Ciudad OnÍria

SI SALTAS... YO SALTO CONTIGO, SI CAES... CAEREMOS JUNTOS

Espero que les haya gustado

Soltó mis manos para acariciar-me, con aquella ternura que sólo yo había sido capaz de darle hasta el momento. Sus ojos volvieron a ser los de Ethan, mi Ethan:

—Contigo sería capaz de bajar al mismísimo infierno si tu vida dependiera de ello.—Ethan contesta:

—Al infierno no.—sonríe.—pero déjame mostrarte el lugar al que realmente perteneces, déjame mostrarte Ciu-dad Oníria.—por fin asiento con seguridad, aunque al mismo tiempo sentía miedo a aquello que desconocía.

De pronto aquel resplandor desapareció dejando una aureola azulada y plateada en el aire. Ethan maldijo para sí mismo, aunque no lo suficientemente bajo como para que no lo escuchara. Lo miro confusa:

—¡Se ha cerrado la puerta!.—grita. Parece muy molesto.

—¿La puerta?.—pregunto desconcertada.

Ethan me agarra de forma brusca la mano, arrastrán-dome prácticamente a la fuerza hasta el interior del coche. Aquel hecho hace que su hermoso y cálido rostro se tornara preocupado. Rápidamente pone el vehículo en marcha, conduciendo a toda prisa.

—¿Por qué corres? ¿Qué ocurre?.—me atrevo a preguntar.

—Se ha cerrado… la puerta, ellos nos encontraron. Debemos alejarnos para que pierdan el rastro, y vuelva a abrirse.

—¿Quienes?.

—Los Foster. Y no vienen solos. Cuentan con el poder de los Fhaara.

—¿Quién? ¿Cómo lo han hecho?.

—Un aquelarre de brujos muy poderoso. Es una larga historia. Siguen tu rastro.

De pronto volvió a frenar en seco, y de nuevo arras-trándome prácticamente a la fuerza me sacó del coche. Aquella extraña luz volvió a iluminar todo, y fuertemente agarró mi mano de nuevo asintiendo:

—Gené, recuerda: Si tú saltas… yo salto. Si caes… cae-remos juntos, pero nunca me sueltes.—aquellas palabras hicieron mecha en mi cabeza. Supe que significaban algo ¿pero el qué?. No estaba preparada para todo esto, sin embargo mis palabras salían solas.

—Saltaré, si tu saltas…—Ethan asintió con una placen-tera sonrisa.

—Juntos somos invencibles. Pero solo juntos lo lograremos.

Sin pensarlo un segundo más, agarro con fuerza su mano, si salvarlo dependía de mí, lo haría. A punto de saltar, unas voces nos los impiden:

—¡¡¡No lo hagas!!!.—interrumpe Rhas, paralizando así el hecho. Siento mi alma partirse en miles de trocitos. Nuevamente dudo, quería a ese hombre…no podía dejar-lo sin saber quien era en realidad. Menos de diez metros eran los que nos separaban, y parecían estar tan lejos. Efectivamente, no venía solo. Key lo acompañaba. Me acongoja tener que decirle adiós. No puedo hacerlo. Ethan no me suelta, incluso me amarra más fuerte que antes.

—Escúchame, Gené.—me pide con una mirada tan triste como nunca lo hubiera imaginado tratándose de Rhas.

Trato de dar un paso, Eth parecía no querer permitirlo, volvía a sentirme incapaz de actuar por mí misma, como si realmente él me paralizara los sentidos. Me amarra del brazo hasta el punto de hacerme daño:

—No lo escuches. No es lo que piensas.—ordena mo-lesto.

—¡¡¡Cállate, maldito traidor!!!.—grita Rhas.

—¿Hablas tú de traición? Tu deber era protegerla, no llevártela a la cama, ¡perro!. Eres una basura.

—¿De qué cojones estás hablando? Para ti solo era un puto pasaporte, Devine… ¿otra vez vamos a tener esta misma conversación?.—mi mirada ofuscada se desvía a Ethan:

—¿Otra vez?.—pregunto. Demasiados secretos.

Ethan me lanza tras él sin darme explicación y sin res-ponder a mi pregunta. Estoy muy confundida. Siento un dolor imposible de describir. La cabeza me va a estallar. No veo sinceridad en sus palabras, solo era un pasaporte, ahora lo veo más claro.

—Me cansas con tus argumentos baratos, Foster.

—Tus burdas pretensiones no te llevaran a ningún lado, sigues mintiéndote, y lo peor… mintiéndola.

—Tú eres quien se presentó con una identidad falsa. Aparentando algo que no es.

—Soy lo que ves, Devine. Yo al menos tuve cojones pa-ra hacer lo que nunca harías tú. Porque solo piensas en ti.

A pesar de todo lo que gritaban, de tantos reproches, me siento fuera de lugar. Trato de sujetar a Ethan cuando lo observo dar un paso furioso con intención de golpear a Rhas, me empuja con rabia, caigo al suelo. Soy incapaz de hacer nada por él, temo que le haga daño. Khendra se prepara para lanzar otro de esos mágicos golpes, ambos Foster se ponen en posiciones defensivas. Aquella escena se quedaría siempre en mi memoria. Los desconocía, a los tres:

—¡Sit potentia conteram vobis Illuminatio Mea!.— grita Key, y un rayo cae a los pies de Ethan, fulminando el suelo. Observo horrorizada.

—¡Patético intento, Key!.

«¿Key?» me pregunto. Ethan hablaba de ellos como si realmente los conociera. Mi cabeza empieza a doler aun más cuando oigo unas hay voces que me hablan a la vez, no logro entenderlas, invadiéndome las ganas de vomitar. Todo da vueltas. No escucho.

—¡Será mejor que la dejes libre!.—aconseja Key.

—¡Ni hablar. Además ella quiso venirse conmigo!.—contenta Ethan, algo que no era del todo cierto.

—¡Sabes que no es así. Anulaste su voluntad!.—espeta la morena, a lo que su hermano continúa:

—¿¡Vas a sacrificarla por el único hecho de entrar!? ¡Para ti solo es una llave!.

—¡No puedes criticar lo que tú también has hecho! ¡Tú tienes la tuya!.

—¡Yo no la sacrifiqué. Key es mi hermana, y aunque lo haría sin dudar, preferí sacrificarme yo por los dos!.—mi vello se eriza.

—¡Ohhh qué generoso, tanto que me das lástima!. Eres un perdedor Khanras Foster… patético y perdedor ¿¡Te crees con derecho de reprocharme las cosas porque tu renunciaste a tus alas?! ¡Jamás haré algo que por derecho me pertenece!.



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En el texto hay: amor, magia, ángeles

Editado: 18.05.2025

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