Cero

CAPÍTULO 21: Enemigos.

El corazón masticado en manos de Dylan latio lentamente. Cada contracción hacía temblar la carne mutilada, dejando un hilo espeso de sangre que se deslizaba hasta su muñeca.

Sus ojos, pixelados y temblorosos, parpadeaban entre tonos rojizos y grises, repasando cada cuerpo tirado alrededor del claro. Los destellos en su mirada hacían que, por momentos, los cadáveres parecieran fragmentarse como imágenes rotas en una pantalla.

—No puedo creer que sigas con vida… —murmuró Dylan, levantando la vista hacia Connor y luego hacia Leonardo. Su voz sonaba tan tranquila que helaba.

Sus palabras pesaron, camino y pisó el cuerpo de Karina en pleno proceso de convertirse en una masa gris. Leonardo se encogió de hombros con miedo, gateó hacia atrás cubriendo parte de su rostro con sus brazos.

— ¿Qué? tú también te convertiste en un cero como él — el tono de Dylan se alargó. Su sonrisa ladina se mostró sin resentimiento.

En total calma, asustó a Leonardo. Su mano se acercó a él, mientras las garras crecieron de sus uñas.

Dylan inclinó la cabeza, con una sonrisa torcida.

— Oye, Leo … sirve para algo mejor, necesito más nutrientes.

Sus uñas crecieron como garras, sucias y afiladas. La sombra de su mano se deslizó sobre el cabello del chico.

Pero antes de que pudiera tocarlo, un rugido estalló en el aire: un muro de fuego lo envolvió por completo.

Las llamas lo abrazaron con un chasquido brutal. La piel de Dylan se quemó al instante, agrietándose y desprendiéndose a tiras, dejando ver una superficie brillante debajo, como metal fundido.

Su cuerpo convulsionó, ardiendo, mientras su rostro se distorsionaba entre dolor y furia.

—¿Y tú qué demonios eres? —preguntó Dylan, con una calma tensa.

Terri apareció entre el humo, el pelaje convertido en fuego vivo. El perro gruñía, la espuma cayendo de su hocico, los ojos ardiendo en un rojo intenso.

Zoe retrocedió un paso, cubriéndose el rostro del calor. Connor apenas se movió, observando a Dylan con la mandíbula apretada.

Dylan alzó la vista. Sus ojos glitcharon otra vez, cambiando de color con un parpadeo distorsionado. El fuego, en lugar de consumirlo, comenzó a deslizarse por su piel. Sus heridas se recuperaron rápido, hasta las más profundas.

Terri gruñó, en un salto hacia atrás, protegió a Zoe y las llamas de su cuerpo parpadearon, sintió miedo. La mirada de Connor se mantuvo firme sobre él, observó con cuidado cada uno de sus facciones.

Algunas venas visibles bajo su piel, nariz arrugada y una de sus comisuras se alzaron entre jadeos y gruñidos. Su respiración se hizo más fuerte con cada paso a unos metros de Connor, en el medio de claro, observado por todos.

— ¿Qué pasa con todos aquí? — volteo alrededor— acabo de llegar y ni siquiera saludan? Que idiotas … ¡YA NO SE ACUERDAN QUE USTEDES NO VALEN NADA DELANTE DE MÍ!?

— Dylan — Connor pronunció, creó su báculo en manos.

— ¡DEBERÍAN AGRADECERME POR ESTAR AQUÍ! ¡YO SOY EL NUEVO HUMANO! ¡EL PRIMERO EN

— ¡DYLAN! —gritó Connor. Un rugido gutural.

Zoe dio unos pasos atras, protegida por terri mientras sus ojos un aro de luz amarillo se dibujo bajo los pies del muchacho. La ropa y cabellos de Connor vibraron por el aire, una leve tormenta que creció hasta sus rodillas.

“¿Quién se cree para hablarte?” - una voz resonó en Dylan.

Dylan asintió.

“Tú ahora eres poderoso, una encarnación no es nada como tú … el número uno del nuevo mundo. Tú deberás guiar a los nuevos humanos”

— ¿porque me hablas? —el castaño carraspeo antes acomodar su ropa delante de Connor— yo tengo poder y tú

— A diferencia de ti o de todos de aquí —connor alzó la voz. Interrumpió con una gran sonrisa cuando alzó su brazo, señalando a todos el grupo en el suelo— yo soy el primero en la lista para todo, el primero con el poder de revivir

La tormenta en sus rodillas subió a su cadera, zoe protegió su rostro del viento y de las cortas líneas de electricidad que emite el chico.

— el número uno de la vida en la tierra, capaz de crear todo.

Juntó sus manos, creó un silbato y lo lanzó hacia Zoe.

— ¿Connor? — susurró ella al sujetar el regalo.

De repente un bate de béisbol se creó frente a ella, como su nueva arma lo sujetó con fuerza.

Terri con su peso, la empujó hacia un lado. Mientras tanto, Connor creó dos cinturones en su espalda con diferentes pistolas.

— Les dare tiempo — connor solto y tomo una pistola de color rojo.

Una bengala que exploto en el cielo, una gran explosion que pinto el negro cielo en rojo y amarillo. Pequeñas estrellas se colaron bajando hacia la tierra.

— Espero que los encuentren

Solo dio un paso cuando un largo silbido erizo la piel de cada uno del claro. Connor fue el único en quedarse tranquilo, vio al cielo, las aves jiah jiah rodeando su zona.

Connor volteó a Zoe y ella corrió al profesor Emanuel. El más grande salvó a dos chicos aturdidos por los anteriores ataques, empezaron a levantar a cada compañero suyo del suelo. Pero, Leo dejó de ver el cuerpo de Dante contra el árbol.

Pequeñas lágrimas bajaron por sus mejillas antes de seguir a los demás.

Dylan apretó sus oídos y sus ojos bailaron como pixeles, los cuerpos muertos de los monstruos burbujearon hasta que cesó el sonido. Respiro hondo el muchacho frente a Connor, vio alrededor y luego a sus armas.

— ¿Cómo lo haces?

— Ese no fui yo

— ¿Entonces quién? — Dylan gruño. Dio un paso adelante con sus manos en los oídos.

Al mismo tiempo que los demás adolescentes huyeron, Dylan dio un paso y luego, Connor. A punto de dar el segundo paso, una bomba de humo golpeó el suelo, separó al par de muchachos, volaron en dirección contra el suelo.

Impacto duro.

Connor sacudió su cabeza.

Vio sus raspones curarse y los rasguños de ropa tejerse sin evitar sonreír en el proceso o cuando se levantó frente al humo convertido en densa neblina.




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