Cero

CAPÍTULO 29: Evolución

En medio del bosque, un ancla gigante apareció. Golpeó el cuerpo de Dylan, el agua voló por los aires y partes de tierra se abrieron como un terremoto.

Connor vio desde un lado, sus brazos sujetando a Zoe. Camino hacia atrás, a un árbol donde la dejó con cuidado. Frunció el ceño cuando el peso muerto de su cuerpo hizo que su cabeza se inclinara hacia un lado, y con una suave fuerza, la obligó a sentarse.

— Lo siento tanto.

“ARRRGH HAAA!” escucho desde abajo. Un rugido desgarrador que lo hizo voltear.

— ¡CERO DE MIERDA!

Connor giró hacia el acantilado.

Dylan se levantaba entre el agua y las rocas destrozadas. Un brillo amarillo, antinatural, ardía bajo sus pies. Dos portales comenzaron a abrirse a su alrededor mientras avanzaba, sin voltear a zoe o a una serpiente blanca deslizándose a su costado.

Solo dio un paso en el borde del acantilado.

Sin vacilar, ni pensar dejó que la gravedad lo llevara consigo. Sin ninguna pizca de miedo, sus ojos sobre la figura que pudo levantar el ancla que desapareció una vez intentó lanzar.

Con un círculo dorado a un metro debajo de Connor, salieron rocas que funcionaron como escalones y en segundos, una escalera de piedra lo dirigió a una gran plataforma.

Una vez que Dylan alzó la mirada, vio la pequeña comisura alzarse de Connor, en una sonrisa que no terminó.

Una burla, tal vez. O, una expresión que ya no pudo comprender. Mientras una rabia producida desde su interior lo hizo gruñir, golpeó sus armas-huesos contra el aire.

Separó la sangre de la hoja.

« Eres el más fuerte de todos, tu cuerpo evolucionó. Eres el primer poderoso del mundo » Una siniestra voz agudizó sus sentidos. Dylan gimoteo en una ligera risa justo en el momento que se impulso con violencia.

Su mandíbula se abrió; los dientes perfectos se deformaron en triángulos afilados.

Connor reaccionó al instante.

Creó una granada detrás de su espalda y la introdujo directamente en la boca abierta de Dylan antes de dejarse caer hacia el río. Sin evitar el roce de los huesos filosos sobre la mejilla.

Acaricio su herida una vez aterrizó en el río. No era profunda y su piel empezó a curarse en segundos.

— mierda …

Un gimoteo ahogado se deslizó por sus labios cuando tocó el agua. Y una segunda vez cuando se tuvo que proteger del impacto de la onda expansiva.

— Por favor.

Fue un susurro ligero contra el reflejo del agua, el humo se disipó y la figura de Dylan aterrizó a unos metros de él. Reaccionó por reflejo ante la cabeza torcida, su sonrisa sin dientes y un ojo caído.

— Esto es … — Dylan empujó su ojo de regreso a la cuenca.

Crujidos húmedos sorprendieron al chico con el báculo en una expresión que se desgarró con asco por cada nuevo sonido que hacía el cuello de Dylan.

— es … — Dylan continuó— es, increíble. Estoy un poco mareado, pero este picor

Empezó a rascarse el cuello.

— Me siento genial

« ¿Picor? » pensó Conor. Intento comprender cuando un brillo dorado pasó por su rango de visión.

Dylan volvió a lanzarse. Esta vez Connor resistió el impacto. Observó, horrorizado, cómo cada herida causada por la explosión desaparecía frente a sus ojos.

« Claro, Dylan tomó mi sangre. » La comprensión cayó de golpe.

Recordó a los monstruos de esa noche: el profesor Morales devorando al grupo, Karina intentando matar a Zoe, y Dylan arrancándole el corazón para volverse más fuerte… incluso suficiente para vencer al profesor.

En un segundo, dos portales aparecieron a su costado. Dos rocas gigantes descendieron desde ellos y aplastaron la posición de Dylan.

Connor se impulsó hacia un lado y se aferró a la pared húmeda del acantilado. Desde allí miró hacia arriba mientras las ramas de los árboles se rompían con cada impacto.

« Espera »

« Si mi sangre le da más fuerza. Entonces, ¿zoe? »

Ni siquiera pudo terminar de pensar cuando el brillo volvió a alertar, las dos piedras que una vez creo se acercaban.

Las rocas desaparecieron antes de tocarlo.

— Debo apurarme.

La luz recorrió su cuerpo.

Una armadura se formó sobre su ropa sucia. Su báculo partido se transformó en dos espadas, mientras dos pistolas aparecieron bajo sus brazos.

— ¡¿NO SABES PELEAR?! INTENTA MATARME, ¡CERO!

Cubierto de sangre y euforia, Dylan tomó las rocas flotantes y comenzó a lanzarlas una tras otra. Salto sobre ellas como si fueran peldaños suspendidos en el aire.

Connor lanzó sus espadas y avanzó también.

Cuando una roca estuvo a punto de destruir una de las armas, un portal se abrió y la absorbió, reapareciendo más adelante dentro del túnel de rocas para atacar a Dylan desde otro ángulo.

El aire se llenó de polvo.

Fragmentos de piedra golpearon y resbalaron por los cuerpos de ambos mientras la batalla continuaba en caída libre entre el acantilado y el río.

Varios portales se dibujaron alrededor de Connor antes de sujetar su báculo en manos. Miles de cuchillos aparecieron y volaron por el túnel. Como balas fugaces contra sus pieles. Los cuchillos a punto de atacar a Connor desaparecieron y reaparecieron cerca a Dylan.

Se insertaron en él, con sangre salpicando y venas aparecieron en latidos fuertes que hicieron gruñir al monstruo.

Sin poder cambiar de dirección, cuando vio el báculo de Connor acercarse se revolvió. Se detuvo sobre una roca y dejó que su abdomen reciba el impacto de la hoja afilada.

Dylan apenas bufo con dolor, volteo a Connor y luego a su mano que sostuvo el arma. Lo alejo, mostró su palma y la sangre negra que se esparció antes de gotear al suelo.

Un puño rápido impactó contra el despistado de Connor. Un puñete limpio contra el rostro que lo lanzó a metros de distancia; los huesos de su cuerpo tronaron contra el muro de rocas.

Un impacto que resonó en todo el bosque, las ramas de los árboles ondeaban, sus hojas cayeron al suelo, las rocas temblaron, hasta la cabaña donde la última botella de cerveza rota goteo se derrumbó mientras polvo se levantó por el viento.




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