Cero

CAPÍTULO 30: Poder absoluto

Connor luchó por ver y por respirar; vio a Dylan sacar una costilla de su cuerpo, sangre salpicó y aquel hueso convertido en arma voló a él. Pronto sus ojos se volvieron dorados y un portal apareció, se trago una parte de la costilla afilada y de un momento a otro, un segundo portal apareció a su lado.

A pesar de los gritos de Dylan y querer atacar a Connor, el filo del hueso rompió aquel sujeto en su cuerpo. Connor al fin pudo liberarse de uno de los clavos.

Se cortó la palma de su mano, pero pudo romper cada costilla sujeta en sus músculos.

Audaz, se deslizó en su eje en una maniobra en el agua. Encajo la costilla en el muslo de Dylan, sus manos fueron atrás. Alzó su cadera y dio una patada en el hueso.

Atravesó la pierna de Dylan.

Con un grito gutural que estalló en el dolor, el monstruo cayó al suelo. Su propia piel empezó a curarse, pero su hueso afilado engulle cada nuevo músculo.

Mientras tanto, Connor dio un paso atrás; su pantalón ensangrentado y ahuecado por la agresividad de los huesos, revolvieron su estómago. Se apresuró a revisar, estiró la mano en el cinturón del pantalón y pudo ver sus piernas ensangrentadas en plena recuperación.

— ¿Te dijo algo? —Connor escupió un poco de agua— tú, sigues siendo el mismo tipo que cree que merece todo, ¿que te hace especial? ¿Eres feliz haciendo esto?

Dylan revolvió su cabeza, mientras sus manos sujetaron aquel hueso que poco a poco se destruyó.

« Tu no eres feliz » la voz en la cabeza de Dylan arrullo sus sentidos.

—Cállate — gruñó Dylan— Te matare.

La sangre por su pierna parecía un charco, su cuerpo aunque fornido se apretó en el dolor de su hueso al romperse y sus ojos se distorsionaron varias veces.

Connor no pudo evitar apretar sus labios, y volteo al río.

— Eso hiciste y aun asi estoy vivo —lentamente volvió a ver a Dylan— creo que eres tú quien debe aprender cuál es su lugar y que nunca … Fuiste un humano.

« ¿Quieres tener el poder absoluto? dame tu cuerpo » una voz siniestra y tenue paso por los oídos de Dylan. Mientras sus ojos dilatados se apretaron ante la desaparición del hueso.

— me mataste, mataste a monstruos que eran compañeros y profesores; y también mataste a Zoe — la voz de Connor era severa frente a Dylan— nunca fuiste un humano de verdad.

« Eres patético » la voz volvió a aparecer sobre la voz del chico con bastón. Esta vez una risa sádica cubrió sus sentidos.

— ¡No es cierto! — grito Dylan.

Sacudió su cabeza, su poco cabello golpeó su frente antes de voltear a Connor.

— ERES PATÉTICO

Dirigió su mano al hueso incrustado, en el sonido de las vísceras al revolverse ajustó una mueca en él y en Connor que dio un paso atrás. Revisó cada uno de sus movimientos, desde que Dylan extrajo el hueso en su cuerpo y cuando metió dos manos a sus costillas.

El sonido de nuevos huesos resonaron asquerosos, un gruñido salió de Dylan con cada nuevo hueso.

— volverás a morir ahora — escupió Dylan.

Alzó la vista, sus pupilas se distorsionaron por un momento. Lo suficiente para que Connor pueda ver.

— Espera —masculló connor.

Dio un paso atrás, esquivó uno de los huesos de Dylan convertidos en arma. Luego dio un salto atrás.

— ¿Tienes el virus? pensé que ya eras un monstruo —connor continuo.

Al mismo tiempo que los huesos volaron en su dirección, Connor se alejó de cada uno.

O eso intento.

Filos que parecían acero abrieron su ropa, hilos de sangre volaron por su mejilla, frente y brazos, pero cuando uno pasó a centímetros de su ojo, connor bajo la cabeza.

Respiro profundo y volvió a Dylan.

Con una gran sonrisa tétrica, sus ojos revolcándose sin parar, distorsionados sin dolor. Con cada segundo, era más profundo y colorido. La sonrisa enmarcada se fundió con un aro oscuro, desorientado, cada movimiento de sus manos se acercaba más al rostro de Connor.

« Eres patético »

« No puedes atacar a ese chico »

« ¿Ves como se ríe de ti? »

Connor dio un paso atrás, transpirando por la boca abierta y sus ojos sobre cada ataque, por un momento parecía sonreír.

— ¿Porque te ries? — la voz de Dylan se desvaneció hasta volverse ronca.

— ¿Qué?— el gimoteo ahogado de Connor apareció de sus labios.

« Se está burlando de ti, él sabe que eres patetico »

— ¡NO SOY PATÉTICO!

Dylan estrelló el puño contra su propia cabeza. El golpe resonó entre los árboles. Saliva salió despedida de sus labios y un hilo de sangre comenzó a deslizarse desde la nuca.

— ¿Quieres que te enseñe quién es patético?

— oye — susurro connor— ¿estas hablando con el virus?

El silencio los detuvo, el cuerpo de Dylan inmobil mientras su mirada perdida voló de un lado a otro hasta convertirse en gimoteos. Una risa profunda que lo hizo doblar su cuerpo.

— ¡No tengo el virus! — El grito de Dylan creó eco en el acantilado.

Volvió a sujetar cada extremo de sus costillas, se arrancó dos huesos curvos que rápidamente se convirtieron en armas.

« No puedes infectarte »

— ¡NO PUEDO INFECTARME! — grito Dylan.

« Tu cuerpo es único»

— ¡MI CUERPO ES ÚNICO!

« Tú le ganaste el virus, eres una nueva especie»

— SOY …

« Eres el primero en tu clase, el primer humano en volverse un superhumano »

— Soy — volvió a repetir Dylan.

Sangre empezó a cubrir sus ojos. Lagrimas de sangre ensuciaron sus mejillas y entraron por una gran sonrisa.

— El número uno.

Dylan dio un paso adelante, preparado para atacar cuando una bala atravesó su frente, el impacto lo arrastró hacia atrás. Dos pasos y su cabeza inclinada lo devolvieron a un estado de seriedad. Volvió a ver a Connor, con un arma dorada en mano.

— No, tampoco pareces un monstruo común, pero no eres como Morales y los otros — Connor hizo desaparecer la pistola.

Observó aquel hueco de la bala desaparecer sobre la nueva piel. Mientras tanto, el rostro de piel se tornó rojo. Venas se enmarcaron por su frente y cuello, sus brazos se tensaron y sus fosas nasales se ensancharon en largas y fuertes respiraciones.




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