El rugido de los motores y el murmullo de la multitud recibieron a la manada sol naciente cuando llegaron a la ciudad . Clara protegida en el centro del grupo, observaba con asombro cómo lean y sus amigos se movían con naturalidad entre los humanos, ocultando su verdadera naturaleza bajo gestos cotidianos.
Rain caminaba a su lado , atento a cada detalle.
... La ciudad nunca duerme... Le dijo con tono serio... Aquí debemos ser más cautelosos que en el bosque.
Alan , siempre pragmático, añadió:
... Los lobos oscuros podrían estar aquí , mezclados entre la gente . No podemos bajar la guardia.
Luis, con su sonrisa tranquila, intentó aliviar la tensión.
... Pero también hay belleza en este caos. Mira las luces, Clara. La ciudad tiene su propia Luna , hecha de faroles y estrellas artificiales.
Lean tomó la mano de Clara, guiándola con firmeza .
... Quiero que veas este mundo , Clara. No solo somos criaturas de la noche. También caminamos entre hombres, y aquí en donde nuestro destino se cruza con el tuyo.
Clara sentía que cada paso era un puente entre su vida pasada y la nueva que apenas comenzaba .La ciudad la envolvía en su ruido, pero la presencia de lean y su manada la hacía sentir segura, como si nada pudiera quebrar el círculo que la protegía.
Sin embargo, en medio de las luces y la multitud, Clara percibió algo extraño; una mirada fija desde la distancia, unos ojos oscuros que la seguían con insistencia . El corazón le dio un vuelco. No estaba segura, pero intuía que los lobos oscuros ya sabían que ella había llegado a la ciudad.