Cicatrix

Epílogo

​La Huella en el Camino.

​Si llegaste hasta aquí y algo te movió por dentro —aunque haya sido apenas un temblor—, entonces este libro cumplió su destino. Las cicatrices no se leen: se sienten. Y cada lector encuentra la suya en un momento distinto.

​Tal vez entendiste la historia de inmediato; tal vez te atravesó sin pedir permiso. Este libro fue escrito desde un lugar sincero, sin disfraces, y a veces lo honesto tarda en acomodarse en el corazón.

​Por eso, si algo no te cerró, si una frase te rozó sin tocarte, volvé cuando lo sientas. Cada lectura abre una puerta distinta.

​Gracias por acompañar este recorrido. Gracias por permitir que mis palabras se crucen con tus silencios. Y gracias, sobre todo, por darte el tiempo de sentir.

​Porque al final, Cicatrix no trata de entender.

​Trata de reconocerte.




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