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Al caer la noche,todos se encontraban durmiendo y solo 2 hombres se daban el turno para vigilar y prevenir alguna amenaza.
Mientras la pequeña estaba en una vista al océano en la parte detrás del barco,estaba pensativa en lo que va a hacer hasta que sintió gruñir su estómago mientras posa su mano encima.
- Que raro...me está dando apetito después de 2 días sin tenerlo -se acaricia el estómago- no quiero causar molestia a nadie solo por mi apetito, soportare hasta mañana-se aproxima a una puerta donde se encuentran barriles,sábanas,redes de pesca y cuerdas. Mientras la pequeña se acomoda con las sábanas y intenta conciliar el sueño no deja de sentir incomodidad del suelo y el gruñir de su estómago solo surgia un apetito enorme a la carne humana.
- No debo de sentir eso,es un pecado abominable debo resistir-cierra los ojos con fuerza mientras se abraza a si misma con mucha,asi sucedio hasta conciliar el sueño.
AL siguiente día,todos los habitantes del barco comían la mayoría comía como si no comiera en días haciendo que las migajas callaran sobre la mesa o en el suelo,mientras el capitán comía al lado de la pequeña nota que no había visto los ojos de la niña.
- Por cierto,¿porqué no has abierto los ojos? ¿Se te metió algo al ojo,pequeña?
- No,soy ciega -dice con susurro mientras sigue comiendo-
- Ya veo la razón por la que caíste al océano -se persive un poco de curiosidad en su tono- ¿y tu familia?
- Soy huérfana
- ¿Entonces donde piensas ir? sin hogar,ni identidad y sobre todo tu falta de vista?
- No lo se pero estoy segura de que no quiero quedarme,¿a donde van a partir?
- En España - agarrar una uva mientras se lo ofrece a la pequeña-
- No gracias-niega con la cabeza- entonces me quedaré ahí
- Segura?
- Muy segura -se nota una determinación en su tono-
-El capitánsuelta un suspiro y se resigna- De acuerdo, solo advierto que tardaremos 4 semanas en ir a España.
- No me importa, podré esperar, gracias por tu hospitalidad durante este tiempo.
Las semanas pasaron lentos para la pequeña, cada vez su apetito por la carne humana se iba disminuyendo, cada noche en el baño se miraba al espejo y notaba que sus ojos se aclaraban hasta llegar a un tono rosado un poco pálido remplazando el rojo, y notaba que se hacía cada vez bella. El último día de la 4 semana el capitán se encontraba delante de la pequeña mientras tenia una caja blanca y un poco alargada.
- Te traje algo antes de partir,no es mucho pero al menos no te va a estorbar tanto y esta de tu talla.- agarra las manos de la pequeña y deja la caja-
- No hacia falta,no qútero causarle molestia - se notaba preocupación y vergüenza en su voz mientras bajaba la mirada-
- No me es molestia, es un honor para mi que estuviste aquí y quise darte este obsequio por voluntad, por favor conservalo - muestra una amabilidad en su tono-
- Vale,muchas gracias por todo capitán es muy amable de tu parte -suelta una sonrisa timida-
- No hay de qué, suerte en tu viaje de mañana-se aleja-
Después de un día largo y lento,llego el domingo y España,antes de bajar la pequeña se puso un vestido negro con manchas rojas y naranjas en forma de hojas de otoño y una botas negras con su sierre a los lados,por parte de la pequeña no dejaba de sonreír, tenia unas ganas incontrolables de brincar y gritar, sus mejillas se volvieron rojos y solo podía brincar despacio, ya cuando se detiene el barco la pequeña se va lejos del barco sin mirar atrás, con forme avanzo el día la gente se disminuia de las calles haciendo que las calles quedarán vacías, la soledad acompaño a la pequeña hasta llegar a una caja de 3 pisos hecho de ladrillo y a sus esquinas tanto con ventanas y la puerta casi consumido de plantas.