Cicatrices De Luna. El Retorno Del Alfa

CAPITULO 44

Farid

El sonido de la pesada puerta de roble del comedor rústico cerrándose marcó el final de una de las juntas más tensas que había presenciado en mis años como Beta. Me mantuve firme en la penumbra del pasillo de vigas oscuras, con los brazos cruzados a la espalda y la tableta firmemente sujeta contra mi costado. A través de las paredes de madera, todavía se sentía el magnetismo denso y hostil de los Alfas del norte, hombres que salían con la cabeza gacha, masticando la humillación política que Draven les había impuesto para proteger la dignidad de su Luna humana.

Draven salió el último, su imponente metro noventa cortaba el aire del pasillo pero en sus hombros ya no se reflejaba la soberbia impositiva de las industrias Amarok. Su rostro era una máscara de absoluta solemnidad y el gris de sus ojos delataba la misma fatiga sorda de la noche anterior.

  • Alfa - dije en un susurro nítido, dando un paso al frente para interceptarlo antes de que caminara hacia el ala residencial - Tenemos una complicación de alto nivel. La tormenta cibernética de la madrugada ya tocó tierra.

Draven se detuvo en seco. Sus cejas se juntaron en una línea rígida y el remanente ámbar de su lobo brilló un milisegundo en la penumbra del pasillo.

  • ¿El gobierno humano detectó el desvío de los servidores? - preguntó, su barítono bajando a un registro sordo y peligroso.
  • Peor - respondí, encendiendo la pantalla de la tableta y colocándola frente a su rostro - El software de penetración profunda de la manada dejó un rastro criptográfico que los analistas del Consejo de Lobos de la costa este interceptaron a primera hora. Saben que vulneramos bases de datos militares humanas para extraer un historial civil protegido.

Draven soltó un bufido de frustración, una exhalación pesada que hizo vibrar el aire frío del pasillo.

  • El Consejo de Lobos no dicta mis movimientos personales, Farid. Saben perfectamente que las industrias Amarok financian la mitad de sus fronteras legales en la ciudad.
  • Esto ya no es un asunto corporativo, Draven - lo corté, manteniendo mi tono imperturbable, obligándolo a mirar las líneas de código firmadas por los ancianos de la coalición - El Consejo acaba de emitir una directiva oficial de urgencia. Están exigiendo una auditoría inmediata sobre el estatus de Kyra Grainyer en nuestro territorio. Robert ya envió un informe alegando que presentaste a una civil humana como la Luna de la manada Amarok ante los líderes del norte.

Señalé la notificación digital que parpadeaba en un rojo corporativo.

  • Para el Consejo, una humana sin lazo de apareamiento biológico activo gobernando las finanzas de la costa este es una violación directa a los estatutos de herencia y linaje. Consideran que su presencia en las tierras altas del norte es un riesgo para la confidencialidad de la estirpe. Los auditores de la coalición están viajando hacia esta cabaña en este mismo momento. Exigen que Kyra comparezca ante ellos para demostrar su sumisión... o ser desterrada legalmente bajo un acuerdo de silencio total.

Draven se quedó completamente inmóvil en mitad del pasillo. Vi cómo sus manos se cerraban en puños con tal fuerza que los nudillos le crujieron bajo la piel. La revelación de la pérdida del bebé y la culpa que lo arrastraba desde la madrugada se mezclaron de golpe con la amenaza de ver a su Luna procesada por un tribunal de lobos ancestrales que no entendían de sutilezas, ni de lutos humanos.

  • Nadie va a auditar a Kyra - siseó Draven, su voz bajando a un registro letal, tan gélido que me erizó la piel - Ella se rompió anoche en mi propia cama reviviendo el accidente que mis propios errores provocaron, Farid. No voy a permitir que un grupo de ancianos burócratas venga a exigirle sumisión o a hurgar en sus heridas para validar un linaje de sangre.
  • Entonces tenemos que cambiar el tablero antes de que los auditores aterricen, Alfa - concluí, retirando la tableta - Si el Consejo encuentra a una empleada humana rebelde que desprecia tu corona, la apartarán de ti usando las mismas leyes humanas que compraste. Si quieres protegerla de la auditoría, tendrás que demostrarles que ella te pertenece de una manera que sus leyes de lobos no puedan refutar... o prepararte para declarar una guerra abierta contra la coalición entera de la costa este.

Draven no respondió. Se giró despacio hacia el ventanal del pasillo, observando la neblina helada que subía por las faldas de la montaña. Su respiración se volvió pesada, violenta. El Alfa implacable que había construido una jaula de cristal para castigar a su prófuga acababa de descubrir que el verdadero peligro ya no venía de sus garras, sino de las fauces de su propio mundo, que avanzaban hambrientas para arrancar a la humana de su lado antes de que él pudiera tener la oportunidad de ganarse su perdón.




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