- No, Amber, no, no pienso ir a una fiesta a la que van todos los liantes de la universidad, tengo muchas cosas importantes que hacer y aunque esta próxima semana solo me toquen unos días en el hospital, tengo que seguir estudiando para la carrera.
Amber resopla por enésima vez. Desde que hemos llegado de pasear por la mañana no para de insistirme para ir a una fiesta que celebran hoy por la noche los de último año en la uni.
No soy muy de salir de fiesta, pero tampoco rechazo divertirme un poco, aunque a decir verdad no tengo muchas ganas después de lo de Travis, pero parece que Amber me lee la mente.
- ¿No será por lo de Travis, no? - el silencio que se queda entre nosotras dos da la respuesta que mi amiga está buscando.
- Venga ya Isa- exclama abriendo sus ojos azules lo más que puede-, que le den, sal a divertirte, emborráchate y si él va, líate con el primero que pilles delante de él. Total, no lo vas a ver más y no se merece que te vea sufrir.
Me quedo pensando durante un rato la oferta y suena tentadora. La verdad que no me puedo creer que haya pasado tantas cosas con Travis en tan poco tiempo.
Mientras estoy recogiendo la ropa de mi cama al armario me detengo delante de un espejo con un vestido negro delante.
-¿Hola? Isa, que dices, venga, va tía. - dice Amber sentada en mi cama poniendo cara de puchero. Me mira a través del reflejo del espejo y empieza a asomarse una sonrisa cuando ve la mía ya dibujada.-¿Sí? ¿En serio?
- No sé cómo puedes haber estado 4 días fuera y haberte enterado de esa dichosa fiesta. - Digo mirando a Amber con complicidad.
- ¡Ah! Sí, eso es un sí - dice chillando y saltando de la cama, corriendo hacia mí.
-Pero más te vale que estemos de regreso pronto. - Advierto a mi amiga, nos miramos delante del espejo y no puedo evitar pedirle consejo a mi amiga. - Bueno y ¿qué me pongo?
- Tía, - abre los ojos como platos señalando con la mirada la prenda que tengo en la mano- lo tienes en la mano, ese vestido te hace cuerpazo, lo sabes, ¿no? Tendría que haberme comprado uno igual en las rebajas.
Me rio y decidimos quedar para cenar en mi piso. Jen y Scott van a venir con nosotros, también tienen libre en el hospital esta próxima semana. Amber está dispuesta a juntarlos y Rick vendrá con ella para pararle los pies si empieza con sus flechas de cupido.
La tarde pasa muy tranquila mientras me ducho, me arreglo y recojo el apartamento. Hace un año que estoy viviendo aquí, vine para acabar mi carrera en la universidad y en cierta parte para huir de San Francisco y el pasado que allí me queda. Cuando me mudé siempre tuve claro que viviría sola mientras estuviera en este sitio. Por suerte mi familia puede permitírselo, si no hubiera acabado en una residencia.
Preparo la mesa y pulverizo el ambientador de fresa que tanto me gusta, soy una maniática de los olores, lo sé y sé que Jen arrugará la nariz nada más que entre porque no lo soporta. No puedo evitar sonreír pensando en ellos. Me ha costado tiempo, pero he hecho muy buenos amigos aquí y sé que puedo contar con ellos para lo que sea.
Encargo las pizzas por con mi móvil y termino de sacar unos aperitivos. Soy incapaz de cocinar nada, la verdad que he sobrevivido este año a base de comida del restaurante de abajo. Si no fuera porque tienen precios económicos ya estaría arruinada. Mientras espero a que llegue a pizza voy a maquillarme y a peinarme.
Unos ojos con efecto un poco ahumado, un eyeliner con precisión, un colorete y un contorno que enmarcan las facciones son lo único que hace falta para un buen maquillaje, o eso es lo que siempre me decía Stephanie, mi mejor amiga de San Francisco.
Decido empezar con el maquillaje y me hago unas ondas un poco marcadas en mi melena. Me encanta llevar el pelo largo cuando tengo la oportunidad y hoy va a ser una de ellas.
Me dejo la sudadera de la universidad con unos shorts debajo y me voy hacia la puerta cuando escucho el timbre.
Comienzan a llegar mis amigos y al poco rato llegan las pizzas.
La velada transcurre muy agradable entre risas y enseguida empiezan Amber a hacer de cupido entre Jen y Scott. La poca cerveza que ha tomado ya le ha hecho ponerse un poco colorada. Antes de que empiece a planificar la boda de estos dos empezamos a recoger y le pido que me acompañe.
- Amber tía. - digo cerrando la puerta cuando llegamos a mi dormitorio.
- Oye, esos dos están hechos el uno para el otro, es obvio. - dice sentándose en mi cama como hace tan solo unas horas.
-Venga anda, termina de arreglarte que me voy a poner el vestido y nos vamos, espero no arrepentirme de esta fiesta.
Mientras Amber se retoca el maquillaje en mi tocador se queda mirándome y se detiene.
- Isa, te ves increíble, no te puedes echar para atrás ahora, ven que te termino de arreglar el pelo.
Mientras Amber me arregla las ondas de la parte trasera de mi cabeza, me miro en el espejo y sé que tiene razón, este vestido hace cuerpazo y eso que yo no soy la gran cosa. Sí, tendré mis curvas a pesar de usar una talla S, pero tampoco tengo un cuerpo exageradamente "cañón" como dice Amber.
Cuando terminamos las dos veo que está resplandeciente y enseguida salimos a reunirnos con nuestros amigos.
- Vaya chicas estáis las 3 preciosas - dice Scott - ya podemos hacer hoy de guardaespaldas Rick, porque no tiene pinta que vayan a beber poco. - dice mirando a Jen que está mirando las 3 botellas de ginebra que tengo en la cocina.
- ¡Oye!, hemos quedado que esta noche es para divertirnos y tú tienes que ser la primera, Isa.
Sonrío y enseguida bajamos al coche de Scott. Él ha decidido que no iba a beber para ser nuestro chofer, aunque yo lo he intentado Amber no me ha dejado.
Amber y Jen chillan cuando empieza a sonar la canción "Party in the U.S.A." de Miley Cyrus.
-¡Oasis, allá vamos! - grita Rick.
Mierda, como que Oasis, porque nadie me ha dicho que la fiesta de los de la uni era en la discoteca de al lado del polígono. Todo el mundo sabe que ahí siempre pasan cosas que son poco legales.
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Editado: 25.01.2026