Cinco corazones, un destino

El efecto Arianne

CAPITULO 3

La luz del amanecer filtraba tenues haces dorados a través de los vitrales de la torre este. Arianne se despertó sin saber si había dormido realmente. Su cuerpo temblaba, aún cargado con restos de esa energía luminosa que la había atravesado en el sueño. Pero lo que más la perturbaba era el eco de una voz que no le pertenecía

"Algunos caen por amor..."

Se levantó de la cama con un sobresalto. El tacto de Elior había sido tan real, tan cálido, tan prohibido. Sus dedos aún ardían como si el fuego celestial no se hubiera ido del todo

Caminó hacia el ventanal y apoyó la frente contra el cristal helado. Abajo, los jardines de Vhalderis se extendían como un laberinto encantado. Estudiantes cruzaban el patio con túnicas oscuras, cada uno representando una raza distinta. Todos parecían moverse ajenos a la tormenta que comenzaba a gestarse en su interior

Pero ella ya no era ajena a nada

En el ala norte, Cedrik leia

O eso parecía. En realidad, llevaba tres páginas sin avanzar, con la vista perdida en una esquina vacía de la biblioteca. El recuerdo de Arianne temblando frente a él, absorbiendo su magia sin tocarlo, lo mantenía despierto desde hacía horas. Nunca había sentido que alguien se le acercara tanto... y a la vez, no entendía por qué había querido dejarla vivir

Se obligó a cerrar el libro y alzó la mirada. Del otro lado de la sala, Kael lo observaba en silencio

– Sabes lo que significa esto – Dijo el vampiro que se encontraba observandolo en silencio

Cedrik no respondió, pero aun así Kael continuo

– Ya la estás sintiendo, ¿No?, el vínculo –pronunció el vampiro

Cedrik le dedicó una mirada dejando unos segundos de silencio hasta que decidió hablar

– No hay ningún vinculo – dijo Cedrik después de tanto tiempo

—Eso decís ahora —Kael se giró y se alejó, pero sus palabras quedaron flotando—. Hasta que ella elija a otro

EN LA SALA DE LOS PUENTES

Arianne fue citada por Lysander, uno de los líderes del Consejo. El mago ancestral la observó desde detrás de una mesa de cristal encantado. Sus ojos no la juzgaban... aún

– estás evolucionando más rápido de lo imaginado – le dijo entre curioso y preocupado

– ¿Eso es bueno? – pregunto Arianne curiosa

– Eso es peligroso, tanto para vos como para los que te rodean

Arianne frunció el ceño. Ya había escuchado suficientes advertencias

– ¿Para que me trajeron aca? ¿para encerrarme .... o entrenarme?

Lysander esbozó una sonrisa torcida

—¿Creés que podés distinguir entre esas dos cosas?

ENTRENAMIENTO EN LOS JARDINES SILENTES

Elior fue el encargado de entrenarla esa tarde. Bajo los cerezos blancos, Arianne se esforzaba por contener la magia que salía de sus manos cada vez que sus emociones se alteraban. El ángel caído la guiaba con paciencia, casi con reverencia

—No pelees contra lo que sentís —le dijo, con su voz serena—. Pero no te entregues del todo. La luz también puede cegar

– ¿Cómo sabes tanto de esto?

Elior la miró con una pizca de tristeza

– Porque yo me entregue... y cai

Sus palabras flotaron entre ellos como un secreto compartido. Por un instante, el aire cambió. Arianne sintió que su alma se abría como una herida... y Elior también

Y entonces, una explosión de magia la hizo retroceder. Su espalda chocó contra un árbol y cayó al suelo, aturdida. Cuando abrió los ojos, Elior tenía un ala abierta... y la otra quemada por su propio fuego sagrado

– ¿Qué hice? – preguntó Arianne horrorizada por lo que acababa de hacer

– No fuiste vos, tranquila – dijo el, respirando con dificultad – Fue lo que despertaste

EL CONSEJO CONVOCA A KAEL

—Ya es hora —dijo Lucian Drakov, la figura más temida del Consejo

—¿De qué? —respondió Kael, aunque ya lo sabía

—De decidir su destino. Antes de que ella lo decida por nosotros

Kael se mantuvo inmóvil, la mandíbula tensa. Sabía que no podía protegerla para siempre... pero tampoco podía permitir que alguien más lo hiciera. Especialmente el

Esa noche, Arianne dormía, hasta que se despertó de golpe. El sueño con Elior todavía vibraba en su pecho como una sinfonía que no quería apagarse. La sensación de su tacto seguía viva, como si aún pudiera sentirlo recorriéndole la piel. Pero más allá del calor, lo que más la inquietaba era la certeza de que no había sido solo un sueño

Se levantó de la cama, descalza, caminando con lentitud hacia el espejo. Lo había evitado desde la primera noche, pero ahora la atraía. Ya no era solo un objeto decorativo. Algo vivía en él. Y esta vez, lo supo incluso antes de mirarse: había un reflejo

Pero ese reflejo no era el suyo

La figura en el espejo tenía sus rasgos, sí, pero los ojos eran distintos. Más antiguos. Más sabios. Más rotos. Observaban con una calma ajena, como si la conocieran desde antes de nacer

Tres golpes en la puerta la hicieron girar en seco, haciéndola volver a la realidad

– Arianne – dijo Cedrik del otro lado de la puerta – abri –

Ella dudó. Cada vez que lo veía, algo dentro de ella se alteraba. Cedrik era un punto fijo en medio de su caos, pero también era parte de ese caos

Pero aun asi ella abrió la puerta

Cedrik entró sin decir ni una sola palabra, mirando la habitación de la chica. Se detuvo frente al espejo, su expresión seria

– ¿Soñaste con Elior?

Arianne quedo petrificada, porque no entendía como el sabia eso

– Como sabes eso?

– Porque lo senti – dijo aun mirando el espejo –Y no fui el unico, vos.. proyectas cosas, lo que sentis, lo que pensas, lo que ocultas, esta saliendo y no podes frenarlo

—No estoy haciendo nada a propósito —replicó ella, dando un paso hacia atrás—. Yo no quiero este poder, ni este lugar, ni este destino. Yo no pedí ser una "bomba", ni una sangre prohibida

Cedrik se voltio, sus ojos cargados con un brillo oscuro




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