Hace 30 minutos
Desde que estamos en la discoteca Oasis, mi móvil ha sonado más de 5 veces. Parece ser que hay un amigo de Travis que me ha visto entrar y me está llamando como un loco.
Estoy harta de que los hombres que conozco acaben queriendo hacerme la vida imposible controlando cada uno de mis movimientos.
-Isa tía, déjalo ya, no merece la pena- me dice Jen que ha visto de sobra todo lo que ha pasado desde que empezamos la relación
Amber aparece en la barra con 3 chupitos de tequila y me ofrece uno.
-No empieces con esa cara Isa, tienes que disfrutar un poco, tan solo tienes 23 años. Dejemos este drama a un lado y vamos a bailar- dice levantando su chupito invitándonos a hacer lo mismo.
Veo como Jen sigue si ejemplo y hace lo mismo. Me las quedo mirando un momento, a la mierda.
- Está bien, pero con moderación Amber. - digo chocando mi vaso con el de mis amigas.
El líquido entra rasgando toda mi garganta y quemando por cada zona que va. Por primera vez en meses me decido a disfrutar de mis amigas y de la música de este antro. Bailamos juntas, Scott y Rick se nos unen hasta que a Rick le llega un mensaje.
- Chicos, unos colegas me han invitado a una carrera aquí cerca, ¿quién tiene ganas de un poco de adrenalina? - dice mirando a Amber que sabe que va a ser la primera que se ponga a saltar de la emoción.
-¡Sii! - chilla como una loca.
Jen mira a Scott y curva sus labios con picardía. A Jen le encantan este tipo de cosas y Scott está tragadísimo de ella. Sin que le dé tiempo a responder Amber me mira con cara de cachorro sabiendo cuál va a ser mi respuesta.
-Isa, no puedes decir que no, por favor, o si no te llamaré Eli durante toda la noche- su chantaje emocional con la abreviación de mi nombre siempre le funciona. Solo hay una persona que me ha llamado así durante mucho tiempo y no voy a volver a pensar en él nunca más.
La cara de cachorro pasa a un puchero que Jen apoya .
- Bueno, venga, va, pero no os acostumbréis a esto to...- antes de que pueda acabar la frase Amber chilla como lleva haciendo toda la noche y nos dirigimos hacia la salida del club.
De vuelta a la actualidad
Y así es como me encuentro ahora mismo agarrada a la cintura de un hombre que soy incapaz de reconocer gracias a la cantidad de alcohol que Amber me ha ido suministrando durante toda la noche para "garantizar mi felicidad" según ella.
- Oye, ¿vas bien? - dice girando un poco la cabeza hacia mí. Su olor es familiar, pero sigo sin saber quién me lleva a casa.
Entonces caigo en cuenta de lo que acabo de reflexionar.
No puede ser, esto no me puede estar pasando. Como me va a llevar a mi casa este extraño, si mi móvil y las llaves están en el bolso. Bolso que evidentemente no llevo encima.
La luz de un semáforo cambia a rojo y la moto se detiene. Como no le he dado respuesta aún porque estoy viviendo en mi propia pesadilla, se gira y se levanta la visera para mirarme a los ojos otra vez.
- ¿Estás bien? - su voz suena calmada como si no acabásemos de huir de un tiroteo y de la policía.
-Mi bolso - articulo a decir. Suena patético lo sé. A pesar de todo, parece entender a lo que me refiero porque me examina entera buscando el bolso con la mirada, llegando a la misma conclusión que yo hace tan solo unos minutos.
- Bueno, no pasa nada - dice tratando de mantener la calma para no alterarme.
-¿Cómo que no pasa nada? - digo en uno de mis arrebatos. Sé que el alcohol no está ayudando.
-Mira, vamos a mi apartamento y allí llamas a tus amigas, mi teléfono no tiene batería. Yo te llevo a donde estén. - dice con tono calmado, como si no le hubiera afectado mis chillidos de adolescente borracha.
- Seguro que tienes un iPhone, siempre se les acaba la batería. - digo con un tono de reproche.
El sueño y la alteración se están mezclando en mi organismo y me acomodo en su espalda cuando arranca.
Él no dice nada más al respecto y me quedo ligeramente dormida. Al rato me despierta y como la respuesta que le doy no tiene mucha coherencia, me carga con sus brazos.
Me deposita con cuidado en el suelo cuando llegamos al portal y entre medio dormida y demasiado borracha me tambaleo. A decir verdad tiene muchos reflejos y enseguida me agarra.
Consigue abrir la puerta y voy directa hacia el ascensor.
- Está fuera de servicio - me dice mirándome con gracia.
Le giro y le fulmino con la mirada.
- Ahora es cuando me dices que vives en la cuarta planta, ¿no?- Parece que he acertado porque mira en dirección al suelo para esconder su sonrisa y se acerca hacia mí.
-No, pero en la segunda sí - dice cuando me carga otra vez en sus brazos.
Me sobresalto, pero no pongo resistencia, no voy a poder subir todo esto caminando.
Por fin llegamos a la puerta de su apartamento y la abre con facilidad, aunque esta vez no me deja en el suelo viendo el resultado que ha tenido antes.
Cuando entramos ese olor tan familiar invade mis fosas nasales. Huele todo a él. Agradezco que la luz que enciende es bastante tenue, pasamos por un pasillo y me deja sentada en un lateral de la cama.
- Voy a por el cargador - dice dejando el móvil en la mesilla.
Cuando sale del cuarto me quedo pensando en su cara, sé que me suena, en algún lado le he visto, pero no se dé donde y la escasez de luz no me ayuda.
Sé que si no hubiera tomado tantas copas y chupitos podría reconocerlo pero ahora no.
Decido que es hora de dejar de pensar y el cansancio vuelve a mí. Me acurruco contra mí misma y enseguida me quedo profundamente dormida.
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Editado: 25.01.2026