Chispas de Navidad en Hollyridge

Lo que el pueblo empieza a notar

(Narrado por Lía)

Si algo sabía hacer este pueblo…
era observar.

Desde temprano noté las miradas.
No eran curiosas.
Eran confirmatorias, como si todos estuvieran esperando que algo ocurriera entre Esteban y yo.

—¿Siempre miran así? —le pregunté a Tomás mientras acomodábamos vitrinas.

—Solo cuando huelen romance —respondió sin levantar la vista—. Y aquí huele fuerte.

Me atraganté con mi propia risa.

Esteban estaba al otro lado del mostrador, concentrado, serio… pero cada tanto levantaba la mirada hacia mí, como si necesitara comprobar que seguía ahí.

No nos tocábamos.
No hablábamos de más.
Pero había algo nuevo: una complicidad silenciosa.

—Lía —me llamó una clienta—. ¿Ustedes van a vender cajas especiales para Nochebuena?

—Sí —respondí—. Estamos armando algo especial.

Esteban se acercó.

—De hecho —añadió—, queríamos anunciarlo esta tarde.

Queríamos.

Me miró al decirlo.

Y ese plural me hizo sentir parte de algo por primera vez.

—¿Juntos? —pregunté bajito.

—Si tú quieres.

Asentí.

Y el pueblo lo notó.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.