Charada

Capítulo II

POV. CHARLOTTE

sábado 02 de agosto de 2025

Mi fin de semana está siendo tranquilo... por no decir aburrido, Tyler y yo hemos estado en casa y no hemos salido para nada, los fines de semana suele ser así, pero este precisamente me siento un poco impaciente, con energía y ganas de salir o hacer algo interesante.

Hoy sábado nos estamos encargando de de hacer limpieza a nuestro departamento porque la señora que nos ayuda se enfermó, no ha podido venir y nuestra casa patas arriba, Tyler se está encargando de los dos baño y cocina, yo de los espacios comunes y nuestra habitación.

—Mi amor, ¿Has visto el desinfectante? —grita Tyler desde el baño principal.

—Búscalo en los estantes de la cocina, los que están debajo —devolví el grito.

Escucho como Tyler camina hacía la cocina y empiezo a calcular cuanto tiempo demora en llamarme, siempre cuando lo mando a buscar algo nunca encuentra, hasta que me paro y se lo doy en las manos. Escucho algunas ollas caerse, rio porque las ollas están arriba, la capacidad de Tyler de hacer cosas adicionales es increíble.

—Amor, no está —grita, miro mi reloj.

Nuevo récord.

Cuatro minutos.

Dejo el trapeador a un lado, me quito los guantes y camino a la cocina, me paro en el marco de la puerta, cuando siente que estoy se levanta apresurado y se golpea la cabeza.

—Mierda.

Lleva su mano derecha a la cabeza, quejándose. Hace un puchero gracioso, me acerco, lo abrazo por detrás.

—El día que no esté ¿Cómo piensas encontrar las cosas?

—¿Cómo? ¿Piensas dejarme?

Ese comentario me saco de mi juicio, salió inconscientemente porque no pienso abandonar a mi esposo.

—No, pero puedo viajar...

—Te haré videollamada entonces.

Reímos.

Me agacho para buscar el desinfectante y lo encuentro en menos de diez segundos.

Levanto el desinfectante a la altura de su rostro, levanto una ceja, el ríe, me da un beso en los labios.

—¿Qué haría sin ti? Te amo.

Sale corriendo como niño regañado y yo regreso a la sala aún con olor a lavanda en mis manos.

Terminamos diez de la mañana de limpiar pero los quehaceres están lejos de terminar, porque tenemos que llevar toda nuestra ropa sucia a la lavandería, y encima tenemos que cocinar, pero de tanto y tanto Tyler y yo decidimos dejar la ropa e ir a desayunar a un restaurante, no pienso meterme a la cocina, además, no termino de leer el libro y eso me estresa aún más.

—Char, ¿Tanta ropa ensuciaste esta semana? —pregunta mi esposo, sacando la ropa de la cesta.

—También hay ropa de la semana pasada.

—Ajá.

Terminó de acomodar toda la ropa en el bolso, yo acomodé mis documentos personales, el libro en mi cartera y bajamos a mi carro. Tyler como ya es de costumbre me abre la puerta, luego vuelve a la parte trasera para acomodar la ropa.

—¿Quieres ir a comer chicharrón? —preguntó, mientras conducía.

—Si, hace días que quiero comer un rico pan con chicharrón —digo, manteniendo mi mirada en el libro que estoy leyendo. Así es, Coronas de oro, el libro de Ada.

—Desde ayer andas muy concentrada en ese libro. ¿Es bueno?

—Si, está muy interesante —digo, sin apartar mi vista.

—Luego me lo prestas para leerlo.

—!No! —Tyler me mira asustado por el pequeño grito que pegué y se ríe.

—Tranquila corazón, no es que te lo vaya a robar. Además, lo tuyo es mío.

—Losiento, claro que puedes leerlo, lo termino y te lo paso.

No sé porque de un momento a otro sentí que ese libro no podía ser prestado, que la única que podía tocarlo, leerlo, soy yo, pero bueno, si mi esposo quiere leerlo, no podría privarlo de esta historia tan magnífica, al contrario, empezaré a recomendar el libro con mi comunidad de lectores.

A decir verdad, no le tenía mucha fe al libro, si bien es cierto Ada me lo contó con mucho entusiasmo y emoción, pero los libros de fantasía no son mi fuerte, siento que la fantasía es muy exagerada, prefiero más los libros de romance, un buen enemies to lover me vuelven loca, amo los clichés, es la segunda vez que leo algo de fantasía, pero me está gustando, está muy bien escrito y el protagonista no es el típico héroe perfecto, es más, uno no se da cuenta que de verdad es el protagonista porque está descrito como una persona común y corriente con problemas, con ideales, con sueños, roto, y eso lo hace real, hace que me meta en este mundo.

A este ritmo que voy leyendo, espero terminar el libro mañana, tengo que terminarlo antes de que empiece de nuevo la semana, estaré ocupada con trabajo y sé que no tendré tiempo de leer, mi objetivo de mañana es terminar el libro y nadie evitará que suceda.

—Llegamos —Tyler me saca de mi concentración.

—Oh! ¿Puedes bajar tú a dejar la ropa? es que la lectura está muy buena —Se ríe.

—Lo que sea por mi esposa —Cierra la puerta y camina hacia la parte trasera de la camioneta para sacar los dos bolsos llenos de ropa.

Sigo con la lectura, ya he leído un poco más de la mitad, estoy ansiosa por terminarla, pero a la vez triste porque sé que aún no hay un segundo libro y sé que me tendrá pensando hasta que Ada decida sacarlo. Siento que Tyler llega, me dice que en la noche estará lista la ropa, asiento a todo lo que me dice y vamos directo a desayunar, al mismo restaurante de siempre, nuestra chicharronería de confianza "Esencia".

Después de veinte minutos de trayecto Tyler me dice que hemos llegado, él se baja corriendo para abrirme la puerta, desde que nos hicimos novios él hace lo mismo, un día yo abrí la puerta porque la verdad, hasta que él de la vuelta, me aburría esperar pero él se enojó, me dice que no le quite la voluntad de hacer algo que a él le hace feliz, abrirme la puerta era algo de un caballero, él se consideraba uno y yo una dama que merece eso y mucho más. Al inicio le dije que estaba exagerando, que es un simple abrir de puerta, pero luego entendí que eso viene de familia, porque su padre al día de hoy le abre la puerta a su madre y él quiere lo mismo. Desde ese momento, siempre lo espero a pesar que me muera por bajar sola.




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