Cero

CAPÍTULO 26: Monstruo

“Dylan desde antes era un monstruo.

No le importó en ningún momento el dolor y molestia que ocasionó a otros, se burló de mí, ocasionó el bullying.

Solo se protegía a sí mismo, todo debería ser sobre él y de él.

Se divirtió de esa forma.

Así que no me sorprende que se haya convertido en un monstruo de verdad”.

Connor apenas logró afirmarse cuando el escudo dorado se expandió frente a él con un estruendo sordo. La embestida de Dylan lo hizo retroceder varios pasos, arrastrando los pies sobre la tierra húmeda. El aire vibró. Y la lluvia, siguió golpeando sobre ellos.

Dylan gruñó.

Su cuerpo ya no conservaba proporciones humanas. El brazo derecho, fue convertido en una extraña masa de hueso y metal fundido, creando hojas irregulares a lo largo de su cuerpo.

Chorreo sangre y un tipo de mucosidad negra, coágulos de sangre podrida apestaron. Connor reaccionó al instante, alejó un poco su rostro y mantuvo la fuerza en su escudo. Aunque, el hedor y olor a sangre llegó a él cuando Dylan abrió su mandíbula. Abierta, inhumana con dientes afilados y pedazos de objetos atorados.

— Tu boca apesta — susurro Connor.

Creó una espada, se formó en su mano con un zumbido agudo. Apretó los dientes y la estrelló contra el brazo-arma de Dylan. El choque fue seco, violento. La vibración le subió por los brazos hasta los hombros.

Ambos sostuvieron el agarre de sus armas contra el otro.

Dylan empujó más fuerte.

— Tu eres un pedazo de basura que nunca debió existir — escupió Dylan.

Un tono arrastrado, abrumó al adolescente antes de sorprenderse y ver los ojos de aquel acosador pixelar segundos.

Y de pronto, todo ocurrió a la vez.

Dylan lanzó la mano libre hacia adelante. Los nudillos se alargaron de golpe, estirándose más allá de lo posible, los huesos crujieron mientras la carne se re acomodaba en puntas duras, listas para atravesar.

Al mismo tiempo, Connor sintió el impacto antes de entenderlo.

El aro dorado bajo sus pies se volvió fuerte, mientras una presión brutal le cerró el pecho y, en un parpadeo, la armadura brotó sobre su torso con un chasquido metálico

El golpe de Dylan cayó justo después.

Los nudillos deformados chocaron contra la armadura con un estruendo sordo. Connor salió despedido hacia atrás, arrastrando los pies sobre la tierra empapada. El aire vibró y la lluvia no se detuvo.

Connor recuperó el equilibrio apenas. La espada desapareció y una carabina apareció con un brillo en sus manos; presionó el gatillo y disparó a Dylan.

Con un simple movimiento, golpeó la bala y cayó hacia un árbol.

— Ah … mierda —susurro Connor.

Juntó sus manos para crear otra arma pero vio el rostro de su acosador volverse a él.

— Cero — dijo dylan. Su voz calmada, más humana— ¿A dónde vas?

Connor se detuvo, inconsciente trago hondo. Un nudo imaginario en su garganta se creó sin darse cuenta. Dylan empezó a reírse. Grotesco, su mandíbula se abrió exorbitante y exagerada, el hedor se acercó al chico.

« La cague… » pensó, Connor dio un paso atrás. Delante de ese adolescente que le hizo la vida imposible, que lo destruyó por dos años enteros y lo mató hace unas horas.

Pero, parpadeo.

Por un instante volvió a la realidad, frente a ese chico convertido en monstruo, su cuerpo destruido que le provocaba asco a punto de arquearse.

« Por un segundo … » pensó al darse cuenta del miedo en sus manos. Respiro profundo y bajo un poco la mirada.

Apretó sus manos, en un puño que revolvió en un corto calentamiento. Mientras sus ojos continuaron sobre Dylan, también pudo ver dos puntos rojos a lo lejos que desaparecieron al instante.

La risa continuó, pero Connor volvió al bosque. Fue entonces que suspiro y sonrió.

— Dylan — llamó connor — eres patético, ¿lo sabes no?

Dylan se detuvo. Crujió sus brazos y manos, enmarcando sus huesos - navajas, preparado para atacar.

— Tú … te convertiste en un monstruo, uno de los tuyos mató a tus verdaderos padres. ¿Verdad?

Hubo un silencio.

Connor silvo emocionado.

— Lo sabía … ese rumor es cierto, que asco.

En un solo segundo, Dylan se lanzó. Pero connor, creó un fusil de asalto, lo sujeto con sus manos y disparó justo en el interior de su gran boca.

Fue una bala limpia, atravesó directo por su cráneo. Dylan terminó agachado, su cuerpo se revolvió de arriba abajo en una respiración bruta.

— Oye — Connor dio unos pasos atrás— eres un monstruo ahora, ¿puedes ser alguien a quien respetar? Porque, mataste a Dante y casi a Leonardo, ¿no eran tus amigos?

— ja … — bramo dylan— pf, ha. Ajajaja

Poco a poco, fue enderezando su cuerpo. Connor sujeto su arma, pero en un segundo los huesos convertidos en dagas se dispararon del cuerpo del monstruo.

Los detuvo, pero el arma fue reemplazada por un gran escudo. Dylan volvió a saltar, tomo el escudo y lo lanzó por otro lado. Con un puño en alto y apretado hasta las venas, encestó uno sobre la cabeza de Connor.

Saturado por el golpe, se encogió. Con sus manos en la cabeza, a punto de sujetar un par de pistolas sin darse cuenta del segundo golpe en su cabeza.

El tercero en su espalda, el cuarto se repitió.

El quinto, igual.

El sexto exprimió su último aliento.

Dylan solo veía el nombre “Cero” grabado en la casaca de su presa.

Pero Connor se mantuvo despierto, sintió cada fractura romperse y reconstruirse en cuestión de segundos, mientras sus ojos vieron al frente del bosque.

Vio desaparecer un árbol.

— No …

Rápido, sujetó sus manos contra la tierra.

Al mismo tiempo que inició un terremoto, Dylan apretó sus dos manos para el último golpe. Pero, el báculo apareció a un lado de su cuerpo, se clavó en el ojo de Dylan.




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