Cicatrices De Luna. El Retorno Del Alfa

CAPITULO 59

Draven

La decisión se solidificó en mi pecho con la frialdad de las piedras de la montaña. Devolví la tableta encriptada a Farid, mientras el ámbar de mi lobo terminaba de devorar el gris de mis pupilas. El padre de Chelsy había calculado mal pensó que mi culpa y mi necesidad de custodiar el sueño de Kyra me mantendrían paralizado en este sillón, viendo cómo desangraba las rutas de mi imperio corporativo. Pero un Alfa no negocia el sabotaje de su territorio, ni deja que los ejecutores de otra estirpe dicten las pautas logísticas de su corona.

  • Prepara la comitiva, Farid - ordené, mi voz saliendo en un barítono tan bajo y espeso que el aire del despacho pareció vibrar - Activa a los guerreros locales. Saldremos en tres camionetas blindadas hacia el paso de montaña. Vamos a erradicar a los hombres de Chelsy antes de que el granizo borre sus huellas.
  • ¿Y la Luna, Alfa? - Farid dio un paso hacia la salida, pero sus ojos fijos en mí delataban la gravedad de la pregunta - Si bajamos a la frontera con todo el personal de seguridad, la fortaleza quedará vulnerable. Los analistas del Consejo podrían usar tu ausencia para forzar un segundo traslado.
  • Dos ejecutores de mi guardia real se quedarán apostados en el búnker del sótano. Nadie entra a este ala privada sin mi huella digital - le siseé, ajustándome los botones de una pesada chaqueta de cuero oscuro - Pero antes de marchar, tengo que romper la tregua. No voy a dejar que despierte en mitad de una alerta de seguridad pensando que la abandoné otra vez.

Farid bajó la cabeza en una reverencia rígida de sumisión y salió al pasillo para coordinar las armas. Me quedé solo frente a la puerta de madera maciza que dividía el despacho del dormitorio principal. Sentía los latidos débiles, lentos y pacíficos de Kyra a través de las fibras, un eco humano que me recordaba la fragilidad de cristal que estaba obligado a proteger. Romper el silencio gélido que ella misma me había impuesto a las cuatro en punto era un riesgo psicológico tremendo, vería mi entrada nocturna como otra invasión impositiva, otra violación a sus fronteras civiles de ocho horas pero el peligro armado en el norte no entendía de horarios normales.

Empujé la madera con un movimiento sutil y silencioso, adentrándome en la penumbra de la suite principal.

El resplandor rojizo de las últimas brasas iluminaba el cuarto, reflejándose en la pequeña caja metálica gris que descansaba intacta sobre la cómoda, Kyra permanecía sumida en ese letargo pesado, con el cabello castaño desparramado sobre mis sábanas oscuras y la manta de lana cubriéndole los hombros. Me acerqué al borde del colchón con pasos tan fluidos que ni una sola tabla del suelo crujió, deteniendo mi imponente estatura a una distancia que sus pulmones humanos pudieran tolerar.

  • Kyra... Kyra, despierta - dije, mi voz bajando a un susurro denso, cargado de una solemnidad protectora que eliminó cualquier rastro de la antigua hostilidad corporativa.

Ella dio un respingo violento. Sus ojos castaños se abrieron de golpe en mitad de la oscuridad, fijos en mi silueta de cuero negro con un pánico instantáneo que se transformó en una capa gruesa de hielo en cuanto reconoció mis facciones. Se incorporó sobre el colchón, apretando la manta contra su pecho, con la mandíbula tensa y una mirada que destellaba puro odio civil por haber roto las reglas de convivencia.

  • Son las once de la noche, Draven - su voz salió en una monotonía gélida, cortante, que intentó usar como un muro de piedra corporativo - Firmamos un papel anoche. Prometiste que mis horarios de descanso eran sagrados y que no habría llamadas ni informes en la madrugada. Tu tiempo de invadir mis dependencias se terminó a las cuatro en punto. Sal de mi habitación.
  • La tregua laboral sigue vigente, señorita Grainyer - la interrumpí usando su apellido de soltera y manteniendo la voz fría, aplastando el dolor que me provocaba su desprecio mientras permitía que mi aroma a ozono e invierno inundara el cuarto para combatir el frío de la tormenta exterior que se había colado a la habitación - Pero la seguridad de la cabaña ha sido comprometida. Los camiones de transporte de la corporación Nova acaban de ser emboscados en la frontera norte por los ejecutores de la manada de Chelsy. Es una declaración de guerra armada directa contra mi imperio.

El impacto de mis palabras la dejó sin aliento por un milisegundo. Vi cómo sus pupilas se dilataron en el shock absoluto y el poco color que le quedaba en las mejillas se evaporó bajo la luz plomiza de los relámpagos.

  • ¿Una emboscada? - balbuceó, perdiendo por primera vez esa formalidad de analista independiente.
  • Sí - asentí, dando un sutil paso atrás para darle el espacio físico que necesitaba para asimilar la gravedad de la situación - Tengo que salir de inmediato con Farid y los guerreros locales para repeler el ataque físico en el paso de montaña. No voy a permitir que destruyan las rutas humanas que tu inteligencia organizó esta mañana. La suite principal está blindada, la puerta de acceso tiene un bloqueo biométrico que solo responde a mi huella al activarse y dos hombres de mi guardia real vigilarán el búnker inferior. Estás a salvo aquí, Luna. Ningún lobo del norte entrará a molestarte mientras yo esté en la carretera.

Kyra miró la caja gris sobre la cómoda y luego clavó sus ojos castaños en los míos, buscando la trampa psicológica detrás de mi inesperada alerta nocturna. Su mente continuaba buscando balances para justificar su resistencia pero la seriedad absoluta de mis facciones de piedra la dejó sin respuestas por primera vez en toda la noche.

  • Regresaré antes del amanecer - concluí, mi barítono bajando a un registro denso, arrastrado, que rozó la intimidad de la habitación con una ternura desgarradora - No te muevas de esta cama. Si el sistema te detecta fuera de los límites del ala privada, las alarmas de Farid se activarán en mi camioneta. Cuida de ti, Kyra. Voy a volver y pretendo encontrarte intacta frente a la computadora.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.