Clan Dracul: amor prohibido - Libro 1

Capitulo 13

Drácula

No puedo contener la rabia que siento por la mujer que se encuentra frente mío. Belinda Moore. Le dejé más que claro en mi castillo, que por nada del mundo se acercara a Katherine, pero aquí está, muy cerca de ella. Camino a paso lento acercándome a esta. ¿Cómo supo que estábamos aquí?

—Eres vampira no grata en nuestra honorable familia. Lárgate de aquí. —Sentí que Eleanor se puso a mi lado, un gesto de lealtad que no siempre aprecio, pero que ahora agradezco.

—No me iré de aquí. Es mi hija, te guste o no —la mirada de Belinda es muy profunda, con una chispa de desafío que me recuerda por qué me casé con ella.

—No la vas a ver —mi voz suena dura, la quiero hacer desaparecer.

—Padre —Eleanor habla a mi lado, su tono es una súplica razonable—, algún día esto tenía que pasar, es mejor que la vea.

—Katherine piensa que su madre está muerta. Fui yo quien se lo dijo —le recuerdo el peso de mi mentira.

—Llegó la hora que sepa la verdad —me dijo mi bella hija.

—Tu hermana no me lo va a perdonar —la miro—. Me va a odiar por toda la eternidad.

—Cometiste un error, ahora hay que asumirlo —me dijo Eleanor—. Además, eres el gran conde Drácula —me sonríe, y su adulación me ablanda—, el más fuerte y el gran ejemplo de Katherine, aunque no te lo diga. —Suspiro, sintiendo el golpe de la verdad de sus palabras.

Ahora miro a mi exmujer. Esta me mira con seriedad y esperando una respuesta. Sé que he perdido la batalla.

—Bien —me rindo—. La podrás ver, pero solo por diez minutos —aprieto la mandíbula—. Una vez que la veas, te largas de nuestras vidas.

—No prometo nada. —Belinda es astuta. Miró a Cameron, la doctora que está atendiendo a Katherine. Cameron... la madre de mi hija Perrie (mi hija no lo sabe, por supuesto, otro secreto más).

—Iré a ver a mi hija.

—¡Claro! Sígame por acá. —Cameron, mi otra ex, empezó a caminar rumbo a dónde está mi hija menor.

—¡Espera! —Bárbara la detiene—. Antes que vayas a ver a mi hermana, ¿podemos hablar contigo? —Señaló a sus otras hermanas.

—¡Claro! —exclamó Belinda con una cálida sonrisa hipócrita. Se alejaron de mí, seguramente para coordinar la versión que le darían a Katherine, o para advertirle sobre algo.

* * * * * *

Bárbara

Nos alejamos de mi padre y de la doctora Cameron, formando un círculo protector alrededor de Belinda Moore. Necesitábamos respuestas, y las necesitábamos antes de que ella viera a Katherine e hiciera la situación veinte veces peor.

—¿Qué haces aquí? ¿Por qué apareces ahora, después de 242 años? —Le pregunto con cierta intriga, mi voz es baja, pero tiene la firmeza de quien exige una explicación por un abandono de dos siglos.

—Como le dije a Lucian... —Belinda comenzó a hablar, con una expresión de dolor forzado. Perrie la interrumpe de inmediato, con una frialdad que helaría la sangre de un mortal.

—Conde Drácula para usted —dice mi hermana muy seria, corrigiendo a la mujer que alguna vez fue la única esposa de nuestro padre. La lealtad de Perrie hacia Drácula es absoluta.

—Disculpen —Belinda suspira lentamente, componiéndose—. Miren, durante estos dos siglos no saben por todo lo que he sufrido. Abandoné a Katherine, pero eso tiene su porqué.

El sufrimiento que dice sentir no me convence, no después de tantos años de silencio. Ella es un vampiro; el dolor emocional no la mata.

—¿A ver, dinos cuál es ese por qué? —Le pregunté, cruzándome de brazos, reflejando el escepticismo de mis hermanas. Danielle, Perrie y Eleanor la miraban fijamente, esperando la confesión que mi padre siempre nos negó.

Belinda se pasa una mano por la frente, sus ojos miel evitan los nuestros.

—Lo lamento, chicas, pero en estos momentos no tengo tiempo. Mi prioridad es ver a mi hija. Otro día, más tranquila, les puedo comentar la verdad de todo. Tienen mi palabra.

La evasión fue clara. Si el "porqué" fuera simple, lo diría. Pero su urgencia por ver a Katherine era genuina, y su tiempo era limitado. No era el momento de presionarla hasta el punto de la confrontación pública con mi padre cerca.

—Muy bien —suspiré, cediendo, aunque con un nudo de frustración en el pecho—. Pasa a ver a mi hermana.

Nos hicimos a un lado para que esta pasara. La dejamos avanzar hacia la habitación de Katherine. Tendremos que confiar en su promesa de "otro día". Pero si intenta hacerle daño a nuestra hermana, o si mi padre se interpone, la alianza tácita terminará de inmediato. Por ahora, el secreto y la amenaza de Belinda Moore se cierran sobre la habitación de Katherine.

* * * * * *

Belinda

Atravieso la puerta de la habitación del hospital para vampiros. El olor a soluciones médicas y la quietud me reciben. Busco a mi hija y la encuentro.

¡Qué cara tan angelical! Se ve tan pacífica. La condena del sueño en el ataúd, incluso en un hospital, la hace parecer una niña de ocho años, ajena a los dos siglos de condena que pesan sobre su vida. Me acerco lentamente al ataúd donde está descansando. Le agradezco tanto a mi hijo Nick que tuvo una visión del accidente de Katherine y me lo comunicó inmediatamente. Él fue la única razón por la que llegué a tiempo, justo cuando Lucian estaba llegando. Mi hijo es un vidente increíble; él es el único que me ha mantenido conectada a la vida de su hermana.



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En el texto hay: vampiros

Editado: 27.11.2025

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