Cicatrices De Luna. El Retorno Del Alfa

CAPITULO 35

Farid

El zumbido de los motores Rolls-Royce del jet cambió de frecuencia, estabilizándose en un tono grave y monótono que indicaba que habíamos alcanzado los treinta mil pies de altura. En la cabina principal, la tensión se podía palpar en el aire. Kyra permanecía con la vista fija en la ventanilla, dándole la espalda a un Draven que mantenía los ojos clavados en su tableta, aunque su respiración pesada delataba que su lobo seguía revolviéndose por la llamada de Chelsy y el persistente desprecio de su Luna humana.

Me puse de pie con total calma y caminé hacia la parte trasera del avión, haciendo una seña milimétrica con la cabeza a mi Alfa. Draven tardó solo unos segundos en levantarse, dejó sus equipos sobre el asiento y me siguió hacia la sala de conferencias privada, una pequeña cabina insonorizada separada por una pesada puerta de madera de nogal que cerré con un clic definitivo.

  • ¿Qué tienes, Farid? - preguntó Draven de inmediato. Su voz salió en un barítono áspero, desprovisto de toda etiqueta corporativa. Se apoyó contra la mesa de juntas de hilos de plata, cruzando los brazos -Mi lobo está al límite. Dime que el software de penetración profunda sirvió para algo.
  • Servidores militares vulnerados con éxito, Alfa - respondí, encendiendo mi tableta encriptada y colocándola frente a él - Tuvimos que desviar el rastreo a través de tres empresas fantasma en Europa para que los analistas del gobierno humano no detectaran la intrusión pero logramos descargar el bloque de datos que correspondía a los catorce meses del vacío digital de Kyra.

Draven se inclinó sobre la pantalla, sus ojos grises encendiéndose instantáneamente en un ámbar salvaje y concentrado.

  • No hay nombres visibles de otras manadas, Draven. No hay Alfas rivales, ni amantes civiles - dije, cortando su peor sospecha antes de que su bestia sacara las garras - Lo que el gobierno selló bajo secreto federal fue el informe de un ingreso por emergencias médicas de la noche exacta en que ella huyó. El vehículo de Kyra fue embistido de frente por un camión de transporte militar pesado que circulaba sin luces por la interestatal, en medio de la tormenta.

Draven contuvo el aliento, vi cómo sus hombros se tensaban de una manera inhumana y la madera de nogal crujió levemente bajo el peso de sus manos apoyadas.

  • Un accidente... - murmuró, su voz bajando a un susurro gélido que hizo vibrar el aire cerrado de la cabina privada - Ella sufrió un accidente automovilístico esa noche. ¿Por qué no me lo dijeron las patrullas fronterizas de nuestra manada?
  • Porque el camión militar transportaba un cargamento ilegal de armamento clasificado. El comando a cargo limpió la escena en menos de veinte minutos y desvió el tráfico antes de que nuestros rastreadores llegaran al perímetro -expliqué, deslizando el dedo por la pantalla para mostrarle el registro de admisión - Kyra fue trasladada por orden directa de un General de nombre clasificado en código rojo a un hospital quirúrgico militar periférico. Ingresó inconsciente, con un traumatismo cerrado severo en la región abdominal y una hemorragia interna masiva. El diagnóstico inicial dice, desgarro uterino por impacto del cinturón de seguridad.

Draven no se movió, pero un sutil temblor recorrió su mandíbula. El ámbar de sus ojos brilló con una fijeza peligrosa, devorando las líneas del historial médico encriptado que yo acababa de poner bajo su luz.

  • Aquí hay más, Alfa - continué, mi voz bajando a un tono de absoluta gravedad de Beta - Hay una anotación del cirujano militar que fue clasificada bajo el más alto nivel de confidencialidad médica. El informe de laboratorio de su ingreso de urgencia detalla la presencia de una hormona específica en su sistema en niveles elevados. Kyra no solo estaba herida cuando el camión la golpeó, ella estaba embarazada, Draven. De aproximadamente seis semanas.

El silencio que cayó dentro de la cabina trasera fue tan absoluto que el ruido de las turbinas del jet pareció apagarse por completo, Draven se enderezó lentamente con el rostro completamente desprovisto de color. Sus pupilas se dilataron hasta que el gris de sus ojos desapareció y una vibración sorda, un lamento de puro dolor y culpa proveniente de lo más profundo de su lobo, hizo que las mamparas de plástico del avión vibraran sutilmente.

  • Estaba... embarazada - repitió, las palabras saliendo rotas, arrastradas, como si cada una le costara un pedazo de existencia.
  • El informe de salida del quirófano confirma que el feto no sobrevivió al impacto - concluí, cerrando la carpeta digital para no obligarlo a leer los detalles de la intervención - lo que deliraba anoche... la caja gris que protege con su vida... todo se debe a esa noche, Alfa. El gobierno la obligó a firmar un acuerdo de confidencialidad total y alteró sus registros civiles para sepultar el escándalo militar. Ella no huyó por un berrinche, no volcio porque salió de ese hospital sin nada, destruida, mientras nosotros la acusábamos de cobarde.

Draven se giró despacio hacia la ventanilla de la cabina trasera, dándome la espalda. Sus manos se cerraron en puños con tanta fuerza que sus uñas se clavaron en sus palmas, haciendo gotear hilos de sangre sobre la moqueta del jet. El Alfa implacable que había comprado una empresa y deseaba con todas sus fuerzas vengarse de su prófuga esposa acababa de descubrir que el infierno en el que había vivido los últimos cinco años no era nada comparado con el que él mismo le había obligado a revivir a su Luna desde que la encontró en ese cubículo corporativo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.