Cicatrices De Luna. El Retorno Del Alfa

CAPITULO 15

Draven

El silencio dentro del auto en el trayecto de regreso a la torre era una masa densa, casi sólida conducía con una sola mano apoyada en el volante, manteniendo el motor del sedán negro en un ronroneo bajo y contenido, mientras mis ojos se desviaban de reojo hacia el asiento del copiloto cada vez que el tráfico lo permitía.

Kyra no se había movido ni un milímetro desde que salimos de su antiguo edificio tenía la pequeña caja metálica gris firmemente apretada contra el pecho, sus dedos humanos aferrados al hierro con tanta fuerza que los nudillos se le veían blancos a la luz de las farolas que se filtraban por la ventana. Su respiración ya no era la de una presa acorralada se había estabilizado, volviéndose lenta y profunda, pero su mirada permanecía fija en el vacío de la autopista nocturna, perdida en un lugar al que yo no tenía acceso.

Mi lobo arañaba las paredes de mi conciencia, inquieto, dando vueltas en círculos no entendía. Un Alfa está diseñado para comprender las amenazas tangibles los rivales de manada, ejércitos, armas, desfalcos financieros pero el comportamiento de Kyra desafiaba toda mi lógica. Había soportado mi reaparición en su oficina sin derramar una lágrima, le había plantado cara a mi aura de Alfa con una terquedad inquebrantable, había recibido la noticia de mi compromiso con Chelsy con una frialdad de piedra.

Sin embargo, la simple idea de que unos ejecutores tocaran sus cajas de cartón la había hecho colapsar en un ataque de pánico que casi la deja sin aire, todo por ese trozo de chatarra gris.

¿Qué podía tener en una caja cerrada con candado que valiera más que su propia dignidad? ¿Joyas? No le importaban. ¿Dinero? Estaba al borde de la quiebra por mi culpa. ¿Cartas de algún amante humano de estos últimos cinco años? La sola idea hizo que un gruñido sordo vibrara en mi garganta, haciendo que el cristal del tablero vibrara sutilmente. Si había otro hombre en su pasado reciente, mi lobo se encargaría de borrarlo de la existencia antes del amanecer pero el aroma que ella desprendía no era de celos ni de culpa era el aroma del dolor antiguo, un rastro químico de puro sufrimiento que se me metía por las fosas nasales y me revolvía las entrañas.

Estacioné el vehículo en el sótano privado de la Amarok Tower, el ascensor ejecutivo nos esperaba con las puertas abiertas, programado por la red de seguridad del edificio.

  • Camina - le ordené en un tono bajo, abriendo su puerta.

Ella no protestó como lo esperaba se bajó del auto protegiendo la caja bajo su americana gris, como si intentara camuflarla de las cámaras de seguridad. Subimos los treinta y nueve pisos en un viaje rápido y silencioso cuando las puertas se abrieron directamente en el recibidor de su nuevo departamento, la dejé pasar primero. El espacio era inmenso, decorado con mármol blanco y ventanales que abarcaban de piso a techo, pero ella ni siquiera se molestó en mirar el lujo que la rodeaba, su atención estaba fija en esa caja que sostenía.

  • Nuestra habitación esta al fondo - le dije y para mi sorpresa solo camino, se alejó sin protestar como si el hecho de compartir habitación no fuera algo importante, solo esa caja parecía ser su prioridad.

Me quedé de pie en la estancia vacía, sintiendo el eco de su aroma a jazmín desvanecerse en el aire acondicionado, saqué mi teléfono del bolsillo y marqué la línea cifrada de mi Beta.

  • Farid. En mi despacho del ático. Ahora - corté la comunicación sin esperar respuesta.

Dos minutos después, Farid cruzaba el umbral de mi estudio, con su habitual semblante imperturbable y una carpeta digital bajo el brazo.

  • Los hombres terminaron de dejar las últimas cajas en el piso inferior, Alfa - informó, dando un paso al frente - No se tocó nada más tal como ordenó, detuvimos la inspección de su inventario personal en cuanto usted llegó al edificio.
  • Olvida las cajas de la mudanza, Farid - me senté detrás de mi escritorio, entrelazando los dedos sobre la superficie de cristal oscuro - Kyra cruzó el pasillo de su apartamento como una exhalación solo para rescatar un objeto específico una caja metálica gris, pequeña, con un candado de combinación manual. Estaba escondida detrás de una doble pared en el fondo de su armario.

Farid entrecerró los ojos, analizando mis palabras con la seriedad de un lobo que detecta una anomalía en el territorio.

  • Una caja de caudales humana - dedujo en voz baja - ¿Armas? ¿Documentos de la empresa Nova?
  • No, su reacción no fue la de alguien que esconde un secreto corporativo o una amenaza física. Estaba teniendo un ataque de pánico real, Farid su pulso estaba desbocado. Cuando recuperó esa caja, su aroma cambió por completo en un segundo se calmó como si tuviera un analgésico en las manos. Hay algo ahí dentro que la mantiene cuerda, algo que necesita proteger a toda costa.

Me levanté de la silla, caminando hacia el ventanal de mi despacho, que ofrecía la misma vista que el de Kyra, justo un piso más arriba.

  • Quiero que investigues cada minuto de los últimos sesenta meses de Kyra Grainyer - ordené, mi voz saliendo en un barítono implacable que no admitía errores - No me importan sus registros laborales en la corporación Nova, quiero saber qué clínicas visitó, qué hospitales, qué médicos humanos la atendieron en el extremo del continente durante el primer año de su huida. Revisa los historiales médicos borrados, los ingresos por emergencias, los registros farmacéuticos. Todo lo que haya hecho el primer año después que me dejó.

Farid asintió lentamente, anotando las directivas en su tableta.

  • Entendido, Alfa. Pero sabe que hackear bases de datos de hospitales civiles con registros encriptados tomará un poco de tiempo si queremos hacerlo sin levantar alarmas con las autoridades humanas.
  • Usa mis fondos privados no los fondos de la manada soborna a quien tengas que sobornar, compra los servidores si es necesario - le espeté, girándome para encararlo con mis ojos destellando en un ámbar salvaje - Esa mujer me abandonó hace cinco años y ahora vive como una muerta en vida alimentándose de basura en un cubículo. Esa caja tiene la respuesta al misterio de su huida, Farid y necesito saber qué contiene antes de que su secreto termine de destruir lo poco que queda de ella... o de mí.




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