La calamidad llegó al clan Dracul. La victoria en el Bosque Oeste se sintió amarga y vacía.
Katherine lleva una semana internada en el hospital para vampiros en Transilvania. La batalla fue ganada, pero el precio fue demasiado alto. El sentido de privación de Aranza, que extrae la energía y la esencia vital de un vampiro, ha sido letal.
El veneno de Aranza puede provocar que la hija menor del Conde Drácula muera. Su cuerpo, aunque poderoso, ha sido vaciado.
La rabia aumentó sin límites en el clan Dracul. Dracula y sus hijas rastrearon a Aranza y a Henry, pero fue imposible matarla. Ella es demasiado escurridiza, y la prioridad fue salvar a Katherine.
Cuando un vampiro entra en coma, es porque la situación fue demasiado fuerte y es difícil que salgan de esto. Ni siquiera la regeneración acelerada puede salvarla de una pérdida tan profunda de su energía.
Puede que la eternidad de Katherine haya llegado a su fin. Sus hijos, Edward y Darcy, esperan en Londres bajo la protección de su abuela, Belinda. El clan Dracul se tambalea al borde de la desesperación. Solo el tiempo dirá si Katherine, la guerrera, despertará para ver crecer a sus pequeños semivampiros, o si su nombre pasará a la historia como la víctima más grande de la guerra entre clanes.