Cielo prohibido

Prefacio

En un principio no existía nada, solo la oscuridad.

Entonces Dios creó la luz y la creyó buena porque era bella y alejaba a la otra.

Las tinieblas se replegaron ofendidas y esperaron eternamente en su escondite negro, protestando y conjurando maldiciones nuevas.

La luz era débil y podía ser corrompida, y cuando logró comprenderlo, la oscuridad se despertó y en forma de serpiente tentó al primero.

Los ángeles de inmensas alas blancas creyeron poder ocupar el trono del que los había creado. Él les quemó las alas sin piedad y los hizo caer. Nunca más un ángel cargó alas blancas en su espalda.

Y al ver la magnitud de su poder la oscuridad sonrió con malicia. Se sintió hermosa y plena y se puso un vestido enorme hecho de estrellas.

La oscura volvió a su cuna de brea espesa y se durmió otro largo rato para soñar fantasías rojas de castillos de oro y tronos de espinas donde ella era una reina.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.