Al comenzar el nuevo día, las creaciones y Chip se reunieron en el llano que servía como campo de batalla. Homjo se situó en el centro del grupo con aire solemne.
—Escuchen con atención —comenzó el anciano—. El entrenamiento de hoy se centrará en la coordinación. Formarán dos grupos y lucharán entre sí. Yo actuaré como juez. ¿Alguna pregunta?
—¿Y por qué tienes que ser tú el juez? —protestó Hombar de inmediato.
—Porque perdiste tu último encuentro contra Chip —respondió Homjo con calma.
—¿¿Y yo?? —preguntó Hómbibo, apuntándose a sí mismo con extrañeza.
—Verán, este entrenamiento consiste en la coordinación, como les había dicho. Se harán grupos de dos, pero yo también seré quien elija a los equipos —sentenció Homjo.
—¿¿Y tú por qué no participas?? —cuestionó Hombar.
—Porque, sin importar con quién sea, yo seré un excelente apoyo por mis habilidades. Además, mi papel será de análisis, porque conozco sus debilidades y sé en qué están fallando. Por ejemplo: Hombar, te falta control sobre tu habilidad; Hompel, eres demasiado confiado; Hómbibo, no te tomas los combates en serio, aunque no seas engreído; y Chip, careces por completo de experiencia en duelos de equipo.
Homjo señaló a los participantes mientras dictaba su sentencia:
—Hombar y Chip formarán el primer equipo. Hompel y Hómbibo serán el segundo.
—¡¿Qué?! —exclamó Hombar, indignado—. ¡¿Por qué tengo que estar con esta masa sin sentido?!
—Porque son polos opuestos —explicó Homjo—. Chip tiene un control soberbio sobre sus habilidades, pero no sabe coordinar; tú tienes experiencia en equipo, pero eres errático en tus facultades. Necesitan sincronizarse, tal como yo me sincronizo con el viento y la naturaleza.
—Ya veo... así que los equipos están formados acorde a lo que le falta a cada uno. ¡Qué interesante! —comentó Hómbibo con entusiasmo.
—¿Tú estás... de acuerdo, Chip? —preguntó Hompel.
—Me da igual mientras me sirva para mejorar —respondió Chip.
—Excelente. Una vez hayan entendido el propósito de este entrenamiento... ¡pónganse en posiciones para luchar! —ordenó Homjo.
A pesar de los gruñidos de Hombar, todos aceptaron. Se posicionaron en extremos opuestos del campo de batalla; por el lado izquierdo, el equipo de Hómbibo y por el lado derecho, el equipo de Chip. A la señal de Homjo, la batalla estalló. Chip se lanzó contra Hómbibo mientras Hombar arremetía contra Hompel. El aire se llenó de ráfagas de barro y destellos de velocidad.
La ventaja parecía equilibrada hasta que las habilidades especiales entraron en juego. Hombar lanzó un torrente de lodo hacia Hompel, quien desplegó su capa-escudo. En ese instante, Hómbibo aprovechó un descuido de Chip para saltar sobre su propio compañero y propinarle a Hombar un golpe elástico que lo mandó al suelo. Chip intentó contraatacar a Hómbibo, pero fue interceptado por el escudo de Hompel en un movimiento de protección perfecta. En ese momento, numerosas bolas de barro volaron hacia ellos mientras aún seguían en el aire, pero Hómbibo, reaccionando rápido, lanzó sus bolas de caucho, que chocaron contra los proyectiles de barro de Hombar para defenderse. Una vez interceptado el ataque, Hómbibo y Hompel descendieron al suelo, poniéndose en posición de ataque.
—¡Nada mal, Hompel! ¡Pero no bajes la guardia! —gritó Hómbibo.
—¡De acuerdo! —respondió el ser de papel.
—Necesito que me ayudes a juntarlos —susurró Hómbibo.
Tras comentar su plan, fueron atacados por Chip y Hombar, pero lograron esquivarlos. Hompel y Hómbibo se pusieron espalda contra espalda, formando una defensa impenetrable, defendiéndose de todas las arremetidas de sus oponentes. Hombar, cegado por la furia, intentó hundirlos en una ciénaga de barro, pero los dos esquivaron con agilidad. Por accidente, el ataque de Hombar terminó hundiendo a Chip.
—¡¿Pero qué haces ahí detenido?! —le gritó Hombar a Chip.
—¡Suéltame de una vez! —replicó Chip, forcejeando.
—¡ES AHORA O NUNCA, HOMPEL! ¡¡ANTES DE QUE CHIP SALGA!! —rugió Hómbibo.
Hompel apareció detrás de Hombar con una velocidad cegadora y le propinó una patada que lo mandó a volar directamente hacia donde Chip seguía atrapado. Con ambos objetivos juntos, Hómbibo activó su "Prisión de Caucho", envolviéndolos en una masa viscosa de la que no pudieron escapar.
—¡Victoria para Hómbibo y Hompel! —anunció Homjo.
—Maldición, no puedo salir de aquí... —gruñó Hombar.
—Por supuesto que no —respondió Hómbibo alegremente.
—Puedes soltarlos ya, Hómbibo —dijo Homjo.
—Bien —asintió Hómbibo mientras los liberaba.
Dando unos pasos para acercarse a los derrotados, Homjo comentó:
—¿Vieron cómo Hómbibo y Hompel supieron sincronizar sus debilidades?
—¡Ay, por favor! ¿Que no viste que perdimos porque este tonto se atravesó y me estorbó? —reclamó Hombar.
—Sí que eres un caso perdido, Hombar —dijo Homjo, tocándose la frente con decepción.
Tras la derrota, Hombar se marchó indignado para ir a comer, seguido por Hompel, quien admitía tener hambre.
—Mmm, no me molestes, me iré a comer —dijo Hombar.
—¡Yo... también! —añadió Hompel.
—Mmm, ¿tú también, Hompel? —preguntó Hómbibo.
—Sí, tengo hambre, jeje...
—Ya veo. ¡Bueno! ¡No tarden! ¡Hasta luego! —se despidió Hómbibo agitando la mano.
Chip se quedó solo con Homjo y Hómbibo.
—Chip, ¿qué ocurrió? —preguntó Homjo—. Pensé que usarías tu telepatía para planear algo con Hombar a escondidas de todos, o al menos tu telequinesis.
—No quiero depender de mis habilidades especiales —respondió Chip mientras se levantaba—. Si no uso mi propia fuerza, nunca mejoraré. Pero dime... ¿qué es exactamente la sincronización? Enséñame.
—Ya entiendo, sé lo que buscas. Ven, acompáñame —dijo Homjo.
Sin más, Chip acompañó a Homjo. Hómbibo, al ver cómo se iban sin él, se sintió excluido y pensó que solo estorbaría, así que comentó con pena: