Clara: la híbrida humana

La Noche del encuentro

Clara siempre había pensado que su vida era sencilla. El pueblo donde vivía estaba rodeado de montañas y ríos que brillaban bajo la Luna pero para ella no eran más que paisajes cotidianos esa noche sin embargo la luna parecía más grande más cercana como si la observara directamente. el silencio del bosque se rompió con un aullido lejano . Clara se detuvo, con el corazón acelerado ,intentando convencerse de que era solo un lobo perdido. pero algo en ese sonido la extremeció:no era un animal común, era un llamado. mientras avanzaba por el sendero, la sombra se movían entre los árboles. dos figuras se rebelaron: ojos brillantes, uno plateado y otro dorado, la miraban desde la penumbra. Clara retrocedió pero sus pies parecían clavados al suelo.No temas susurró una voz grave, casi humana, desde la oscuridad.Clara sintió que el aire se volvía más denso, como si el bosque entero contuviera la respiración.Ella aún no lo sabía, pero esa noche marcaría el inicio de su destino:El momento en que la humana inocente comenzaba a caminar hacía el mundo de los hombres lobos, sin retorno.

Clara avanzó con pasos inseguros, sintiendo que cada rama crujía demasiado fuerte bajo sus pies. El río cercano reflejaba la luna como un espejo roto, y por un instante creyó ver su propio rostro dividido: mitad luz, mitad sombra. El viento trajo consigo un murmullo extraño, Como si el bosque hablara en un idioma que ella no comprendía, pero que su corazón reconocía. De pronto, los ojos brillantes se acercaron, revelando siluetas humanas que se realizaban entre los árboles con la agilidad de depredadores. No eran simple hombres ni tampoco bestias. Clara sintió que el aire se electrizaba, que su piel ardía como si la luna la reclamara. Una voz femenina emergió del grupo, fi rme y enigmática: tu llegada está escrita, híbrida Aunque aún no lo sepas.

El aire se volvió helado, y Clara sintió como la piel se le erizaba. El bosque parecía observarla, cada árbol convertido en testigos silencioso de un secreto que estaba a punto de rebelarse. El aullido volvió a sonar más cercano, más profundo, Como un eco que vibraba en sus huesos, para quiso correr, pero sus piernas no respondieron; era como si la luna misma lo hubiera atrapado en su resplandor. En ese instante comprendió que aquella noche no era más como las demás era un umbral de algo desconocido un destino que le reclamaba con la fuerza de lo inevitable.



#1477 en Fantasía

En el texto hay: fantasía urbana

Editado: 26.03.2026

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