Capítulo 3: Confesión inesperada
Una semana después, Miranda no pudo contener sus sentimientos por más tiempo. Cada vez que veía a Gael, su corazón latía más fuerte, y la idea de guardarse todo aquello la consumía por dentro. Decidió confesarse una tarde, mientras caminaban por el parque, un lugar que se había convertido en su refugio desde que se hicieron amigos. El sol comenzaba a esconderse, pintando el cielo de tonos anaranjados y rosados, creando un escenario perfecto para lo que estaba a punto de suceder.
—Gael, necesito decirte algo —comenzó Miranda, jugueteando nerviosamente con los dedos.
—Dime, Miranda —respondió él, deteniéndose y mirándola con curiosidad.
—Es que… te quiero... No como un amigo, sino como algo más —confesó, sintiendo que su voz temblaba mientras las palabras salían de su boca.
Gael se quedó en silencio, completamente sorprendido. No esperaba eso. Durante todo este tiempo, había luchado contra sus propios sentimientos por ella. La diferencia de edad entre ellos siempre lo había detenido, haciéndole creer que no era correcto sentir algo más que amistad por Miranda. Pero ahora, frente a su confesión, su corazón se aceleró y una mezcla de alegría y preocupación lo invadió.
—Miranda… —dijo finalmente, con voz suave, buscando las palabras adecuadas—. Tú sabes que hay una diferencia de edad entre nosotros, ¿verdad?Quizás lo que tu sientes por mi es admiración o que se yo. No quiero que te lastimes.
—Pero mis sentimientos son reales —insistió ella, con lágrimas en los ojos que brillaban bajo la luz del atardecer—. No me importa la edad, Gael. Lo que siento por ti no va a cambiar.
Gael respiró profundamente, sintiendo que su resistencia se desvanecía. Él también la quería, más de lo que estaba dispuesto a admitir. Pero el miedo a hacer las cosas mal, a lastimarla o a que alguien más los juzgara, lo había mantenido callado todo este tiempo.
—No sé qué decir —respondió él, sintiendo una mezcla de confusión y ternura al verla tan vulnerable—. Solo… necesito pensar, Miranda. Tu eres una niña y yo estoy a punto de cumplir la mayoría de edad.
Miranda sintió que el mundo se derrumbaba a su alrededor. El silencio de Gael y su respuesta vacilante la hicieron sentir como si hubiera cometido un error enorme. Sin poder soportarlo más, dio media vuelta y echó a correr, dejando a Gael atrás, confundido y con un nudo en el estómago.
Fue directo a casa de su mejor amiga, Beca. Sabía que era la única persona que podría entenderla en ese momento. Al llegar, Beca abrió la puerta y, al ver el rostro desencajado de Miranda, supo de inmediato que algo grave había pasado.
—¿Qué pasó? —preguntó Beca, preocupada.
—Le dije a Gael que lo quiero… y ahora todo está arruinado —respondió Miranda, derrumbándose en el sofá mientras las lágrimas comenzaban a caer.
Beca, quien se había dado cuenta de los sentimientos de Miranda hacia Gael desde hacía mucho tiempo (aunque nunca lo había dicho en voz alta), se sentó a su lado y la abrazó. Sabía que Miranda estaba aterrada ante la posibilidad de haber dañado su amistad con Gael por un arrebato de sinceridad.
—Escucha, Miranda —dijo Beca con calma—. No has echado nada a perder. Gael es un buen chico, y aunque no sé cómo reaccionará, estoy segura de que no va a dejar que esto afecte su amistad. Además, ¿no es mejor haber sido honesta contigo misma? Guardarte esos sentimientos solo te habría hecho daño.
Miranda asintió lentamente, secándose las lágrimas. Sabía que Beca tenía razón, pero el miedo a perder a Gael era más fuerte que cualquier lógica.
—¿Y si nunca vuelve a ser lo mismo? —preguntó Miranda, con voz temblorosa.
—Entonces su amistad no era tan fuerte como creías —respondió Beca, con una sonrisa tranquilizadora—. Pero no te preocupes, todo va a salir bien. Dale tiempo a Gael para procesarlo. Él también tiene sentimientos hacia ti, aunque a veces no sepa cómo expresarlos.
Mientras tanto, Gael seguía en el parque, sentado en un banco, tratando de entender lo que había pasado. La confesión de Miranda lo había tomado por sorpresa, pero ahora que lo pensaba, tal vez no debería haberlo hecho. Él también sentía algo por ella, pero siempre había evitado admitirlo, pensando que era mejor mantener las cosas como estaban. Ahora, sin embargo, no podía ignorar lo que había sucedido.
Miranda pasó el resto de la noche en casa de Beca, hablando y tratando de calmar sus nervios. Aunque todavía estaba asustada, sentía un pequeño alivio al haber sacado todo aquello de su pecho. Sabía que, sin importar lo que pasara, Beca estaría ahí para apoyarla.
¿Qué te pareció el capítulo?
Cuéntame que harías tu en el lugar de Miranda ¿le hubieras confesado tu amor secreto a tu mejor amigo? ¿Y en el lugar de Gael?
¿Será que la diferencia de edad si importa?Cuentame tu que opinas.