Cielo prohibido

Capítulo 13

Varios días pasaron luego de aquella noche en la que Bastian le explicó a Amelie lo grave de la situación. Su plan seguía en marcha, solo faltaban cuarenta y ocho horas para que se llevara a cabo. Amelie estaba llena de sensaciones raras y sumado a eso, el aroma a peligro inminente que flotaba en el aire, terminarían por desequilibrarla completamente. Sentía que otra vez su vida se había vuelto un caos.

«Ser la carnada, genial», pensó y suspiró mirando un punto lejano en el horizonte una tarde, cuando el cielo se había vuelto naranja y dorado y la base de las nubes se teñía de color rosado.

Nadia y Alexis no se habían dado cuenta de sus nervios, porque pensaban que era el amor lo que tenía a su amiga dando respuestas incorrectas todo el tiempo y ella creyó que si eso les servía como explicación, no pensaba hacerlos cambiar de idea.

Las notas en los exámenes eran buenas así que gracias a eso no levantaba demasiadas sospechas.

La noche en que Bastian le contó el plan, de inmediato supo que no podía hacerlo. Amelie lo iba a decepcionar terriblemente, pero no seguiría sus pasos. Había decidido enfrentarse sola al demonio y eso era solo una manera de decir, más bien se presentaría ante ella y se dejaría matar, porque era imposible luchar contra su poder, aunque se tratara de una principiante. El miedo de no seguir los planes de Bastian se había instalado en todo su cuerpo, pero estaba decidida a ponerle fin a todo lo que pudiera hacerle mal a su nueva familia. Entendió que esas eran las horribles ideas que se formaban como tormentas en su cabeza unos meses atrás, ella se sacrificaría por todos los que amaba. Se obligó a creer que ese había sido su destino, tal vez por eso Dios la había puesto en el mundo, para salvar a alguien al menos. Además, ya la había reclamado una vez, pero por interferencia de su ángel había sobrevivido. Bastian podría cuidar a otra persona, porque lo haría tan bien como lo había hecho con ella. Amelie sintió que no podía ser tan egoísta de negarle a alguien más su protección.

La muchacha deseó que él no tuviera el poder de leer su mente y descubriera sus nuevos planes, porque ella sabía que no se había quedado convencido con su respuesta cuando le había preguntado si confiaba en él.

Le dolía en el alma tener que mentirle de manera tan descarada, se sentía en falta luego de todo lo que Bastian había hecho por ella, pero qué podía hacer si sentía que ella era el único cabo que quedaba por atar para que las cosas mejoraran, si sentía que era la causante de todos los problemas.

El muchacho no la cuestionó nunca porque estaba seguro de que iban a hacer lo acordado. Solo se limitaba a mirarla en forma dudosa en clase, tal vez suponía que estaba nerviosa, ya que no era común que los humanos se enfrentaran con criaturas malignas.

Lo peor de todo, lo que atormentó a Amy una noche, fue la idea de que Dios sí sabía lo que estaba pasando por su cabeza y que podría comentárselo a él, pero Bastian le había dicho una vez que Él no podía encargarse de cada asunto, que tenía cosas más importantes en qué pensar y eso la tranquilizó un poco.

Ese día soleado, se despertó nerviosa porque el momento estaba a punto de llegar. Se iba a adelantar un poco a lo planificado y no esperaría hasta el día siguiente, como habían acordado con Bastian.

Supuso que si Zaira podía meterse en sus sueños, si era realmente su trabajo llevarse su alma y convertirla en su aliada, la encontraría de cualquier manera y más aún si se mostraba sola caminando por el bosque. Seguro su perfume la atraía y podía olerlo a millas o incluso en el otro mundo.

Por la mañana, antes de ir a la escuela saludó a Clara y Héctor con dos besos efusivos que decían simplemente «gracias por haberme querido y ayudado tanto». Supo que si llegaba a hablar comenzaría a llorar y no quería que ellos se preocuparan, entonces se tragó las palabras y salió de la casa con la velocidad de un rayo, para subirse al auto de su amigo. Quería pasar todo el tiempo posible con Nadia y Alexis.

En el colegio durante el almuerzo, se detuvo a mirar los rostros de todas las personas que conocía, con algunos nunca había hablado, pero aun así eran parte de su vida y quería llevarse esos recuerdos donde sea que fuera. De forma disimulada y para que no sospecharan nada, volvió a agradecer a Nadia y Alexis por ser sus amigos, como aquel día en cuarto año. Pensó mucho durante las materias de la tarde con Bastian a su lado. A pesar de que muchas de las cosas que le habían sucedido no fueron buenas, dio gracias de haber ido a vivir a Puerto Azul, porque en ese lugar había logrado reventar la burbuja donde estaba encerrada y se había animado a vivir. Creyó que si ahora debía morir, debía hacerlo conforme por las cosas buenas que había logrado, por las personas que había dejado entrar en su vida.

Todo se había dado mejor de lo esperado, a Bastian lo habían llamado para seguir debatiendo el tema de Zaira y él le dijo que la vería por la noche. Entonces, antes de alejarse en el auto de sus amigos, le dijo que lo amaba y lo besó por última vez en el estacionamiento. No quiso hacerlo con mucho entusiasmo, con la emoción que la dominaba, incluso ahogó las lágrimas que le quemaban los ojos y querían brotar con fuerza, porque él se daría cuenta de que algo malo le estaba pasando. Lo saludó como cualquier otro día y eso le pareció terrible, el hecho de saber que moriría sin haberse despedido de él como quería en realidad, la llenó de tristeza.

No habló durante todo el viaje con sus amigos y apenas llegó a su cuarto se encerró a llorar porque perdería a Bastian y a los demás para siempre. Era más que obvio que iba a morir aniquilada por esa bruja. Pero cuando se compuso, sintió que estaba segura de lo que iba a hacer. Tal vez si Bastian hubiera dejado todo por ella antes, nunca habría pensado en morir, pero ya era demasiado tarde.




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