Cláusula de amor

Capitulo 1 - Todo se derrumba

Tal vez era la quinta taza de café que me había tomado en las últimas tres horas o los nervios anticipatorios los que estaban hablando por mi y hacían que sintiera que una corriente electrica de 200W estuviera recorriendo mi cuerpo.

Quizás debería haber escuchado a mi padre cuando me dijo que era una mala idea estudiar arquitectura,que uno se deja cegar por el estilo de vida de un arquitecto, el dinero y el privilegio, lo que nadie traía a colación eran las horas invertidas en esta tarea, en como los profesores no tienen miramiento alguno en romper ilusiones y egos. Él pensaba que sería mejor que siguiera la tradición familiar y continuara con el mundo de la carpintería.

Aún así yo quería ir más allá. Mucho más allá y que mejor manera que con esto.

No había sido un camino fácil. Claramente habían existido llantos y gritos al vacío. La necesidad de tirar todo y darle la razón a mi progenitor.

No obstante no permiti que la frustración ganara. Y mientras recorría las calles de la ciudad con un andar bastante caricaturesco no podía sentirme más libre.

Es que hoy no era cualquier día. Había presentado por fin,luego de horas y horas sin dormir,el proyecto preliminar de una nueva construcción. Y la fecha no podía ser más perfecta, no podría cuadrar mejor.

Hoy era el día en que Charlotte y yo cumpliríamos cinco años.

Charlotte Hayes, la mujer de mi vida, la que había soñado con ver en un vestido blanco y convertirse en la madre de mis hijos. La misma mujer que hace cinco inviernos atrás robo mi café latte descremado en Starbucks camino a mi primer día en la universidad y ya nunca se fue.

Fue algo cómico y curioso porque desde que ella llegó mi mundo cambio radicalmente. Yo no era precisamente un tipo adepto a las relaciones , y en base a eso muchos de mis amigos juraban que no durariamos mucho.

Al principio fue obstinación y orgullo lo que me llevó a plantear y defender que no sería así. Con el paso del tiempo eso cambió y acabe irremediablemente enamorado de ella.

Frene el paso al pasar justo por la puerta de esa florería que tantas veces me había mencionado.

Si quería que el plan de esta noche fuese perfecto no podía dejar cabos sueltos mucho menos comprar un ramo cualquiera.

-Hola buenos días! -saludé en un tono de voz tal vez más alto de lo normal ya que la empleada se me quedó viendo - Podrías armarme un ramo de peonías blancas,por favor?

Daba igual que fueran las más caras. Eran sus favoritas y no quería escatimar en gastos para hacerla feliz.

Mis dedos bajaron de inmediato apenas la mujer desapareció y no pararon hasta toparse la pequeña caja que guardaba en el bolsillo de mi abrigo.

No. No sé confunda.No contiene un anillo, sino una llave nueva.

Si bien me consideraba impulsivo par muchas cosas, el matrimonio no había sido una de ellas, en especial si tengo al de mis padres como ejemplo.

Prefería ir de a poco, probando el terreno, sinceramente no me apetecía tener que apurarme por normas sociales impuestas por gente que debería revisar las suyas propias y menos aún pagar por un divorcio.

En esta caja esta una de las primeras propuestas,eso espero, que le hare.Quiero proponerle que se mude oficialmente conmigo al departamento.

Claro que ya lo hace Pero ocasionalmente. Informalmente.

Ya me había cansado de esto. No quería tenerla un rato allí,quería despertarme con ella y prepararle el desayuno,irme a dormir,hacer el almuerzo y tener maratones frente a la televisión.

Después de unos minutos con el ramo de flores como copiloto mientras conduzco dejo que mi cabeza divage imaginando cómo reaccionará Charlotte, y las imágenes que allí apareciendo no hacian más que convencerme de que ambos estabamoa entrando en la mejor etapa de su relación.

Esa ensoñacion se viene abajo al entrar al edificio y ser testigo y participe de varios acontecimientos que podrían hasta calificarse de tetricos y más de algún supersticioso llamaría “mal augurios".E incluso bastarían hasta para cancelar este plan y dar un paso al costado.

No obstante ni el ascensor tardo que demasiado o el pasillo que estaba inusualmente silencioso me intimidaron.

Era un hombre fiel a mis convicciones y es por eso que mi corazón sonrió un gran alivio en cuanto abrí mi puerta y me recibió el aroma a perfume de Charlotte aún está allí.

Aún no se había ido. Por lo que mi plan podría seguir sin ningún tipo de pormenor.

Aunque tenía una extraña sensación. Por alguna razón el lugar parece vacío.Sobre el sofá hay varias cajas cerradas.

Los latidos de mi corazón se aceleran ante este extraño panorama.

Llamo su nombre una vez.

Dos.

Tres.

No obtengo respuesta.Entonces escucho el sonido de una valija rodando desde la habitación. Y junto a ella,Charlotte aparece con lágrimas contenidas, tiene la apariencia de alguien que ha tomado una decisión tan cruel y repentina que cambiaria y alteraría la vida de todospero no parece arrepentida.

-Dime que has limpiado los pisos y que ninguna gota de sangre ha caído en la alfombra de peluche y yo me encargare de deshacerme de las pruebas -propuse trayendo a colación un comentario relacionado al documental que vimos la otra,tendiendole las peonias, en un intento por ser romántico para aliviar la tensión.

En vano,porque ni un solo atisbo de humor se cruzó por su cara y pasó del regalo.

-Ethan…

Hubo algo en la manera en la que pronunció mi nombre que me dió mala espina. La primera vez en todo el día.

-Si?- pregunté y por un motivo que desconocía sentía que yo mismo había metido mi cabeza bajo la guillotina.

-Ya no puedo seguir con la relación. Ya no lo soporto-soltó con una serenidad que lo desconcierta.

Vieron cuando dicen que algunas palabras tienen tanto peso que se pueden sentir como una puñalada? Bueno,yo me sentia como en esa atracción de circo donde ponían a una persona en la ruleta y otra con una gran destreza le arrojaba cuchillas sin lastimarla siquiera.




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