CAPITULO 2
La puerta se cerro tras ella con un clic suave, ese clic retumbó en toda la habitación
Arianne respiro hondo, por fin había salido del orfanato un lugar donde ella se sentía muy sola, pero en la academia Vhalderis no había cambiado nada, seguía en esa soledad..
La habitación era amplia, con paredes de piedra oscura cubiertas por cortinas de terciopelo carmesí. El mobiliario era antiguo pero impecable: una cama de cuatro columnas, un escritorio tallado a mano, una chimenea encendida sin leña visible. Pero lo que más la inquietó fue el espejo ovalado frente a la cama. No reflejaba su imagen. Solo una niebla espesa, ondulante, como si ocultara algo al otro lado.
Ella se acercó, estirando su brazo para poder tocar el vidrio con sus dedos, en cuanto sus dedos tocaron levemente el vidrio una voz sonó en la habitación, haciendo que Arianne se diera vuelta de inmediato
– No lo toques– dijo kael, firme ante su respuesta
Ella se alejó del espejo, viendo a kael. El estaba apoyado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados estía un abrigo largo, negro como la tinta, y sus ojos rojo rubí brillaban en la penumbra. Parecía tallado en mármol... y por algún motivo, su sola presencia le revolvió el estómago. No por miedo, sino por algo más primitivo.
– ¿Qué haces acá? – preguntó Arianne, sorprendida de como habia podido entrar a la habitación sin que ella lo haya escuchado
Kael levantó la ceja, como si su respuesta fuera obvia
—Tu habitación está conectada a la mía —respondió. Luego, tras una pausa—. No fue decisión mía.
Arianne sintio miedo y incomodidad al saber que su habitación estaba conectada con la de un chico que no conocía de nada
– ¿Por qué harían eso? –
– El consejo te quiere mantener vigilada, porque hay gente que quiere hacerte daño.... o peor – dijo seriamente – hasta que sepas controlarlo, sos un imán a todo lo que no debería existir
Ella lo miro aterrorizada mientras daba un paso para atras
– ¿Que soy?
Kael no respondió de inmediato. Se acercó al espejo y pasó su mano por el borde. Por un instante, el cristal brilló con un resplandor carmesí.
– Una bomba esperando a ser detonada–
Más tarde, cuando pensó que Kael se había ido, Arianne se recostó. Pero apenas cerró los ojos, un aullido atravesó la noche, lejano y doloroso. Se incorporó, instintivamente atraída hacia la ventana. En el bosque que rodeaba la Academia, algo se movía entre las sombras.
Y lo sabía. Lo sentía en la sangre.
Riven.
No entendía cómo, pero lo supo. El lobo estaba herido... y la estaba llamando.
Sin pensarlo, salió de la habitación. Los pasillos estaban vacíos, las antorchas brillando con un fuego azul sobrenatural. No sabía cómo, pero sus pies la guiaban como si el lugar la reconociera.
Al salir al bosque, el aire era más denso. Las hojas susurraban su nombre.
—Arianne...
Ella se detuvo, esa no era la voz de Riven
Del otro lado de un arbol, una figura apareció
Cedrik
Tenía el rostro sombrío, los ojos brillando en rojo apagado.
– ¿Que haces aqui? es peligroso que andes deambulando a estas horas de la noche – pregunto preocupado por la chica
– Escuche un aullido, Riven podria estar aca, esta herido y me estaba llamando – dijo Arianne rapidamente preocupada por como podria estar el chico
– No es el – dijo Cedrik – no era un llamado de ayuda, era una trampa
Arianne trago saliva
– ¿Una trampa? ¿Para mi? – pregunto asustada Arianne
El asintio lentamente
—Alguien dentro de la Academia quiere provocarte. Quiere que muestres lo que realmente sos
Ella retrocedio lentamente dejando ver claramente su miedo por la situacion
– ¿Y vos porque sabes tanto?
Cedrik la observó un instante. Su voz fue apenas un susurro:
—Porque yo soy uno de los que vinieron a matarte... y cambié de opinión
Cedrik no se movio, solo la miraba con esos ojos imperturbables, como si tuviera calculando cada palabra que ella decia
Arianne sentia su corazon latir a una gran velocidad, no sabia si er poor miedo o por algo mas oscuro
– ¿Viniste a matarme? – pregunto, su voz temblorosa resonaba en ese bosque oscuro
– No, ya no – respondio Cedrik firmemente para que Arianne no desconfiara de el
Un silencio denso invadio el lugar, el unico sonidoque se escuchaba era el viento, ambos se miraban en silencio el la miraba serio sin ninguna expresión y ella solo tenía temor en sus ojos
– porque cambiaste de opinion – dijo Arianne, porfin ella habia roto ese silencio que los abordaba a ambos
Cedrik no respondió enseguida. Bajó la mirada al suelo, como si la respuesta fuera más pesada de lo que quería cargar. Luego, su voz fue apenas un murmullo
—Porque cuando te vi por primera vez... no parecías un monstruo. Parecías una chica sola
Arianne se quedo quieta sin saber que decir, nunca nadie la habia visto de esa forma, nunca nadie le habia dicho algo asi
y entonces sintio una corriente recorriendo su columna vertebral, como una chispa que se encendia en lo mas profundo de su ser, una conexión
Cedrik retrocedió un paso, alarmado
—¿Qué estás haciendo? —dijo por primera vez, parecía genuinamente desconcertado
—Yo no... no lo sé
Pero algo en ella ya no era el mismo
Sus sentidos se agudizaron: oía el crujir de las hojas a cientos de metros, el murmullo del agua lejana, incluso los latidos contenidos del corazón de Cedrik. Era como si el bosque hubiera empezado a hablarle. O a obedecerla
Cedrik la miraba con una intensidad contenida
– Estas absorbiendo mi magia, sin tocarme – dijo seriamente, viendo a Arianne que no entendia que estaba pasando
– ¿ y eso es malo?
– Es imposible –susurro intentando encontrar una forma por que pasaba eso
Arianne se tambaleó. De pronto, se sintió abrumada. Fría. Como si su cuerpo no pudiera contener todo lo que acababa de despertar