Chip: Camino a la leyenda

Capítulo 5: “ACERO Y ALUMINIO”

Tras haberse dormido, Chip soñó con Godalchi:

​— ¿Hmm? ¿Otra vez estoy aquí?

​— ¡Seas bienvenido! —Godalchi se acercó a Chip, agachándose debido a su enorme tamaño.

​— ¿Qué quieres? Hace tiempo que no te apareces en mis sueños.

​— ¡Ay, qué grosero! —dijo Godalchi con una mueca triste—. Y sí, tienes razón, hace un buen tiempo que no me aparezco en tus sueños —añadió, sonriendo con los ojos cerrados.

​Ambos se quedaron mirando fijamente, sin decir una palabra.

​— ¡Ay, no me juzgues así! —exclamó Godalchi, con tono dramático—. Jo, jo, jo, dime, ¿qué tal te está yendo hasta ahora? —Se alejó para sentarse en un trono que apareció de pronto.

​— Tus creaciones no son un desafío para mí.

​— ¿Ju, ju? ¿En serio?

​— Sí.

​— Bueno, es normal que lo digas; ya llevas tres victorias consecutivas y un empate —dijo, sonriendo.

​— ¡¿Un empate?! —Chip saltó al brazo del trono.

​— Así es. Te recuerdo que no derrotaste a la criatura de barro.

​— ¡¿Cómo que no?! ¡Si lo mandé a volar muy lejos! —explicó gesticulando con sus manos.

​— Corrección: ambos salieron disparados. Y tú no viste si él podía continuar o no, al igual que él no te vio a ti.

​Chip se quedó en silencio, analizando y dándose cuenta de que Godalchi tenía razón.

​— Y también, por lo que recuerdo, estabas en tan mal estado que te dormiste ahí mismo hasta el día siguiente, ¿lo recuerdas?

​— Sí, sí lo recuerdo. Pero sé que él tampoco hubiera podido continuar, ¿verdad?

​— Ju, ju, eso no te lo puedo decir —dijo Godalchi cubriéndose la boca con la mano, con una risa burlona.

​Tras esto, Chip se volteó, dándole la espalda a Godalchi, y se sentó.

​— Y bien, ¿para qué me has traído aquí?

​— Oh, para nada en especial, solo quería saber cómo se encontraba mi pequeña masa adorable.

​— Hmm, deja de burlarte de mí y dime: ¿qué tal son las creaciones restantes? ¿Son fuertes?

​— Jo, jo, tan entusiasmado como siempre. ¿Tan rápido te interesa saber sobre tus adversarios?

​— No. Solo me interesa saber si valen la pena.

​— Bueno, eso no te lo puedo decir con certeza.

​— ¿Cómo que no? Si son tus creaciones.

​— Así es, pero le di a cada creación su propio potencial para mejorar. Y aunque tú eres mi creación con más potencial, las otras creaciones no se quedan atrás; incluso podrían quitarte ese título —dijo con una risita maliciosa.

​— ¿Hablas en serio? Sabes que hasta ahora no he perdido ningún combate, a excepción de ese.

​— Lo sé, lo sé, y eso reafirma que tú eres el que tiene mucho potencial por ser: ¡Mi creación perfecta!

​— ¿Entonces cuál es el punto?

​— Que no debes confiarte.

​— ¿Eso es todo? ¡Qué patraña!

​— ¡JAJAJA! Bueno, bueno, entonces te dejaré descansar, pero recuerda: cualquiera puede quitarte el título de «la creación con más potencial».

​Diciendo esas palabras, Godalchi empezó a desvanecerse y el sueño de Chip acabó.

​Chip se despertó con la luz del día sobre la piedra donde dormía. Se levantó y, al caminar unos pasos, se percató de que estaba cerca de un gran lago, donde decidió bañarse.

​Mientras se bañaba sumergido, Chip sintió una presencia que se acercaba desde unos arbustos. Seguro de que alguien estaba ahí, no dudó en hablar:

​— ¿Cuánto tiempo piensas tardar en aparecer?

​Entre los arbustos, comenzó a salir un ser humanoide de 1,50 m, con una forma muy extraña y única de tonalidades grises. El ser parecía un conjunto de piezas unidas con una forma muy peculiar: tanto sus brazos como sus piernas eran cadenas gruesas, y las de sus dedos, cadenas pequeñas. Su cuerpo estaba bien formado, pero era plano; su torso parecía el de un robot. Su cabeza, cubierta por una capucha metálica bien arrugada e increíblemente brillante, tenía solo dos rayas como ojos en el rostro. Y este peculiar diseño de metal arrugado y brillante se encontraba tanto en sus hombros (a modo de hombreras) como en su cintura (como un kusazuri). Poseía la voz de un hombre joven, tranquilo y calmado, lo que, sumado a su apariencia, daba la sensación de un ninja.

​Al observarlo, Chip se asombró y salió del agua de un salto a la orilla del lago. Estando ambos a un extremo del lago, este ser empezó a hablar:

​— Hola, un gusto. Mi nombre era Homtrepaz, pero dime Homvepa.

​— Un gusto, yo soy Chip. ¿Eres una creación del Dios?

​— Sí.

​Al decir eso, el ambiente se silenció y solo se escuchó la brisa del viento. Ese ambiente era raro, ya que Chip estaba acostumbrado a atacar de inmediato tras escuchar que tenía al frente a una creación, pero esta vez no lo hizo hasta que…

​— Te pareces a un ninja.

​— Gracias, aunque no sé qué significa eso.

​— Yo tampoco, pero me das esa sensación.

​— No hay razón para pelear.

​Chip, extrañado al escuchar esto de repente, le respondió:

​— ¿Por qué lo dices?

​— Porque no hay motivos para hacerlo.

​— Para mí sí, porque tengo que derrotarte para mejorar y ser fuerte. —Chip se lanzó a atacar a Homvepa tras decir aquello.

​— Ya veo, con que es eso —dijo Homvepa, lanzándose al contraataque.

​Estando ambos sobre el lago, interceptaron golpe con golpe (codo con codo), generando una onda expansiva que agitó las aguas e hizo moverse a los arbustos. Mirándose fijamente el uno con el otro…

​— No hay razón para este combate sin sentido —recalcó Homvepa.

​— ¡Cállate y pelea!

​Al escuchar la petición de Chip, Homvepa solo lo observó y se calló. Al instante, con un rodillazo, golpeó en el abdomen a Chip, haciéndole comprimirse, para luego darle un golpe de codazo que lo mandó al lago.

​Tras esos golpes, Chip fue enviado al fondo del lago, donde quedó sorprendido, tocándose el abdomen y dándose cuenta de que los golpes de Homvepa le habían dejado marcas. Comparando los golpes con los de las otras creaciones, sintió que los de Homvepa eran sumamente únicos.



#140 en Ciencia ficción
#1776 en Otros
#320 en Acción

En el texto hay: peleas intensas, progresión de poder

Editado: 12.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.