Cicatrices del Pasado

Capítulo 20: El veredicto del tiempo

Perspectiva de la escena (Narrador)

El juicio civil y penal contra Sienna Mouth se convirtió en el evento más mediático del año en la ciudad. Sentada en el banquillo de los acusados, despojada de sus vestidos de alta costura, de sus diamantes y de su prepotencia de diva, no tuvo escapatoria. Los varios informes de Marcus, la contundente confesión del barman y las cintas de video de la carretera fueron pruebas de artillería pesada que destruyeron cualquier intento de defensa.

El veredicto fue unánime: culpabilidad absoluta por homicidio premeditado, alteración de la escena del crimen y fraude procesal. Sienna fue condenada a una pena rústica de cadena perpetua sin derecho a fianza, el mismo destino gris que ella pretendía imponerle a Neya para saciar su despecho.

Mientras el monstruo pagaba su deuda tras las rejas de una prisión federal, una calma verídica y pulcra comenzó a descender sobre las vidas que habían quedado atrapadas en su tormenta.

Harry

Seis meses pasaron desde el colapso de las mentiras de Sienna. En la firma Lewis, los contratos rústicos ya no me agobiaban de la misma manera; mi temperamento duro se había suavizado varios grados en el mundo real. Limpiar el apellido de Neya ante el gobierno y los registros de internet fue mi prioridad absoluta, logrando que su historial quedara tan limpio y digno como su propia alma.

Pero mi mayor victoria no fue en los tribunales, sino en la sala de mi casa. Alicia ya no era la pequeña sumamente retraída del pasado. Gracias al amor que Neya le inyectó en el kínder y al tiempo de calidad que yo me obligué a darle, la timidez crónica de mi hija se desvaneció. Ahora derrochaba una alegría verídica, corriendo por los pasillos con una gracia limpia que me devolvía la vida.

Una tarde soleada, mientras caminábamos por el parque central de la ciudad, divisé una silueta que hizo que mi corazón diera un vuelco salvaje y posesivo. Era Neya. Vestía un vestido sencillo, con el cabello suelto ondeando al viento y portando esa sonrisa pulcra que me enamoró en el campus universitario. El profesor de música ya no estaba en el mapa; Alicia me había contado varios días atrás que él se había mudado de escuela, disipando el veneno de mis celos.

Me acerqué lentamente con mi hija de la mano, anulando la distancia rústica que nos había separado durante varios años.

—Hola, Neya —mancillé con mi voz ronca, deteniendo mi cuerpo fornido a un metro de ella. Mis ojos oscuros la recorrieron con una fijeza cargada de respeto y una locura contenida.

Neya se giró y, al ver a Alicia, se agachó para recibir el abrazo entusiasmado de la niña. Luego, se puso de pie con una lentitud llena de gracia, sosteniendo la barbilla en alto, pero esta vez su mirada no derrochaba la frialdad helada del kínder. El tiempo y la justicia habían sanado varios de sus fragmentos rotos.

—Hola, Harry —respondió ella en un hilo de voz suave y firme—. Veo que Alicia está muy feliz. Has hecho un buen trabajo con ella.

—He intentado ser el padre que ella merece —asentí con una rústica timidez, tragándome el orgullo—. Los varios documentos de tu exoneración total ya fueron firmados por el juez civil. Eres completamente libre ante el mundo real, Neya. Sé que el perdón no repara los cuatro años que te quité, pero... espero que algún día me permitas demostrarte que puedo volver a ser el hombre que te amó con locura.

Neya me miró fijamente varios segundos, analizando la debilidad crónica de mis ojos y la sinceridad de mis palabras. No me dio una promesa vacía, ni me cerró la puerta con prepotencia. Sonrió de medio lado, una sonrisa limpia y misteriosa que me devolvió la esperanza en el pecho.

—El pasado fue rústico y doloroso para ambos, Harry —sentenció con una calma verídica y digna—. Pero el futuro es un libro en blanco. Vamos a paso lento. Por ahora, caminemos juntos por la niña.

Acepté sus palabras con un vuelco de alegría salvaje en mis venas. Caminamos los tres por el sendero del parque, anulando el invierno crónico que nos había congelado el alma. Sabía que recuperar su amor verídico sería una tarea de barios años, pero con la verdad de nuestro lado y la pureza de Alicia guiándonos, el mundo real finalmente nos estaba dando la oportunidad de reconstruir, sobre bases pulcritud y justicia, la historia que el despecho no pudo destruir.

FIN

<3 R.M

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