Cita a ciegas para San Valentín.

Capitulo 2.

    Dos horas más tarde estaba sentada en un restaurante de comida francesa muy fina; tanto que ni siquiera era capaz de deletrear el menú, mucho menos ordenar un platillo por mi cuenta. Tenía miedo de ordenar un platillo de caracoles crudos. Lo peor fue cuando mis ojos vieron el precio de cada plato; quizá el idioma fuera una barrera para poder ordenar, pero los números si los podía entender; así como el hecho de que yo no podría costear una comida así con mi salario. Lo único que fui capaz de ordenar sin sentir culpa fue un vaso de agua; después de todo, mi cita era quien debía pagar luego. 

-Aunque pensándolo bien, creo que debería pedir lo más caro de la carta por el retraso que tiene.  

    Musite molesta mientras miraba el reloj de mi celular y el de la pared por tercera vez para comprobar que, en realidad, si estaba bien y mi cita estaba llegando media hora tarde. Golpetee los dedos sobre la mesa con impaciencia; ya podía sentir la compasión de los presentes y eso solo hizo que aumentara mi molestia. Iba por mi segundo vaso de agua y ya estaba decidida a irme del lugar, cuando al ver en dirección a la entrada encontré a Jaspers Conelly; mi jefe. Él estaba hablando con la encargada de recibir a los invitados y guía de mesas. Mire descaradamente en busca de una acompañante, pero no había nadie. No era algo para sorprenderme; en la oficina hablaban mucho sobre el corazón de hielo de Jaspers a raíz de una mala relación.  

    Para mi desgracia él se voltio justo a tiempo para sorprenderme observándolo. Estuvo aturdido por unos segundos, pero entonces señaló en mi dirección mientras hablaba con la recepcionista; ella miro en su tablilla de reservas al tiempo que asentía con la cabeza. Jaspers se despidió con una cordial sonrisa y se encamino en mi dirección acomodando su corbata azul marino a juego con su traje de un tono más oscuro. En su mano izquierda se blandía una caja roja con un moño blanco y eso provocó mi curiosidad. Verlo cargando ese paquete me recordó que mi regalo a mi cita misteriosa estaba durmiendo en la tienda de un amigo unas calles abajo.  

   Jaspers era un hombre realmente guapo; era de esos por los que las madres venderían su alma al diablo con tal de que se casara con sus hijas. O al menos esa sería su segunda opción, porque la primera seria que se casara con ella misma. Incluso la revista “New Visión” lo habían colocado en el puesto número uno como el soltero más codiciado dentro de la Élite empresarial, pero también era conocido por haber roto cientos de corazones al rechazar incluso a modelos.  

    Cuando Jaspers alcanzó mi mesa, intenté disimular que lo observaba descaradamente y sin remordimientos. 

-Señorita Flinch, lamento mucho mi tardanza.  

-Sr. Conelly es un placer verlo por aquí, pero, si no es irrespetuoso de mi parte. ¿Puedo preguntar porque está aquí? En mi mesa me refiero. 

    Me apresure a corregirme al ver la cara de confusión en él; ya tenía suficiente helado esperándome en la nevera por mi depresión al saber que Jackson estaba comprometido, como para tener que sumar a la lista el ser despedida también.   

-Debo comprender entonces que no estaba enterada de que su cita a ciegas soy yo. ¿Verdad?  

-¿Cómo dijo?  

    Fue lo único que pude decir en respuesta. Muy inteligente de mi parte. Dios.  
 




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