Cicatrices

15. Ryan

Los nervios y esa sensación, esa vieja conocida me recorre todo el cuerpo. No me puedo engañar a mí mismo, echaba mucho de menos esta sensación. La vibración de la moto que ruge distinta bajo mis piernas, el sonido de la gente vitoreando mi nombre.
Han sido más de dos meses sin sentir esa adrenalina que recorre completamente todas mis venas y que bombea con fuerza mi corazón.
Ahí está, el cabronazo de Henry.

- Tyler, que tal todo hermano, ¿pudiste hablar con el? - pregunto bajándome de la moto y dejándola al lado de mis amigos.
- No que va, te está esperando a tí, quiere hablar contigo, sabe que Dan no va a venir. - confiesa Tyler que está terminando de programar algo en su iPad.
Asiento levemente y me acerco hacia Henry que está rodeado de sus matones, si se les puede llamar así.
A medida que acortó la distancia, el estruendo de la música entra en mis oídos.
Me abro paso entre la gente, lo que me resulta bastante difícil, todo el mundo me detiene para saludarme y decirme que si acaso no me había retirado. Otros me dicen que habían ganado la apuesta, “no aguantarías mucho sin venir por aquí Ryan”, escucho salir de sus bocas.
Que les den, yo quería cambiar de verdad pero no puedo dejar a la familia de mi amigo tirada y menos aún si él está en coma.

Por fin consigo acercarme y Henry le pide a la chica que está perreandole que se aparte de él. Esa melena rubio platino se me hace bastante conocida, pero no alcanzo a verle el rostro.

- Vaya, vaya, vaya, ¿pero a quien tenemos aquí? ¿No que te habías retirado Ryan? - una sonrisa maniaca aparece en su cara, como de costumbre.
- Henry… - digo haciendo una pausa, me da bastante asco pronunciar su nombre y es que este hombre no es una persona normal- vengo aquí por Dan. - sentencio escupiendo las palabras
Me duele estar fallándole a la promesa de mi madre y más me duele saber que tiene que ser con este psicopata con quien tengo que competir.
- Así que Daniel, nuestro Danny está de viaje en el mundo del más allá ¿no? - suelta con una voz como si estuviera riéndose.
Capullo. La rabia me corre por las venas y la ira se va apoderando de mí. Pero él prosigue como si nada.
- Me había dicho que esquivaba muy bien los coches y obstáculos pero parece que esta vez no. - espera un momento ¿qué?
Como lo sabe, como sabe que a Dan se lo llevó un coche
Entonces aparece de nuevo la chica rubia y esta vez si se porque es familiar. Es la copiloto del coche que estrelló a Dan.

La ira se apodera de mí y me acerco a zancadas para cogerlo por el cuello y estamparle contra el capó del coche.

Su sonrisa, su cara de loco de manicomio, me está provocando y lo sabe, quiere volverme tan loco como el.

- Mucho cuidado con lo que haces Ryan, igual acabas como tu amigo haciéndole compañía. - me espeta en un susurro lleno de odio.
Enseguida noto en mi abdomen bajo el cañón de una pistola contra mi. No sé en qué momento este loco ha empezado a traficar con armas pero no me sorprende.

A pesar de querer reventarle la cara suelto mi agarre y me alejo de él.

- Tu y yo correremos esta noche, el que gane se lleva el dinero, deja a Dan a un lado. - las palabras salen de mi boca llenas de odio y sé que lo nota.
- Pequeño Ryan, ¿cuando vas a entender que yo pongo las normas? Si tú ganas, la mitad del bote me la quedo yo y si tú pierdes, no vuelves a correr más en mi ciudad, en estas carreras y tu amiguito tampoco. - hace una pausa y me mira - Si gano me quedo el dinero también, por supuesto. - dice riéndose.

El ambiente se siente muy pesado, la cantidad de gente que nos rodea es ridícula, la mayoría esta en la zona de baile y bebidas.
Me lo quedo mirando y proceso su sentencia. No hay más que discutir así que si no quiero irme con un tiro esta noche más me vale aceptar.
- Hecho. A medianoche te espero en la línea de salida. - me giro sin esperar respuesta y me voy caminando hacia Tyler y su pandilla.

Escucho voces y risas del grupo de imbeciles que rodea a Henry pero me da igual, ese cabron está loco y no pienso sufrir su ira.

Queda una hora para la carrera y no puedo beber ni una sola gota de alcohol si quiero centrarme en ganar.
Le he contado a Tyler lo de la pistola de ese pirado y me ha confirmado lo que ya me imaginaba. Henry está moviendo más que porros, ha empezado a mover por la costa cocaina. Genial.

- ¿Desde hace cuánto lo sabes? - le pregunto a Tyler.
- Hace tan solo un par de semanas, pensé que Dan te lo había dicho, pero déjalo, ahora no pienses en eso. - ya veo que Dan lo sabía. - Tomate un refresco o algo tío, vamos a pedir algo a la barra.
Sin opción a elegir Tyler me arrastra hasta la “barra provisional” si a esa mesa se le puede llamar así y me quedo sin palabras a lo que veo.

Elisabeth, la enfermera reservada que me retó a las pocas horas con su BMW está embutida en un vestido negro bailando lento junto con dos chicas más. La canción que suena de fondo le hace verse aún más como una diosa.
Tate McRae suena a todo volumen con su canción “sports car” y ella se ve increíble.

Sus caderas moviéndose al ritmo de la canción, subiendo y bajando lentamente al suelo, sus manos enmarañadas en su pelo moviéndose con una sensualidad que debería de estar prohibida. ¿Quién es esta mujer?

Tyler se da cuenta enseguida de dónde se han quedado mis ojos clavados y no duda en preguntarme
- ¿la conoces? No la había visto nunca por aquí, a su amiga la rubia esa si, pero ella no. Está buenísima pero..- antes de que diga nada más le interrumpo.
- Si, la conozco, dame un momento.- me separo de mi amigo y no puedo evitar caminar hacia su dirección
No sé qué pienso hacer cuando llegue a su lado pero me atrae como un imán. Veo como una de sus amigas parece liarse con un tío y ella junto con la rubia se ponen a chillar y dar mini saltitos. La chica rubia le dice algo y veo como viene corriendo hacia mi dirección.
Sin pensarlo dos veces salta sobre el que es su novio y le empieza a besar como una loca.
Me giro sobre mi mismo y continuo a caminar hacia Elisabeth, aunque es tarde ella se estrella contra mi pecho.
Como acto reflejo la agarro para que no se caiga y mis manos se depositan en su cintura.
Joder, esta borracha. Sus labios ligeramente abiertos, su rubores marcados y no de maquillaje, su puto olor a fresa…




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