Por fin escucho el pitido de la máquina que indica que la extracción ha terminado.
- Ya estaría Ryan. Voy a quitarle la aguja, tengo que pedirle que presione el algodón para que no le salga un gran hematoma. Debe de permanecer aquí unos minutos, volveré enseguida.
Sin esperar respuesta, empiezo a recoger el protocolo. Quito la aguja y le pongo el algodón en el pinchazo. Pone su mano encima de la mía y un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Retiro la mano de manera instantánea y le miro una última vez con la bolsa de sangre en la mano.
- Ahora vuelvo, voy a llevar esto a quirófano.
-Aquí te espero, por favor dime enseguida algo de la operación. - dice con un tono desesperado que trae dolor a sus ojos
- Así lo haré. - digo saliendo de la habitación.
Cierro la puerta y siento poder volver a respirar de nuevo. Hace un tiempo me prohibí a mí misma sentir algo mínimamente parecido a esto y es que la última vez que sentí recorrer esa electricidad por mi cuerpo dio resultado de terminar con el corazón partido y una espantosa depresión. No voy a volver a pasar por lo mismo, esto no me puede volver a pasar.
Al momento vuelvo a la realidad cuando unos pasos por el pasillo. Sin pensarlo dos veces voy corriendo hacia la sala de operaciones y antes de entrar aparece Sarah.
- Joder Eli, te estábamos esperando, la operación está siendo muy larga, pero va muy bien, todo dependerá de cómo acepte la sangre para poder continuar.
Se mete corriendo a quirófano y me quedo ahí parada.
Miro por el cristal y veo cómo se lleva el reconocimiento de Travis que tanto anhela, está claro que siempre ha sido una bicha.
Pasan las horas y parece que la operación se está complicando. Algo he escuchado de mis compañeros, pero no consigo sacar nada en claro. Hace un rato que avisé a Ryan para que se quedase en la sala de espera, pero se había quedado dormido en la butaca. Parecía tan tranquilo que decidí no despertarlo con tal de que no apareciera pegando golpes a algún que otro mostrador.
Son las 5 de la mañana cuando se acaba mi turno y todavía no sé ha acabado la operación. No es hasta que me dirijo hacia el pasillo más cercano a la salida de la terraza cuando escucho una voz muy familiar tras de mí.
- Elisabeth, ¿ya te marchas? - me giro y veo que Travis está en medio del pasillo con una sonrisa de superioridad.
- ¡Travis! - respondo con asombro- ¿ya habéis terminado la operación? ¿Qué tal ha ido?
Me acerco hacia él para conocer los detalles, pero ya sé lo que me va a decir cuando sus labios se curvan.
- Bien, se ha complicado al final, pero se ha podido recomponer bastante el cuerpo, no sé cómo está aquí este chico con vida. - Dice estirándose un poco - Se ha quedado en cuidados intensivos, hemos tenido que inducirlo en coma, pero no sabemos cuándo despertará.
Entonces hace lo que mejor se le da, toma mi mano y me mira con esos ojos azules.
Travis me mira como ha hecho estos meses atrás, con un ligero toque de amor, aunque enseguida recuerdo como esos sentimientos han naufragado en sus propósitos de ser uno de los mejores doctores.
Ha sido un golpe que no esperaba, pero no seré yo quien se interponga en sus sueños, al fin y al cabo, los dos sabíamos que no estábamos hechos el uno para el otro y el mismo me confesó que no estaba dispuesto a esperarme a que sanase.
Me despierto de mis pensamientos y le miro con atención. No he escuchado lo que me acaba de preguntar.
- ¿Estás bien Isa? - me dice con voz dulce, un escalofrío me recuerda que ya no estamos juntos y que debo alejarme de él y dejarle marchar. Retiro por instinto mi mano, pero él continúa acercándose - Te ves un poco cansada, si quieres te puedo llevar a mi casa y bueno…
Hace una pausa y me coge por la cintura. Ya sé que está pensando en lo mismo de siempre, sé que quiere acostarse conmigo a toda costa antes de irse.
- Podemos darnos la despedida que nos merecemos, amor… - susurra con los labios en mi oído dándome un beso húmedo justo detrás de mi oreja. Sorprendentemente, no siento esos nervios como hace unas semanas. Su mano pasa de mi cintura y se acerca peligrosamente hacia mi culo, mientras sus besos continúan recorriendo mi cuello y mi mentón
Entonces vuelvo a la realidad y lo aparto de un empujón.
- Muy buen trabajo, doctor Travis. - digo mirándole la cara de frustración- ahora si me disculpa, tengo que ir a informar al familiar.
Travis me mira un momento y sigo viendo el deseo que tiene en sus ojos, pero es un deseo oscuro. Su ego no soporta que lo haya rechazado tantas veces y me giro antes de que pueda intentar algo más.
- Adiós Travis, buenas noches.
Salgo caminando y escucho como dice algo por lo bajo, probablemente esté insultándome de nuevo aunque no consigo entenderlo. Ya me he cansado de su verdadera cara estos dos meses que hemos estado juntos, así que me marcho lo más rápido que puedo hacia la sala de extracción.
Cuando llego abro las puertas con delicadeza y lo veo ahí, Ryan, mi nuevo problema, dormido con la cabeza hacia un lado en la butaca.
Me acerco lentamente y me preparo para sentir de nuevo esa alarma de peligro en mi cuerpo cuando estoy cerca del chico que yo misma he catalogado como “chico misterioso”.
Va a ser mi perdición, lo sé desde que lo miré a los ojos en el parking.
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Editado: 25.01.2026