Logan
Aterrizo con apuro en la ciudad de Brasov, el territorio del clan Brasov, los más grandes enemigos del clan Dracul. Ellos son los únicos que pueden destruir a ese clan y, finalmente, deshacerme de Katherine.
Me encuentro frente al gran castillo de este clan. La puerta se abre, dejando ver a la bella Lana Brasov, la hija de Arthur Brasov y Mirela Brasov, los jefes de su clan.
Con solo ver a esta chica me caliento por todos lados. Lana es una de las mujeres más hermosas que he visto en mi eternidad. Es de media estatura con un cabello súper negro hasta la cintura. Me dan ganas de tomarlo en mis manos mientras la hago mía, mirando sus ojos color miel.
—Querido Logan. —Me sonríe con picardía. —¿Qué haces por acá? Creí que estabas en Londres con tu noviecita. —Arruga los labios con desprecio. Odia con su vida a Katherine; ambas tienen una rivalidad desde hace décadas que yo planeo avivar.
—Necesito hablar con ustedes —digo con firmeza. —Les tengo información que les va a agradar por completo.
Sus ojos se llenan de curiosidad.
—Necesito hablar con todos.
Abre más la puerta para que ingrese al castillo.
—Entonces, sígueme. Todos están en la sala principal.
Camino tras de ella. Pasamos por un gran pasillo con poca luz hasta llegar a una gran puerta negra. Lana la abre y me deja pasar para poder encontrarme con el gran clan Brasov, que me recibe con miradas frías y suspicaces. Lana se une a ellos para quedar al lado de su padre.
—Pero miren quién está aquí. —Arthur Brasov se acerca a mí, con la autoridad de un líder de clan.
—¿A qué has venido? No recibimos a nadie del clan Dracul por aquí. Sabes muy bien que este territorio está prohibido para ustedes.
—Nunca fui del clan Dracul, no me siento uno de ellos, los detesto.
—Qué interesante. —La voz de Viorica, hija menor de Luca (primo de Arthur), habla en tono bajo, pero audible. Esta me sonríe coqueta, imito su acción.
—¿Qué nos tienes para decir? —Ahora habla Dairus, el segundo al mando, primo de Arthur y hermano mayor de Luca.
—Alguien ha vuelto a irrespetar una ley muy específica dada por ustedes.
—¿Quién ha sido ese vampiro? —Luca, el tercero al mando, se acerca a mí rápidamente.
—Katherine Dracul.
La expresión de cada uno se endurece al solo escuchar ese nombre.
—Se ha vuelto a involucrar sentimentalmente con un mortal —comunico, dejando caer la bomba de la traición y el peligro.
—Eso no puede ser —Arthur habla con furia. —Katherine Dracul parece que no escarmienta. Parece que quiere que matemos a ese mortal como lo hicimos con el anterior.
—Ya es hora de matar a un clan completo —esta vez habló Elisabeta, la esposa de Luca.
—Tranquila, esposa mía. Vamos a encontrar el momento perfecto para hacerlo, ese clan no va a durar más tiempo —le dice Luca tomándola de la mano.
—Ya quiero despedazar a Katherine —Lana sueña con matarla, sus ojos brillan con malicia.
—Cálmate, mi querida hija. Vamos a darle una gran sorpresita —Arthur comenta, con una sonrisa que promete sangre.
—Con gusto le hago la sorpresa. —Lana hace una media sonrisa.
—Logan, ya te puedes retirar —Arthur vuelve a hablar. —Pero antes de irte. —Lo miro bien—. Serás parte de esto, no te alejes mucho.
—Muchas gracias. —Sonrío sin dientes. Por fin se hará lo que tanto he querido. El clan Dracul dejará de existir muy pronto.
* * * * * *
Katherine
La lectura por la tarde es lo más relajante que puede existir en este mundo. Solo me falta una deliciosa copa de sangre O+ para que todo sea perfecto. Anoche no fui a cazar, pero mis hermanas me trajeron algo de sangre de leopardo. No me desagrada la sangre de animal, pero mis gustos son más de humanos; esa sangre es la más deliciosa y nutritiva.
Un gran ruido detiene mi lectura. ¿Qué es eso tan insoportable? Es música, que proviene de la alcoba de Henry. El ritmo es escandaloso, pulsante y completamente disruptivo. Me levanto de la silla donde estoy para caminar hasta la puerta y así dirigirme hasta la alcoba de este. Tengo que decirle que baje un poco la música. No soporto los ruidos tan escandalosos, y menos cuando estoy leyendo. El desorden auditivo es una tortura innecesaria.
*
Me asomo un poco por la puerta de la alcoba de Henry. Qué error cometí al hacerlo. La música que había sido mi motivación para venir, ahora parecía un cruel disfraz.
Abro bien la puerta, llevándome una horrible sorpresa. Henry está teniendo sexo con la tonta de su novia.
El volumen de la música era tan alto que había enmascarado cualquier otro sonido, cualquier indicio de lo que sucedía dentro. Por un momento, solo veo la escena, no sé qué pasó, pero he sentido como si me clavaran una estaca de plata en el corazón. Es un dolor agudo, punzante, frío, que se propaga por mi no-cuerpo, un daño que no se supone que los sentimientos de un mortal me puedan infligir. La vulnerabilidad me está matando.