Cielo de Ceniza.

Prólogo: El día que el sol se apagó.

​El mediodía no debería tener el color de la sangre estancada. Carolina se llevó la mano a la frente, limpiando una capa de polvo grisáceo y fino que se adhería a su piel como una caricia fúnebre. A su lado, el motor del todoterreno de Alfredo tosía con un estertor metálico; los filtros de aire estaban completamente saturados por la lluvia mineral que caía del cielo sin descanso desde hacía tres horas. No era nieve. Era roca pulverizada, el aliento ardiente del supervolcán que acababa de despertar a setecientos kilómetros de distancia y que ya estaba devorando la atmósfera del planeta.
​—El barómetro sigue cayendo, Alfredo —advirtió Isabel desde el asiento trasero, con la voz ahogada por la densa mascarilla industrial—. Si la temperatura baja otros diez grados antes del anochecer, el anticongelante no servirá de nada. Nos vamos a congelar en mitad de la autopista.
​Alfredo golpeó el volante con frustración. A través del parabrisas, la silueta de la ciudad se recortaba como un cementerio de hormigón envuelto en una niebla perpetua. Las luces de las farolas apenas eran débiles puntos anaranjados atrapados en la densidad del aire tóxico. La civilización se estaba apagando, y el invierno volcánico avanzaba con la velocidad de un glaciar invisible.
​En el asiento del copiloto, Gabriel mantenía la mirada fija en el mapa satelital analógico. Los sistemas de posicionamiento global habían muerto en los primeros minutos de la detonación debido a la carga electromagnética de la columna de humo.
​—La única opción que nos queda es el refugio de los túneles del norte —sentenció Gabriel, ajustándose las gafas de protección—. Si la ceniza colapsa el tejado de las estaciones de servicio, quedaremos sepultados vivos. Hay que moverse ya, aunque tengamos que avanzar a ciegas.
​Carolina miró por la ventanilla una última vez. El sol, reducido a un disco pálido y mortecino tras las capas de azufre, terminó de desaparecer detrás de la gran nube negra. La penumbra definitiva había comenzado, y con ella, la verdadera prueba para sobrevivir en un mundo cubierto de ceniza.



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En el texto hay: drama, acción , catastofre

Editado: 10.07.2026

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