó a girar, pero Morales lo tomó del costado y, con fuerza brutal, le hundió algo afilado en aquella herida. El dolor le arrancó un grito.

El báculo cayó y rodó por el suelo.

—Siempre tan débil —susurró Dylan, levanto el arma.

Pero un gran peso lo llevó al suelo.

— Eres debil, Dylan — siseo Connor. Con una sonrisa torcida y burlona.

Pero Dylan lo solto y sus ojos se encendieron con rabia pura.

Se lanzó sobre él, descargando golpes y patadas sin pausa. Connor alzó la mano y un escudo dorado se materializó frente a él, deteniendo cada impacto con un eco metálico. Dylan embestío una y otra vez, como si no conociera el cansancio.




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